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Economía

Y ahora, crisis en el sector alimentario por precios de energéticos

20-09-2021, 6:10:00 AM Por:
Alimentos
© Photo by Viki Mohamad on Unsplash

Se trata de algo inédito, no visto desde las épocas de la Segunda Guerra Mundial.

El sector alimentario global enfrenta una “tormenta perfecta” y, desde luego, eso no es buena noticia para las economías. Es probable que el “rebote” del PIB de este año no se detenga; sin embargo, en el horizonte de largo plazo, si las presiones en este sector se mantienen, es posible que la recuperación económica tenga un serio obstáculo por sortear.

Los riesgos son varios, desde la permanencia de la inflación, no en niveles de otras épocas, pero a todas luces muy superior a los rangos promedio que se habían registrado en al menos dos décadas, hasta la que muchos consideran ya como inminente estanflación, y las presiones permanentes en el sector energético, que en los hechos es el origen del problema.

Crisis energética en Europa, ¿preludio para el mundo?

La crisis energética, evidente en Europa, ha sido el detonante, con impacto en todo el planeta. En esa región los precios del gas, la electricidad y el petróleo ya provocan grandes problemas a los fabricantes de fertilizantes.

Esto se refleja en la disminución de la producción de alimentos, y el consecuente incremento en los precios de los que se producen, por defecto, en el aumento de la inflación. Hablamos de toda una cadena de impacto, un factor le pega a otro determinado y este a su vez a otros más.

En esa región, Europa, varias empresas del sector alimentario en especial, en países como Reino Unido, Italia, o Francia, han anunciado la disminución de la producción o de plano el cierre de algunas de sus factorías.

Se trata de algo inédito, no visto desde las épocas de la Segunda Guerra Mundial. Y eso no es lo peor, sino el hecho de que muchas de ellas están ligadas al mercado de fertilizantes y de producción de alimentos en general.

Un aumento en los precios de los fertilizantes es una grave amenaza para la industria alimentaria, y dicha amenaza se deriva de la crisis energética que afecta Europa con todo, pero que ya también se refleja en otras latitudes.

Muchos fertilizantes, por ejemplo, son vitales para la industria cárnica y de elaboración de bebidas, por mencionar algunos de sus usos. Pero las afectaciones también alcanzan ya a la producción de alimentos frescos, a la producción de alimentos perecederos, etc.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés), ya “puso el grito en el cielo” y lanzó una alerta mundial hace unos días.

El organismo advirtió sobre “aumentos considerables”, “de gran magnitud”, en las cotizaciones internacionales del azúcar, trigo, carne y aceites vegetales, productos básicos que afectan a cualquier rincón del planeta.

La presión crece y crece

El índice de precios de alimentos básicos de la FAO registra desde hace meses datos más que preocupantes que ponen en evidencia los efectos de la crisis energética sobre los precios de los alimentos.

Por ejemplo, el precio del azúcar aumentó 9.6 por ciento mensual en agosto pasado, pero desde el año anterior, es decir en 2020, se ha encarecido 48 por ciento.

Por su parte, los precios de los cereales subieron 3.4 por ciento en agosto respecto a julio, pero 31 por ciento desde el año pasado. Mientras tanto el precio de la carne crece a un ritmo anual superior al 20 por ciento.

La FAO también señalan numerosos problemas que explican el encarecimiento de los alimentos, como sequías o inundaciones en ciertos países.

En este sentido, los agricultores ya soportan un fuerte incremento de costos por el transporte y la falta de mano de obra, a lo que habría que añadir también los productos químicos que se utilizan en las cosechas. Esto es evidente en Europa, pero hay señales de que el mismo problema empieza a presentarse en Asia, y también en Estados Unidos.

La preocupación de los analistas es severa, consideran que el peor de los escenarios es precisamente el que se está perfilando, es decir, la contracción de la producción mundial de alimentos, un factor de lo más delicado que pueda existir.

Y en opinión de algunos, es algo para lo que el mundo no está preparado, en un escenario común la producción alimentaria enfrenta altibajos, impactos o beneficios transitorios en los precios, derivados de factores coyunturales, especialmente ligados al clima

Pero, las inmensas presiones derivadas de una crisis en el sector energético, no estaban consideradas. Los estados se encuentran demasiado ocupados hoy como para dedicarse a “fabricar alimentos”, o destinar más recursos a reducir las presiones de los precios de estos. Más retos y problemas para el mundo entero.

Como siempre, las naciones más pobres tienen más riesgo

De concretarse y profundizarse, una caída en la producción global de alimentos pegará de lleno en las naciones más desfavorecidas, incluso a las que tienen un significativo rezago en sus esquemas de vacunación anticovid, un riesgo más para las naciones menos favorecidas y con menos recursos para enfrentar crisis.

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