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ABC de reparadoras de crédito para resolver tus deudas

Es un gremio que en 6 años ha logrado resolver la relación con los deudores en impago. ¿Por qué nacieron y cómo funcionan? Aquí las tres pioneras.

18-08-2015, 4:55:28 PM
ABC de reparadoras de crédito para resolver tus deudas
Jorge Arturo Monjarás

Fueron cientos de miles de personas las que se quedaron sin pagar deudas en 1997: tarjetas, hipotecas, automóviles, tiendas departamentales, lo que fuera. El “error de diciembre” disparó una abrupta devaluación del peso, que tuvo que ser compensada con un alza de tasas. El usuario de crédito quedó aplastado bajo los escombros de la economía nacional.

No existía la Condusef y no había leyes que regularan los métodos de cobranza. Al usuario lo podían “defender”:

1) Abogados que se anunciaban en el aviso oportuno, citaban párrafos de un vetusto código de comercio y anticipaban juicios aguerridos contra los bancos y
2) Luchadores sociales y organizaciones como El Barzón, que prometían lo mismo por la vía de acudir a manifestarse religiosamente a todo tipo de instituciones.

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Mucha gente la pasó mal en aquellos tiempos: se perdieron casas, coches… y personas. Miles de usuarios desaparecieron para siempre del sector bancario, cancelaron el teléfono y dejaron de vivir en sus casas, por lo menos oficialmente. No faltó quien, de verdad, se quitó la vida. Fue un gran escenario de pérdidas para todos.

Hoy la situación es muy diferente, gracias a sucesivos actos para proteger a los usuarios. Sin embargo, la crisis de 2009 recordó que hacía falta un jugador más en la cadena de los servicios financieros: un intermediario entre deudor y banco, capacitado para negociar abiertamente.

El segmento de las reparadoras de crédito existe en Estados Unidos desde hace mucho tiempo: hay más de 2,000. En México, la primera empresa formal con este giro se abrió en 2009; hoy, no más de cinco las firmas encajan en este gremio, pero buscan el reconocimiento de los bancos y otras instituciones.

Millones de endeudados

Al mes de abril de 2015 existían en México 22.6 millones de tarjetas de crédito. El negocio parece darse un respiro después de años de crecimiento, ya que el número cayó en 400,000 desde abril de 2014. Aun así, la cartera de este producto asciende a 260,430.7 millones de pesos (mdp).

El banco con más tarjetas emitidas es BBVA Bancomer (6.2 millones), seguido de Banamex, BanCoppel, Santander y Banorte-Ixe. Al considerar carteras, el líder absoluto es BBVA Bancomer, con 92,490.7 mdp, seguido por Banamex, Santander, HSBC y Banorte-Ixe.

Los préstamos personales comparten el nicho de los créditos con mayor riesgo. De ellos hay 11.6 millones hasta abril, por un monto de 157,794.7 mdp. Por número de créditos, el líder es Banco Azteca, con 5.6 millones de préstamos, seguido de Banco Ahorro Famsa, con 2.4 millones. Por saldo, es Banamex, con 36,680.8 mdp, seguido de Bancomer y Banco Azteca.

Es evidente que estos dos tipos de crédito son los que registran mayor cartera vencida. En abril pasado, el Índice de Morosidad (IMOR) en tarjetas ascendía a 5.93%, mientras que el de préstamos personales alcanzaba 8.34%. El promedio del sistema bancario es 2.74. Haciendo una cuenta rápida, hasta 28,609.8 mdp estarían en riesgo de impago.

De ese tamaño es el mercado para las reparadoras de crédito. Aunque el dato por persona no está disponible, si se considera que el saldo promedio por tarjeta y por préstamo personal es de 11,000 y 13,000 pesos, respectivamente, el número de acreditados en problemas iría de 1.6 a 2 millones de personas en todo momento, pues unos llegan y otros se van del listado.

El nuevo gremio de las reparadoras

Desde su apertura en México, las empresas reparadoras han ayudado a un máximo de 200,000 personas; cifra considerable, si se toma en cuenta su escaso número. Su trabajo se basa, en la mayoría de los casos, en tecnología, que les permite brindar asesoría por teléfono e internet, echando mano de call centers. Solo la mayor de ellas, Resuelve tu Deuda, tiene sucursales, pero la mayoría atiende a todo el país.

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Su método es muy parecido, con variaciones que les dan diferente valor agregado. En general, brindan asesoría financiera y legal, fomentan un ahorro mensual y negocian descuentos. Por ahora, actúan únicamente en caso de impago, pero los socios de Suspendde buscan la posibilidad de entrar antes en escena.

Las reparadoras enfrentan barreras: la más importante es que sus clientes potenciales tardan en reconocer su estado y pocas veces quieren hablar de ello; además, el desconocimiento de su metodología crea desconfianza, y no es raro que, empujado por una cobranza agresiva, el deudor busque un buen pleito antes que un arreglo.

Ante bancos y tiendas, los primeros años fueron de acreditación. En concreto, tuvieron que convencerlos de que sus métodos aseguraban un ganar-ganar.

Su alegato es que funcionan también a favor de los intereses del banco, permitiéndole cobrar una parte del crédito, en lugar de cero, incluso cuando ya lo dieron por perdido. Además, el usuario rescatado volverá con el tiempo a ser un cliente potencial, y no quedará marginado para siempre del sistema bancario.

En general, los bancos de mayor tamaño han recibido bien a las reparadoras: las conocen en otros países, sus cuentas suman bien. No es el caso de los enfocados en créditos más pequeños: prefieren sus métodos de cobranza y a veces buscan hacer a un lado al intermediario. Pero incluso los más reacios ceden ante una buena oferta con dinero en la mano, meses después de perderle la pista a su cliente.

Los recientes cambios a la ley, que clasifican como delito varios métodos agresivos de cobranza y ponen a los despachos especializados bajo la vigilancia de Condusef, actúan en favor de las reparadoras. Aun asi, en Curadeuda recomiendan no esperar hasta que la deuda vaya a los despachos: es mejor negociar con el banco.

Por ahora, los que se acercan al gremio suelen estar entre los más desesperados. El promedio de saldos va de 120,000 a 300,000 pesos, señalan, aun cuando el ingreso promedio no pase de… ¡10,000 pesos! El caso de usuarios con tres o cuatro tarjetas no es raro: una combinación de bancarias y departamentales.

Los casos más extremos entre los créditos al consumo son por dos millones de pesos, por ejemplo, y hay quien coleccionó hasta 18 tarjetas antes de aceptar que tiene un problema. Algunas anécdotas darían risa, si no fuera por el hecho de que en algunos casos ha habido suicidios, especialmente entre la gente con deudas muy pequeñas, pero muy poca información.

Además de reconocimiento, a las reparadoras les interesa una posición ante las autoridades. En Suspendde han buscado que Profeco las regule y están en un proceso de certificación ISO-9000, por ejemplo, mientras que Resuelve tu Deuda cae bajo la jurisdicción de Condusef, debido a que ahora capta ahorro.

La reparación de deudas cumple seis años de vida, ha logrado ocupar un lugar en la cadena de valor financiera, pero aún no crece a todo su potencial y merece la atención de las autoridades.

Y las tres pioneras son…

Resuelve tu deuda

La primera en surgir, en 2009, es codirigida por Juan Pablo Zorrilla, quien trajo el concepto desde Estados Unidos. Cuenta con 660 empleados y 20 oficinas, así como unos 20,000 clientes activos. Está por abrir en Colombia y hoy se apoya en una Sofipo para sus soluciones de ahorro.

La empresa se extiende a nuevas ramas: Resuelve tu Futuro, para los clientes que “ya se quedaron con la costumbre de ahorrar” y se interesan por su retiro. Nexu, una solución que permite comparar y contratar créditos para auto por internet. Resuelve tu Contabilidad, una aplicación que busca volverse un “contador en línea” y Resuelve tus Finanzas, un tema que merece tratarse en otra edición. Puedes entrar a su sitio aquí.

“Nuestra visión es ser una empresa que ofrece múltiples soluciones en finanzas personales o para empresas, apalancando nuestra operación en la tecnología, pero siempre acompañada del ser humano.”

Suspendde

Su origen se remonta a los litigios que llevaba José Asención Vázquez, cofundador, a favor de personas y empresas. Se consolidó como reparadora en 2009, con la participación de Juan Tallabs como socio.

Cuentan con una oficina y un call center en el DF, desde donde atienden a todo el país. Tiene unos 1,000 clientes activos y se distingue porque también resuelve otro tipo de adeudos, como créditos empresariales.

Han buscado no descuidar al mercado más bajo, con deudas pequeñas, incluso fuera del sistema financiero. Son autores del Programa de Administración de Deuda, un convenio que permite atender al deudor en las etapas más tempranas de impago.

“El nicho que atendemos es ínfimo comparado con el mercado.”

Cuda deuda

Fundada en 2011 por Juan Ruiz Galindo y Daniel Carvallo, cuenta con unos 18 colaboradores y atiende a todo el país. Se enfoca en créditos sin garantía y aplica soluciones de ahorro, negociación con acreedores y canalización de llamadas de cobranza.

Por medio de su sitio, busca aumentar la cultura financiera, para prevenir el endeudamiento. “Estamos dándole las herramientas al cliente para llegar a un acuerdo con el banco, pero el cliente siempre deberá salir adelante por sí solo.”

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