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Opinión

¿Qué efectos tendrá la pandemia de coronavirus en la política global?

12-03-2020, 6:20:45 AM Por:
Coronavirus
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El impacto político del COVID-19 deberá medirse desde un enfoque multidimensional: no solamente en el número de muertes, sino del efecto dominó que puede detonarse.

PLa enfermedad del coronavirus 2019 (COVID-19), recientemente reconocida como pandemia por la OMS, se ha convertido en un riesgo para la salud a escala global. Sin embargo, sus efectos trascienden también a otras esferas y colocan al mundo frente a encrucijadas y escenarios ante los que vale la pena establecer previsiones.

El COVID-19 no es la primera epidemia de grandes proporciones de la familia del coronavirus. El síndrome respiratorio agudo grave y el síndrome respiratorio de Oriente Medio (SARS y MERS, respectivamente, por sus siglas en inglés) han sido los casos más destacados en el siglo XXI. Más aun, en términos comparativos, la tasa de mortalidad del nuevo coronavirus es bastante menor: alrededor del 3.4%,[1] en comparación con el 10% del SARS y el 30% del MERS, aunque el número de casos del brote actual es mucho más grande (126 mil 254)[2] que el de aquéllos (poco más de 8 mil casos de SARS y 2 mil 374 de MERS).[3] Algunos especialistas proyectan, al menos, un total de 800 mil casos —y alrededor de 20 mil muertes— hasta lograr su contención en los próximos meses, pero esas estimaciones podrían quedarse cortas ante el ritmo de la expansión en distintos países.

Mapa coronavirus
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Más allá de los efectos en el ámbito de la salud, las consecuencias económicas ya impactan a los mercados internacionales. Las agresivas medidas de contención de la República Popular China, sumadas a las precauciones de distintos gobiernos, han frenado la operación de cadenas logísticas, el consumo del enorme mercado chino, su producción industrial y al turismo. Esto, además, ocurre en el contexto de una economía global sumamente interconectada,[4] por lo que hay quienes estiman una caída de entre 0.5 y 1% del PIB global en el primer trimestre del año y, en consecuencia, una caída —de menor proporción— para el año entero. Sin embargo, el panorama podría empeorar al tenor de un potencial agravamiento del brote. En este sentido, el coronavirus podría ser el evento que detone la crisis económica global que se ha temido desde 2018.

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Un sector particularmente sensible a los efectos del COVID-19 es el de la tecnología, pues buena parte de insumos, además de la manufactura de empresas como Apple, Samsung, Microsoft, Tesla y Google se encuentran en China y hoy están detenidas.[5] Así, la desvinculación en el desarrollo tecnológico en dos polos —encabezados por Estados Unidos y China— escala a un nuevo nivel e inclusive, de acuerdo con analistas, la situación podría orillar a una mayor disociación en manufacturas y servicios que abone a la especie de guerra fría que se configura entre ambos países.[6]

Gobiernos frágiles

Existen, además, otras implicaciones políticas de la expansión del nuevo coronavirus más allá de las mencionadas potencias. Por un lado, las acciones de contención en países democráticos podrían no ser tan efectivas como lo han sido en un régimen autoritario como el chino. Además, preocupa la llegada de la epidemia a países con débil infraestructura de salud pública y pocas capacidades institucionales para atender emergencias y reportar datos, donde las poblaciones más vulnerables son las que corren mayor riesgo. Incluso, no se descarta que el tema sea determinante para gobiernos frágiles y/o presidentes impopulares que terminen por perder el control de sus respectivos Estados.

Habrá que dar seguimiento, por ejemplo, a lo que suceda en Irán, donde el virus ha llegado a las más altas esferas del poder y podría significar un golpe letal al de por sí cuestionado régimen. Las elecciones parlamentarias de abril en Corea del Sur también podrían resentir el efecto del virus. En Europa, la frágil coalición de gobierno en Italia podría romperse de no contener el brote en el país, prácticamente en cuarentena.[7]

Cierre de fronteras
Reuters

La polarización social es otro ángulo importante, pues los sentimientos nacionalistas y xenofóbicos parecen encontrar eco en el creciente pánico ante la epidemia. De ahí el registro de insultos y ataques contra extranjeros en Francia, Canadá, Ucrania y Reino Unido, entre otros países.[8] No se descarta que pronto algunos liderazgos políticos busquen capitalizar la expansión del COVID-19 y usarla como excusa para endurecer controles migratorios o, incluso, buscar el cierre de fronteras.

Todos estos factores ya inciden en la agenda de México, especialmente por el impacto económico en sectores clave como la minería o la industria del acero, lo que suma desafíos y complicaciones ante el estancamiento actual de la economía. Más aun, el escenario se complica ante el arribo del virus al país confirmado el 28 de febrero pues, de no contar con políticas y protocolos eficaces, podrían paralizarse actividades productivas que propicien la caída del PIB. Además, en función de la expansión del COVID-19 y la respuesta institucional, podrían surgir cuestionamientos sobre la capacidad del sector salud para atender una situación de riesgo sensible, ya sea por complicaciones en centros de salud ante la migración del Seguro Popular al Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi) o por la falta de medicamentos o personal. La combinación de estos elementos podría atizar las protestas sociales, menoscabar la popularidad presidencial y complicar las condiciones de gobernabilidad del país.

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Peso
Especial peso

El Gobierno, entonces, debe consolidar políticas y protocolos claros para atender un eventual brote amplio sin que ello implique afectar las actividades económicas. Resulta imperativo, por tanto, seguir las directrices de la Organización Mundial de la Salud (OMS), identificar grupos y condiciones de riesgo, diseñar mecanismos de actuación y garantizar la disponibilidad de infraestructura y personal crítico para distintos escenarios. Asimismo, serán esenciales campañas de comunicación social que apuesten por la prevención para evitar la necesidad de medidas reactivas, particularmente mientras no haya vacunas para atacar a este virus. También, los medios de comunicación tendrán un papel esencial, pues la desinformación o falta de precisión incidirán en la opinión pública y habrá que evitar situaciones de pánico colectivo.

La convergencia de todos estos elementos convierte al nuevo coronavirus en una amenaza para la estabilidad y, por tanto, para la seguridad internacional.[9] Encima, el deterioro previo por tendencias contrarias a la cooperación global, la exacerbación de sesgos partidistas y el surgimiento de movimientos identitarios, provocan que la potencial pandemia encuentre al mundo en una posición vulnerable para hacer frente a crisis.

El impacto político del COVID-19 deberá medirse desde un enfoque multidimensional: no es únicamente cuestión del número de muertes —trágico por sí mismo— sino del efecto dominó que puede detonarse. Además de los patrones de la pandemia, se deberá seguir de cerca el discurso de líderes globales, especialmente en Washington y Beijing, así como el rumbo de políticas y protocolos en zonas de riesgo para anticipar escenarios en materia de salud, ánimo social, afectaciones económicas y geopolítica. Así, la comunidad internacional se coloca ante la oportunidad de colaborar para contener la crisis, pero también ante el riesgo de dejar que ésta agrave las tendencias más nocivas que hoy caracterizan al mundo.

Covid 19
Especial

*Alejandra Soto es internacionalista, analista de política y gobernanza e investigadora del Centro de Estudios sobre Seguridad, Inteligencia y Gobernanza (CESIG) del ITAM


[1]      Worldometer. (2020). COVID-19 CORONAVIRUS OUTBREAK. Recuperado el 4 de marzo de 2020.

[2]      Cifras actualizadas al 12 de marzo de 2020.

[3]      Peeri, N., Shrestha, N., Rahman, S., Zaki, S., Tan, Z., Bibi, S., Baghbanzadeh, M., Aghamohammadi, N., Zhang, W., & Haque. U. (2020). The SARS, MERS and novel coronavirus (COVID-19) epidemics, the newest and biggest global health threats: what lessons have we learned? Recuperado el 26 de febrero de 2020 de Oxford Academic Journals.

[4]      GZero Media. (2020). Joseph Stiglitz on coronavirus global impacts; US economy. Recuperado el 25 de febrero de 2020 de GZero Media.

[5]      Garun, N. (2020). All the ways China’s coronavirus outbreak is affecting tech. Recuperado el 26 de febrero de 2020 de The Verge .

[6]      Bremmer, I. (2020). Eurasia Group’s Bremmer outlines two possible future scenarios for coronavirus. Recuperado el 26 de febrero de 2020 de CNBC.

[7]      Sparks, W. (2020). Coronavirus: The Politics. Recuperado el 25 de febrero de 2020 de GZero Media.

[8]      BBC News. (2020). Coronavirus: el racismo que están enfrentando los asiáticos por la enfermedad surgida en China. Recuperado el 27 de febrero de 2020.

[9]      Sagan, C. (2018). Ebola, A threat to Security? Recuperado el 26 de febrero de 2020 de Stanford Journal of Public Health.

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mm Internacionalista, analista de política y gobernanza e investigadora del Centro de Estudios sobre Seguridad, Inteligencia y Gobernanza (CESIG) del ITAM.
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