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Opinión

Los tres fraudes inmobiliarios más comunes en México

02-09-2020, 6:00:00 AM Por:
Fraude vivienda
© Depositphotos

Los fraudes inmobiliarios están en la lista de las 10 primeras causas de quejas recibidas por la Profeco; las entidades con más quejas son la Ciudad de México, Jalisco, Guanajuato, Estado de México y Nuevo León.

Como lo comenté en la columna anterior, las personas  que desean proteger su dinero a través de inversiones en bienes inmuebles, están explorando sus opciones, sin embargo, es mejor hacer las búsquedas en portales consolidados (como Lamudi), ya que es un primer filtro para la comercialización de una propiedad. De otra manera, las posibilidades de ser víctimas de fraudes inmobiliarios son muy altas.

Cabe destacar que los fraudes inmobiliarios están en la lista de las 10 primeras causas de quejas recibidas por la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) y lamentablemente ha sido así por muchos años; las entidades con más quejas son la Ciudad de México, Jalisco, Guanajuato, Estado de México y Nuevo León.

Un dato interesante es que, según la Asociación Mexicana de Profesionales Inmobiliarios (AMPI), cada año se pierden 600 millones de pesos por actividades ilícitas en el sector inmobiliario en el país, pero imagino que habrá muchas más denuncias que no se hicieron o el trámite quedó inconcluso, lo cual resulta peligroso, ya que más personas quedan expuestos a estas estafas y es un cuento de nunca acabar.

En México estos son los tipos de fraudes inmobiliarios más comunes:

El primero consiste en solicitar dinero para apartar el inmueble. Este tipo de fraude consiste en pedir pagos anticipados al comprador sin que exista una garantía del inmueble. Una persona física o una inmobiliaria fantasma puede obtener dinero sin mostrar el inmueble al interesado y dar como referencia una oficinas fantasma, al final dará largas a la entrega de la propiedad y desaparecerá con el enganche que ya se le entregó.

El segundo es el de la venta duplicada, que básicamente consiste en que la vivienda ofertada es vendida por el dueño dos veces o más. Muchas veces la primera persona que hizo la compra puede ser la dueña y las personas que también hicieron la compra resultan ser las estafadas. Por ejemplo, a pesar de que se firme un contrato ante un notario, si este no manda un aviso preventivo de compraventa, cuando otra posible comprador verifique el registro y al no existir la solicitud de compra, el inmueble puede ser “vendido” a más personas.

El tercero, los inmuebles no se encuentran en venta y el comprador no es realmente el propietario del inmueble, por lo que con engaños solicita abonos adelantados a la persona interesada en comprar el inmueble. Para evitar este tipo de fraude se recomienda solicitar al vendedor el título de propiedad del inmueble, hacer un sondeo en la zona para verificar que realmente esa persona viva ahí y que el inmueble se encuentre a la venta.

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Lo mejor que se puede hacer para prevenir estos fraudes es:

  • Trabajar de la mano de un profesional inmobiliario. Un asesor profesional suele ser miembro de alguna Asociación Inmobiliaria según el estado de la república en el cual opere. En la Ciudad de México, por ejemplo, están AMPI CDMX, APCI, UPIM y GIZP. Eso ayudará y facilitará todo el proceso de verificación de las propiedades.
  • Nunca dar dinero por adelantado si no existe documento que muestre explícitamente la transmisión del derecho sobre el uso de la propiedad.
  • Evitar proporcionar documentos con datos personales que permitan al estafador utilizarlos para forzar la venta.
  • Consultar que la propiedad exista en el Registro Público de la Propiedad.

Respecto al ámbito legal, si una persona se percata que pretenden realizarle un fraude, sin haber firmado documento alguno o entregado dinero alguno, se considera Tentativa de Fraude. Se encuentra en el Código Penal de la Ciudad de México en el Artículo 20. Si ya se ha firmado un contrato, se ha entregado algún tipo de pago y sale a la vista algún acto ilícito ya se considera delito de Fraude y  se encuentra en el Código Penal de la Ciudad de México en el artículo 230.

Si ya se ha denunciado ante la Profeco o ante el Ministerio Público y el acta no procede, una tercera instancia sería levantar una demanda ante un juzgado. Efectivamente son trámites que llevan tiempo, pero como decía al principio, es importante sentar los precedentes para evitar que más personas caigan en estos fraudes y pierdan su dinero injustamente.

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mm Jaume Molet es socio fundador y actual Director General de Lamudi México.
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