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Opinión

Jim Grant: el oro es refugio ante la expansión monetaria y el endeudamiento soberano

06-11-2023, 6:00:00 AM Por:
© Reuters

El oro no debería cotizarse como cobertura contra la inflación, sino como inversión en el desorden monetario, considera el veterano editor.

Jim Grant, el muy legendario editor de la influyente publicación de inversión Grant’s Interest Rate Observer, advierte que el repentino y dramático aumento de las tasas de interés a nivel global, experimentado este año, podría ser una señal del inicio de un mercado bajista multidecenal en los bonos, con importantes repercusiones para los mercados financieros y la economía real.

Con más de 40 años de experiencia analizando los mercados de capital, Grant goza de una enorme credibilidad entre los inversionistas profesionales de todo el mundo. Sus perspicaces comentarios sobre las tendencias económicas y los activos financieros son ampliamente seguidos por aquellos que buscan obtener rendimientos en un nuevo entorno de tipos de interés al alza.

En una extensa entrevista reciente con The Market, un medio financiero digital suizo en lengua alemana dirigido a inversores y agentes del mercado de capitales, Grant explicó en detalle por qué cree que la repentina escalada de tasas observada en 2022 (con unos bonos del Tesoro estadounidense a 10 años pagando intereses superiores al 4 por ciento por primera vez desde 2018) podría augurar el comienzo de un nuevo “superciclo” bajista en el mercado de deuda, similar a períodos previos en que los rendimientos experimentaron tendencias al alza durante décadas.

Recordemos que los rendimientos se mueven en sentido inverso al valor de los bonos: si estos suben en el mercado secundario, los rendimientos se contraen, y viceversa.

Grant compara la situación actual con ciclos históricos

“Los bonos son inusuales en el mundo de los activos financieros, ya que sus precios históricamente tienden a fluctuar en intervalos de generación, algo que no vemos en acciones o en materias primas”, explicó Grant, y agregó: “yendo unos 150 años atrás, ha habido una sucesión de mercados alcistas y bajistas de bonos, cada uno de al menos 20 años de duración”.

De confirmarse esa tesis, implicaría que la era de bajísimas tasas de interés que dominó los últimos 10 años –en que los rendimientos de la deuda incluso llegaron a terreno negativo– definitivamente quedó atrás. Y no se avizora un retorno a tal escenario en el futuro previsible.

Según el veterano editor, esta coyuntura eventualmente provocará grandes dolores de cabeza a aquellas estructuras financieras altamente apalancadas que se endeudaron en exceso, confiando en la perpetuación de las tasas de interés bajas. No obstante, al mismo tiempo abre oportunidades para los ahorradores e inversores con visión de largo plazo (que suelen ser los más inteligentes).

Uno de los activos que Grant ve con mejores ojos en este contexto de incertidumbre creciente es el oro, que históricamente se ha beneficiado de períodos prolongados de inestabilidad financiera y monetaria. Estamos de acuerdo.

El oro como cobertura ante la inestabilidad monetaria

En sus palabras: “Creo que el oro no debería cotizarse como cobertura contra la inflación, sino como inversión en el desorden monetario del que, sin duda, tenemos suficiente en el mundo.

“Quizá, desde una óptica retrospectiva de los historiadores, el dinero fiduciario (de papel) sin respaldo parecerá haber sido un fracaso y el mundo volverá a poner su atención en el papel del oro como reserva de valor confiable. Ésa es una forma de verlo. Tiendo a mirar estas cosas a largo plazo, en términos de tendencias históricas, y 50 años en la historia del dinero es apenas un parpadeo”.

En definitiva, el visionario editor ve en el oro un potencial refugio ante la creciente inestabilidad de las monedas fiduciarias en un hipotético escenario de tasas persistentemente al alza, en el que la deuda soberana se vuelve cada vez más onerosa de financiar para países y empresas.

Y no hay que tomar su opinión a la ligera, considerando la vasta experiencia y reputación de Grant dentro del mundo de las finanzas globales. Sus controversiales pero bien fundamentadas tesis suelen adelantarse a su tiempo y se anticipan a grandes movimientos del mercado.

De hecho, fue uno de los primeros en alertar sobre la gravísima crisis hipotecaria que se gestaba en Estados Unidos a principios de la década del 2000, mucho antes de que estallara la crisis financiera global de 2008. Hoy, de nuevo, está advirtiendo sobre los riesgos de un cambio de paradigma en la tendencia de las tasas de interés.

Ray Dalio también pronostica mayores alzas en tasas de interés

En ese mismo sentido, el multimillonario inversor Ray Dalio dijo el mes pasado que el rendimiento del bono del Tesoro a 10 años podría subir aún más, hasta el umbral del 5 por ciento, pues prevé una inflación más alta durante más tiempo.

“Parecería que algo como una tasa del 5 por ciento, y no hay nada preciso al respecto, pero en ese contexto, ya sabes, sería quizá la tasa correcta…, con el riesgo de que suba aún más”, manifestó en una entrevista con el canal de televisión CNBC.

El fundador de Bridgewater, uno de los fondos de cobertura más grandes del mundo, señaló que la primera razón de su pronóstico es que cree que una tasa de inflación sostenible se ubicaría en torno del 3.5 por ciento, mucho más alta que el objetivo del 2 por ciento de la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos.

Luego advirtió que el desequilibrio entre la oferta y la demanda de la deuda pública también provocó que los rendimientos subieran, ya que éstos y los precios se mueven en direcciones opuestas.

“Tenemos una cantidad anormal de oferta… La cantidad que el gobierno tiene que vender es grande, sigue siendo mucho, y –por diversas razones– los compradores están menos inclinados a comprar la deuda “, aseveró Dalio.

Los inversores se han vuelto demasiado optimistas

Voces como las de Grant y Dalio, además de otras menos prominentes, como la de este espacio, aunque igual de analíticas, nos pronunciamos por la cautela en medio de un clima demasiado optimista que ha disparado en días recientes a los activos de riesgo, en particular a las bolsas de valores.

Desde la crisis de 2008 y la Gran Recesión de 2009, los inversores se hicieron adictos a las tasas bajas y a la inyección ilimitada de dólares a la economía, y confían en que volverá a ser igual que antes. El problema es que, por culpa de la inflación que atraen los déficits públicos, la idea de que volveremos muy pronto a dicho contexto de tasas en cero podría conducirlos a errores graves de inversión y a pérdidas catastróficas, que son evitables con una estrategia preventiva y defensiva que anteponga la conservación de lo ya obtenido sobre la ambición ciega de ganar más a como dé lugar.

Nota del editor: Este texto pertenece a nuestra sección de Opinión y refleja únicamente la visión del autor, no necesariamente el punto de vista de Alto Nivel.

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autor Máster en Economía de la Escuela Austríaca; liberal, especialista del mercado del oro y editor del boletín de inversiones Top Money Report
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