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Opinión

Esta es la otra cara de la moneda del emprendimiento en México

México se ha colocado en Latinoamérica como el segundo mejor país para el emprendimiento, pero aún hay otra cara de la moneda emprendedora

26-08-2019, 5:30:50 AM
Emprender

Por Laura Iturbide Galindo*

Hace algunos años, la palabra emprendimiento en el país estaba reservada para los sumamente arriesgados, para los que eran capaces de “atreverse”; también para los que buscaban un anhelo de independencia o, simplemente, de supervivencia.

Las cosas han cambiado: emprendimiento, hoy, significa muchas más cosas que comenzar un nuevo negocio. Es la agudeza de detectar una oportunidad y ofrecer una solución; es la razón de ser de entes creativos e innovadores ante un mundo que cada vez encierra más desafíos. Pareciera que el espíritu emprendedor se torna más en “una cultura”, que en una mera actividad.

De acuerdo con el Monitor Global de Emprendimiento 2018/19 (GEM), nuestro país posee el segundo mejor entorno para emprender en América Latina, después de Argentina, aunque todavía tiene muchos retos que vencer, particularmente en materia regulatoria e impositiva.

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Negocio abierto para emprender
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En este ámbito resulta importante reflexionar en que, dada una coyuntura de restricción presupuestal e incertidumbre interna y mundial, los actores económicos debemos unir fuerzas para seguir despertando en nuestra juventud el interés por crear valor. Esto es, sensibilizar y enseñar a esa juventud a aprender a “oler las oportunidades”, a llevar la idea al “mercado”, perfilarla, pivotearla, hasta llegar a un “producto mínimamente viable”, que es la piedra angular de la reputada metodología “lean startup”, que es la más utilizada y prestigiada del Valle del Silicio.

No es solo en el ámbito educativo donde el tema ha generado mucho entusiasmo y adhesión recientemente, sino también en otros sectores, como el financiero y en la propia empresa privada.

En efecto, en México y en América Latina se requiere de mayor Corporate Capital Venture; es decir, compañías que están dispuestas a invertir en startups para incursionar en nuevos mercados o fortalecer su presencia aún más en los existentes. Ello porque por esta vía pueden obtener un acceso más rápido a tecnologías 4.0 que les permitan cierta especialización o rapidez en la solución de sus negocios.

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Emprender
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Asimismo, habrá que insistir más en “el emprendedor corporativo”, palabra que sonaba extraña en un mundo encerrado en la planeación estratégica y la ejecución de acuerdo a un estricto plan de negocio. Las empresas han encontrado una gran valía en la generación de nuevas ideas, en la disrupción e incluso en estar abiertas al fracaso, porque hay cada vez más evidencia de que una empresa que no innova está condenada al fracaso. El mismo Alexander Osterwalder, creador del Modelo de Negocios Canvas, lo afirma: “En la actualidad hay dos formas de apostar a la innovación: una es ser emprendedor, trabajando o apostando por una startup, o bien siendo un intraemprendedor”.

Sin duda, en México, con los magros crecimientos económicos a la vista, nos urge seguir fomentando la productividad y la innovación que el emprendimiento de alto impacto engloba, porque, al final, sin estas no es posible la generación de riqueza y la reducción de la pobreza.

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Laura Iturbide Galindo es directora de IDEA (Instituto de Desarrollo Empresarial Anáhuac)*