Opinión

AMLO: un mandato de 30 millones frente al Nuevo Aeropuerto

AMLO ha flexibilizado su postura original respecto del Nuevo Aeropuerto, lo cual puede tomarse como un adelanto de que la consulta podría ser un mero trámite para una decisión que ya está tomada.

24-08-2018, 10:13:45 AM

Luego de su histórico triunfo con el 53% de los votos en la elección presidencial, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) no ha soltado un solo día el protagonismo en los noticiarios nacionales, primero como candidato ganador y ahora ya como Presidente Electo de México.

Entre nombramientos anticipados, reuniones con personajes políticos, académicos y empresariales, además de varios adelantos de política pública, el próximo Presidente ha puesto la agenda. Tal y como ocurrió durante toda la campaña, pero ahora sin adversarios en la boleta.

Tanta atención por parte de los medios de comunicación puede explicarse debido al vacío de información que (pareciera ser a propósito) ha dejado la Oficina de la Presidencia, todavía con Enrique Peña Nieto como titular del Ejecutivo federal. Pero también se debe a la importancia que tiene la llegada de un gobierno que alcanzó, en las urnas, una cantidad de votos sorprendente.

Para ponerlo en perspectiva, el 53% de la votación en una elección presidencial equivale no solamente a que el ahora Presidente Electo obtuvo más de la mitad de los votos válidos. También representan más de 30 millones de votos, provenientes de personas de todos los sectores y rangos de edad de la sociedad, emitidos a favor de él. Un número récord que no había obtenido ningún candidato presidencial en toda la historia de México.

Es más, ni siquiera José López Portillo, quien fue candidato único en la elección de 1976, consiguió semejante cantidad de votos en la época dorada del priismo hegemónico.

Reuters.

AMLO y el paquete de reformas.

Ante este escenario, resulta obligatorio cuestionar y analizar qué es lo que representa un voto masivo como ése.

En primer lugar, debemos entender que la teoría del voto contempla que los votantes decidimos entre diferentes opciones de políticas públicas. Esto significa que, aun inconscientemente, vemos en los candidatos no solamente su nombre y su imagen, sino que consideramos también sus propuestas como un factor de peso a la hora de tomar nuestra decisión, ya que sabemos que estas propuestas podrían convertirse en realidad.

En segundo término, es necesario prestar atención a los nuevos adversarios que se han posicionado contra AMLO luego de su triunfo. Al no haber quedado ningún adversario político de pie, hoy son los empresarios agrupados en las distintas cámaras de comercio y ciertos actores dentro de la Sociedad Civil quienes han tomado el espacio de la oposición a López Obrador.

La razón de lo anterior no sólo se debe a que los otros partidos tienen que resolver primero los conflictos internos que la debacle electoral evidenció, sino también al hecho de que el próximo Presidente fue muy claro durante toda la campaña sobre lo que pretendía hacer en caso de llegar al gobierno.

Todas sus promesas las dijo en voz alta, nunca las ocultó. Y la gente votó por él y votó por ellas.

Con esto en mente, no es sorpresivo el resultado de la encuesta publicada el pasado 25 de julio en el periódico Reforma, donde la opinión favorable al próximo Presidente de la República aparece ahora en un 62%, superando las cifras medidas con anterioridad.

Pero lo más importante, es la medición que el mismo periódico hace respecto de las promesas de campaña que López Obrador ya ha retomado como parte de su programa de gobierno anticipado.

Y es que, salvo la propuesta de la amnistía, la encuesta de Reforma muestra un amplio apoyo a la reducción del sueldo de los altos funcionarios del gobierno, a eliminar las pensiones de los ex Presidentes, a revisar los contratos de Petróleos Mexicanos (Pemex) con empresas privadas, a cancelar la reforma educativa, a mover al interior del país las distintas secretarías de gobierno, y a someter a consulta ciudadana el Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México.

Lo que demuestra, ni más ni menos, que el ritmo que ha tomado el Presidente Electo durante las pasadas semanas, es uno que convence a muchos de los que votaron por él, y que le apoyaron esperando ver cambios tangibles en el corto plazo.

Es decir, que López Obrador podría anunciar mañana el fin de las obras del nuevo aeropuerto a partir del 1º de diciembre, y tendría el respaldo social de su lado.

Sin embargo, a pesar del temor que esto pudiera generar en algunos sectores empresariales, lo cierto es que López Obrador ha flexibilizado su postura original respecto del aeropuerto. Lo cual puede tomarse como un adelanto de que la consulta podría ser un mero trámite para una decisión que ya está tomada: que la obra del Nuevo Aeropuerto se mantenga.

Y la razón no es ningún secreto. Se trata de la decisión que le permitirá a López Obrador mantener la actitud cordial que hasta ahora ha tenido la etapa de transición, haciéndole a su vez un guiño al empresariado y justificando la decisión frente al electorado a través de la consulta. Quedando, finalmente, bien con todos.

El problema, en caso de que así ocurra, es que la actitud magnánima del Presidente Electo podría dejar insatisfecho a más de uno de sus simpatizantes, por lo que eventualmente tendrá que usar toda esa legitimidad en alguna decisión futura en la cual no pueda dejar a todos contentos.

El mandato de 30 millones de personas que votaron por un cambio el 1º de julio no solamente es la entrada a Palacio Nacional, sino también el inicio de una etapa de altas expectativas. La gente votó por un cambio, y espera verlo pronto.

También te puede interesar: Consulta ciudadana sobre el nuevo aeropuerto ya tiene fecha.

@jpgalicia

Juan Pablo Galicia, politólogo, analista político y profesor en la Universidad Modelo.

Nota del editor: Este texto pertenece a nuestra sección de Opinión y refleja la visión del autor, no necesariamente el punto de vista de Alto Nivel.

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