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Negocios entre la razón y la locura

¿te gustaría tener un terreno en la luna? ¿Bautizar una estrella? Te presentamos historias que dieron pie a la creación de grandes negocios.

29-03-2010, 12:01:53 PM
Negocios entre la razón y la locura
Altonivel

Tiritas de color Earle Dickson trabajaba en Johnson & Johnson y un día se le ocurrió la manera de liberar a su esposa de los incómodos vendajes que se ponía en los cortes que se hacía cocinando. Aplicó un parche de gasa a un vendaje y así inventó las tiritas, que en 1971 registró como Band-aid. Sus tiritas eran del color de la piel… de los blancos. No se sabe a quién se le ocurrió fabricarlas del color de la piel de la raza negra, pero el éxito fue rotundo.

Venderte la luna. ¿Qué diría si alguien quisiera venderle una parcela en la Luna? Más de dos millones de personas de 180 países ya tienen su terrenito. Y a un precio muy asequible: US$19,99 la media hectárea, más gastos de envío del título de propiedad. La inmobiliaria que comercializa las parcelas lunares se llama Lunar Embassy y se anuncia como líder del mercado inmobiliario extraterrestre. Ahora ha comenzado a comercializar Marte.

Ataúdes de quita y pon. Gastarse el dinero en un ataúd caro para luego quemarlo es como quemar el dinero. La funeraria Rom Massey & Sons de Dublín ofrece una alternativa a tanto despilfarro. Alquila el ataúd bueno, el de madera noble, para el funeral y luego vende otro más sencillo para incinerarlo. El bueno pasa a otro cliente.

Steve Jobs siempre se ha llevado la gloria del éxito de Apple. Sin embargo quien merece el honor es Jef Raskin, recientemente fallecido. Matemático, músico y compositor, Raskin fue el creador del Macintosh, en 1979. Y fue el propio Raskin quien bautizó su creación. Dado que trabajaba en Apple, llamó a su ordenador Macintosh, que era su variedad de manzana favorita. En realidad, la variedad es McIntosh, pero tuvo que modificar el nombre por razones de copyright.

Diamantes eternos. Al joven René Andrée, hijo de un empresario funerario de Berlín, se le ocurrió que, si el cuerpo humano es un 20% carbono y un diamante no es otra cosa que carbono cristalizado… Voilá! Así que abrió una nueva línea de negocio: compactar las cenizas de los muertos para que sus seres queridos pudieran convertirlas en un diamante para siempre. La eternidad por menos de 6.000 euros.

Móviles desechables. ¿Se imagina un celular de usar y tirar? Pues de hecho ya existen. Los ha inventado Randi Altschul y los vende Dieceland Technologies. Son desechables y están fabricados en papel. Si puede comprar una cámara de fotos de usar y tirar, ¿por qué no un celular?

Elige una estrella. ¿Le gustaría poseer una estrella? Por US$54 puede bautizar una con el nombre que mejor le parezca. La empresa Internacional Star Registry lleva desde 1979 localizando estrellas y registrándolas con el nombre que eligen sus clientes. Además, le da un bonito pergamino que certifica que usted la ha bautizado, el nombre que ha elegido y las coordenadas del espacio exterior donde puede localizarla.

Harley Davidson. En 1901, William S. Harley y Arthur Davidson se metieron en un cobertizo a inventar una moto. Con la ayuda de un hermano mecánico de Davidson y de algunos amigos, comenzaron a dar forma a su sueño. Los problemas fueron muchos, pero los salvaron con imaginación. Con tanta que para fabricar el carburador de la primera Harley utilizaron una lata de tomate.

Pintalabios para los malos tiempos. Helena Rubistein se dio cuenta de que, en los periodos de crisis económica, se venden muchos más labiales que en las épocas de bonanza y crecimiento. Cuando una mujer no puede comprarse objetos como un vestido o un anillo, opta por comprarse una barra de labios, aseguraba. Y debía de tener razón porque ella comenzó a levantar su imperio cosmético en la Gran Depresión del 29 y lo terminó de consolidar durante la II Guerra Mundial.

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