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Opinión

Los 6 jinetes del apocalipsis financiero

17-03-2021, 6:00:00 AM Por:
Crisis Económica
© Depositphotos

Se presentan como preludio de un cambio en el sistema financiero global no necesariamente catastrófico, pero sí deben ser tomados en cuenta para superar las dificultades económicas que casi todas las familias sufren.

Por Alberto de la Barreda Hernández*

A lo largo de la historia de la economía se ha observado un curioso fenómeno que predice grandes sacudidas de enorme magnitud. Se caracteriza por tres enormes picos de crecimiento precedentes de una abrupta caída. Es conocido como el patrón de triple techo.

El famoso escritor de Padre Rico, Padre Pobre,Robert Kiyosaki, identifica dos picos en el índice Dow Jones tanto en 1998 como en 2008, momentos de alza y caída en dicho índice. Asimismo, tomando en cuenta una cierta tendencia cíclica, señala que una peligrosa y gran caída del sistema financiero se acerca antes del 2025.

Seis signos se presentan hoy como preludio de un cambio en el sistema financiero global que no en todo caso debe ser catastrófico, pero sí deben ser tomados en cuenta para lograr superar las dificultades económicas que la gran mayoría de familias hoy están sufriendo:

1. Incremento en deuda nacional

Potencias y países emergentes han incurrido en deuda principalmente para sortear la crisis mundial derivada del COVID-19. Siendo una herramienta que históricamente ha servido al desarrollo, hoy los niveles de deuda son extremada y peligrosamente altos.

Corremos el gran riesgo de una cadena de impagos que impactarían a todos en el planeta. Este signo del apocalipsis financiero representó a finales de 2020 el 265% del PIB global; alrededor de 277 billones de dólares.

2. Incremento en subsidios

Las tendencias políticas de todas las coordenadas ideológicas proyectan una escalada en subsidios gubernamentales que tienen como propósito proteger sectores vulnerables de la población y, al mismo tiempo, jugar un papel clientelar crucial en las elecciones.

Partiendo de la solidaridad social, no se debe perder de vista que los subsidios nacen de los impuestos y son recursos que se limitan a otros sectores importantes como es la salud general, la infraestructura, el desarrollo económico sustentable, la energía u otro peligro apocalíptico urgente como lo son los sistemas de pensiones.

3. Colapsos súbitos en bonos y bolsas de valores

El signo apocalíptico que representan las subidas y bajadas de los valores bursátiles y los derivados, han sido en crisis económicas pasadas los quebrantos de millones de inversionistas y las repentinas fortunas de los viejos jinetes de Wall Street.

Experiencias cardiacas como la reciente embestida que le dieron los micro inversionistas al viejo sector financiero en torno a las acciones de GameStop, empujan reformas en las reglas del juego que no apuntan a fortalecer las opciones de los menos favorecidos.

4. Desastres ambientales y sanitarios (COVID-19)

El COVID-19 es un signo apocalíptico por sí mismo que, aunque vamos a superarlo, ha significado millones de lamentables pérdidas en vidas humanas y consecuencias graves en la economía de las familias alrededor de todo el planeta.

Todas las industrias han cambiado su forma de trabajar a partir de la pandemia del 2020. Algunas para sobrevivir, algunas sin remedio y otras ganando lo que nunca imaginaron.

El mayor peligro es la fragilidad de los sistemas de salud de todos los países y lo rápido que las enfermedades pueden hoy esparcirse entre los continentes.  

5. Creciente piratería (física y cibernética)

La deslealtad comercial y la delincuencia cibernética son frenos que han retrasado el potencial de los negocios internacionales. Incluso hoy existen lagunas legales que no arman a los gobiernos contra estas prácticas motivadas por organizaciones criminales y por crecientes sombras de corrupción en los países.

6. Tensión terrorista

El terrorismo es un signo apocalíptico que se cubre de temor, odio y guerra. Cualquiera de estos tres problemas humanos puede hacer desaparecer economías enteras que iniciarían un efecto en cadena como fichas de dominó, colocadas una junto a la otra. Los países juegan hoy en el mismo tablero que requiere de seguridad para la vida y la propiedad.

Dentro del panorama donde los jinetes económicos muestran sus signos apocalípticos que pronostican la gran tormenta financiera, me permito recomendar una idea que Kiyosaki repite como el seguro real ante la falsedad del dinero común: comprar oro, plata y otros metales preciosos; no como inversión, sino como seguro del valor del dinero que representan en el mercado:

Confianza: los valores de las divisas son volátiles y dependen de las políticas monetarias de los países; los metales simplemente dependen de su valor respecto a la oferta y la demanda, y no de las decisiones gubernamentales.

Accesibilidad y aceptabilidad: El oro y la plata se ofertan en todo el globo y toda persona los acepta por su valor intrínseco sin necesidad de estar respaldados por un gobierno o el propio sistema financiero. En su momento fue ilegal su posesión en algunos países, incluyendo Estados Unidos, pero hoy los encontramos en todo el mercado internacional

Simplicidad sin riesgos mayores: sin duda, el que no arriesga no gana. Pero el que todo lo apuesta, todo lo pierde. Ante las amenazas de los signos del apocalipsis financiero, la simplicidad de asegurar el valor de intercambio acumulado en los metales previene y amortigua las pérdidas que pueden representar las inversiones bursátiles para las familias.

*Alberto De la Barreda es licenciado en contaduría y maestro en administración pública. Actualmente se desempeña como Director de la licenciatura en Contaduría de la Universidad Panamericana.

Nota del editor: Este texto pertenece a nuestra sección de Opinión y refleja únicamente la visión del autor, no necesariamente el punto de vista de Alto Nivel.

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