Liderazgo

La mamá que fue cajera y ahora es vicepresidenta en Walmart

Guadalupe Morales empezó a los 16 años trabajando como cajera en Superama y hoy ha alcanzado las posiciones más elevadas en Walmart México.

10-05-2018, 3:11:50 PM
Walmart

Guadalupe Morales sabe que siempre hay sacrificios para una madre y, sobre todo, cuando hay que abrirse paso como ejecutiva en un gigante corporativo. En 1971, la joven capitalina decidió aprovechar unas vacaciones previas a su entrada a la preparatoria trabajando como cajera en Superama. Su vida cambiaría por completo y ella ni siquiera lo presintió.

Tres meses después, Morales se dispuso a renunciar a su empleo temporal, pero, para su sorpresa, la gente de la tienda le pidió que se quedará a trabajar en jornadas de 4 horas diarias y así inició una historia de ascensos que se ha prolongado hasta hoy.

“Lo que empezó como una temporada de vacaciones se convirtió en mi vida”, dice en entrevista María Guadalupe Morales, vicepresidenta de Superama, marca de Walmart.

De cajera pasó a ser la encargada de todo el dinero de una tienda, fue jefa de cajas, subgerente, gerente y vicepresidente.

“Siempre he tenido muy buenos resultados, porque soy una mujer muy dedicada”, dice la ejecutiva mexicana.

Guadalupe se casó y tiene dos hijos. Los caminos académicos y el trabajo la llevaron a graduarse como licenciada en Administración de Empresas, así como a aprender inglés para escalar posiciones.

Lupita, como la llaman de cariño por los pasillos de Walmart, fue una de las impulsoras del servicio a domicilio en las tiendas de la cadena minorista, ya que desde que era subdirectora de Superama había formado un centro de llamadas para recibir los pedidos.

La ejecutiva trabaja en un gigante del comercio. Durante 2017, Walmart de México y Centroamérica reportó ventas consolidadas por 569,367 millones de pesos (mdp), lo que representa un crecimiento de 7.7%, en comparación con el año previo, cuando alcanzó los 528,571 mdp; Superama cuenta con 94 sucursales y la encargada del negocio es Lupita.

Guadalupe Morales cuenta su historia y las metas que ha forjado desde que era una cajera de 16 años hasta alcanzar las posiciones más elevadas en Walmart México.

El techo de cristal

Guadalupe nació en la Ciudad de México, aunque su padre era originario de Jalisco y su madre de Veracruz. Ella fue la quinta hija en una familia conformada por 11 hermanos.

Su padre era militar y constructor, mientras que su madre decidió dedicar su vida a cuidar de la familia y el hogar.

“Soy una persona muy perseverante, muy positiva, con mucha energía y que me gusta dejar un poco de huella y enseñar lo que la vida me ha dado”, dice la ejecutiva mexicana.

Cuando llegó a ocupar la gerencia de una tienda ya había nacido su primer hijo, pero Guadalupe sintió que ya no tenía oportunidad de crecer en la empresa.

Así fue como encontró la motivación para seguir escalando posiciones en un reportaje que leyó. “Me acuerdo que hablaba del techo de cristal, y eso fue hace 14 años, y me empezó hacer ruido, porque decía el texto que el techo de cristal se lo hacía uno mismo y me dije: `hasta donde soy yo la que se está limitando´”, rememora en voz alta.

Lo que hizo Guadalupe fue presentar sus ideas y no esconderse ante nadie. Aprendió a cuestionar a sus jefes y ser incisiva para provocar cambios en el trabajo. Al momento de decidirse a cambiar tan solo pasó un año y medio para llegar al corporativo de Walmart.

“Cuando uno quiere lograr las cosas hay que entregar resultados, ser personas que quieran colaborar y enseñar a la gente… ser personas positivas que siempre busquen el cómo sí… y no boicotearnos”, dice.

La ejecutiva sabe que parte del secreto de su crecimiento en la empresa se ha basado en siempre prepararse para los puestos por los que apuesta sin perder el equilibrio de trabajo y familia.

Del menosprecio al éxito

La presión social dentro y fuera de la empresa fue uno de los retos a vencer por ser mujer y mamá. A los 19 años, la joven sentía la rivalidad de sus compañeros y el menosprecio de algunos sobre su crecimiento profesional hasta aquel momento.

Sin embargo, Morales se repuso y decidió trabajar los fines de semana, encargar a sus hijos con la familia y mostrarle que el éxito es sacrifico constante y entrega total de los tiempos libres a los seres más queridos.

“A mí no me ayuda una mujer”, le decían los consumidores a Lupita cuando era gerente en tienda.

El carácter se forjó con cada experiencia adversa. Walmart notó la fuerza de Guadalupe y decidió impulsarla hasta alcanzar las máximas posiciones. No ha perdido oportunidad de seguir estudiando para mejorar su desempeño profesional.

“La empresa me ha dado muchísima capacitación y eso me ha ayudado”, dice de manera risueña.

Como mamá sacrificó bailes de sus hijos en la escuela y otros momentos que volverán, aunque Lupita reconoce que a cambio les dio la oportunidad de estudiar en escuelas que no hubiera pensado en poder pagar. La autosuficiencia y la calidad como personas son parte de las recompensas que emocionan a Lupita al hablar de sus hijos.

La época de juntas llenas de hombres ha terminado. Lupita reconoce un nuevo espacio de igualdad en las empresas. Ella ha cambiado la seriedad de su rostro por una sonrisa que se asoma de inmediato. Platica con los asociados de Walmart y les cuenta su historia para comprender los nuevos desafíos que enfrentan.

Guadalupe Morales se siente orgullosa de mirar a su madre de 91 años y reconocer lo que cada capítulo de su vida le ha enseñado: romper el techo de cristal y disfrutar a sus hijos.

La época detrás de las cajas de Walmart se ha ido y, hoy, Lupita mira los planes hacia el futuro como vicepresidenta de Superama. “Quisiera ayudar a muchos hombres y mujeres jóvenes para que aprendan a desenvolverse en un mundo corporativo e inspirarse a ser mejores personas con mi historia”.

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