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México tiene potencial en investigación farmacéutica, pero faltan condiciones

07-06-2022, 9:20:45 AM Por:
© Especial

El director ejecutivo de la AMIIF indica que México podría duplicar inversiones en investigación farmacéutica si se redujeran tiempos en aprobación clínica.

Por Héctor Rendón

Nuestro país podría ser una potencia en investigación clínica, siempre y cuando existan condiciones para la inversión. Si se redujeran los tiempos de la aprobación clínica, las inversiones podrían duplicarse al finalizar el sexenio.

México podría ser una potencia en investigación clínica, siempre y cuando existan condiciones para la inversión. Incluso, los 250 millones de dólares (mdd) que ya se inyectan en esta área podrían duplicarse al terminar el presente sexenio. Esta es la visión de Cristóbal Thompson, director ejecutivo de la Asociación Mexicana de Industrias de Investigación Farmacéutica (AMIIF), quien afirma que, en la medida en que los tiempos mejoren, sobre todo en materia de protocolos de aprobación clínica, el sector atraerá inversión para crear centros de investigación más grandes.

“En todas las compañías [farmacéuticas] de Estados Unidos hay investigadores mexicanos, pero los necesitamos para traer esa capacidad a nuestro país. Ya estamos hablando de ello con la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) y lo entiende”, señala el ejecutivo.

Thompson habló con ALTO NIVEL sobre la perspectiva de la industria en materia de investigación, innovación y desarrollo, de los retos que enfrentan las firmas farmacéuticas y del escenario para 2022, luego de poco más de años de pandemia.

Desde su punto de vista es necesario agilizar los procesos de aprobación para la introducción de fármacos y así poder competir con otras economías. A escala internacional, México ocupa la posición 29 en tiempos de aprobación, pero años atrás logró estar en el Top 10.

Para el ejecutivo, hay tres desafíos que el país y el mundo deben enfrentar. El primero es analizar el impacto de la pandemia en los pacientes que dejaron de ir al hospital para seguir con sus tratamientos. El segundo es cómo seguir atrayendo investigación clínica y competir por inversiones. El tercero es la distribución de vacunas con un sistema logístico robusto.

La inversión de la investigación farmacéutica a nivel global es de más de 170,000 mdd anuales, con crecimientos de 7% en los últimos cinco años. De hecho, a pesar de que la economía mundial se ha rezagado por efectos del COVID, la industria ha incrementado el ecosistema innovador. Un ejemplo son las vacunas.

“El sector sigue invirtiendo en tratamientos para padecimientos como cáncer, diabetes y otros. El mercado mexicano no es diferente de la escala global; sin embargo, atraer inversión tiene que ver con la rapidez de los protocolos. [Los protocolos] en países de referencia en investigación tardan 90 días, mientras que aquí son cerca de 200. Es un tema netamente administrativo”, expone Thompson.

Es fundamental acelerar las aprobaciones, porque la innovación solo tiene sentido si llega a los pacientes. “Hemos estado en pláticas con Cofepris. Los primeros dos años de esta administración la situación no se movió, pero a partir de 2021 empezó a haber más entendimiento. Todavía hay rezagos, pero estamos trabajando para dar esos pasos”.

Un punto medular son las compras públicas, tema en el que México está en proceso de aprendizaje, debido a los cambios que aplica el gobierno actual y que han provocado rezagos e impactos en el sector salud.

El rumbo de la industria

El directivo de la AMIIF dice que el sector seguirá apostando por la innovación, y en materia de investigación cada vez será más específico. Un ejemplo es la medicina personalizada y de precisión, basadas en la inteligencia artificial. De esta forma, se puede detectar si alguien es propenso o puede desarrollar alguna enfermedad, y determinar el tratamiento exacto para las personas con ciertos padecimientos. Aunque esto ya es una realidad, va a seguir creciendo. Incluso las terapias génicas, que emplean los genes para tratar o prevenir enfermedades, están siendo aprobadas a nivel global con resultados muy positivos. También los medicamentos huérfanos, destinados a tratar enfermedades raras o de baja prevalencia. En la AMIIF, 29 de 58 firmas participan en este tipo de tratamientos específicos.

Asimismo, la salud digital será fundamental para dar seguimiento a los pacientes.

De acuerdo con el directivo, el sector salud debe transitar a un modelo de pago por resultados, basado en estudios clínicos para atender a un paciente; no en la compra de cierta cantidad de medicamentos. Eso traería un mejor uso de recursos presupuestales.

“Es algo que tenemos que volver a poner sobre la mesa y discutir, porque ya está ocurriendo en muchos países. Es un cambio dramático en el paradigma. Es decir, no solo debemos ser proveedores de insumos, sino socios en el resultado”, explica el ejecutivo.

Considera que México debe encaminarse hacia un sistema integral de salud, en el que todos tengan los mismos derechos. En el área de herramientas digitales debe ser posible dar seguimiento a los pacientes desde cualquier sistema.

“Debemos trabajar en generar eficiencias y diagnósticos tempranos, porque si una enfermedad se detecta en etapa primaria, el costo para el sistema será mucho menor, lo mismo que para el paciente y sus familiares. Hay que cambiar completamente el modelo. Lo que necesitamos es poner las bases para empezar”, señala.

Los retos tras la pandemia

En enero de 2020, el panorama de la salud a escala mundial se modificó radicalmente: la presencia de COVID puso en jaque a muchos sistemas y uno de los sectores a prueba fue la industria farmacéutica. El primer punto a considerar fue las cadenas de suministro (producción y abasto); luego, acelerar todos los estudios de investigación clínica.

“La industria abrió su biblioteca de activos; esto quiere decir que compartió la información de todos los estudios que había hecho con vacunas anteriores. Esto es algo impensable en otros sectores más competitivos del planeta. Había una necesidad común con la pandemia”.

Esta integración de la información permitió acelerar los procesos de investigación de una vacuna contra COVID, pues desde enero de 2020 iniciaron los trabajos y en diciembre de ese mismo año se vacunó a la primera persona. Anteriormente, una vacuna tardaba unos cuatro años en desarrollarse. “Esto es gracias al ecosistema de innovación”, comenta el directivo de la AMIIF.

Desde su óptica, la industria farmacéutica debe estar bien preparada y tener una cadena de logística y suministro bien establecida y con un sistema de planeación adecuado. “Este sector requiere de cinco a seis meses para comprar insumos. Si se hace de manera ordenada, no debería haber problemas de abastecimiento; pero eso es una discusión a nivel global”.

Antes de la pandemia, la capacidad de producción del sector era de 3,500 millones de unidades de vacunas. En este momento son 12,000 millones de dosis. Desde agosto de 2020, algunas compañías empezaron a producir más unidades para abastecer las necesidades del mundo. Este es uno de los grandes logros a escala global.

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