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Finanzas

Las tasas suben, pero el peso se debilita, ¿por qué?

17-11-2021, 9:04:40 AM Por:
Peso
© Especial

Apenas la semana pasada Banxico volvió a subir su tasa de referencia para colocarla en 5%, mientras el dólar sube a 20.70 pesos.

La semana pasada el Banco de México (Banxico), incrementó nuevamente el nivel de la tasa de referencia al fijarla en 5 por ciento, lo que representó un aumento de 25 puntos base respecto al previo en el que se encontraba.

La teoría dice que ante incrementos de tasa la moneda se fortalece, pero la teoría es sólo eso.

En lo que vamos del onceavo mes del año, el peso mexicano se mantiene por arriba de 20 unidades, con máximo de 20.85 y mínimo de 20.32 pesos.

Nada para alarmarse, recordemos que el precio máximo histórico del dólar tiene un nivel vigente de 25.13 pesos registrado a finales de marzo del año pasado, al inicio del shock global por la pandemia.

Sin embargo, es un hecho que nuestra moneda tampoco tiene una perspectiva de apreciación al menos en el corto plazo, pese al incremento de tasas ya señalado y también a la evidente recuperación o “rebote” económico que registra nuestro país impulsado por Estados Unidos.

¿Qué sucede y hasta dónde podría llegar nuestra divisa en un contexto de mayor debilidad?

¿Qué le pasa al peso?

Cómo señalamos, no estamos en un contexto de debilidad extrema para la divisa mexicana, basta comparar su nivel actual con el máximo precio del dólar (mínimo para el peso), de 20.13 unidades. Si comparamos esos referentes tenemos que al día de ayer cuando la cotización del dólar spot cerró en 20.7084 unidades, nuestra divisa tiene una apreciación de 17.59 por ciento, nada mal para la moneda más líquida de los mercados emergentes.

Pero sí debemos mencionar que en su recuperación, la moneda mexicana llegó a estar abajo de 19 unidades, en 18.9 pesos, lo que significa que ha perdido desde entonces 9.56 por ciento y que no has reaccionado al aumento de tasas de interés locales

Está semana, el Fondo Monetario Internacional (FMI) advirtió sobre las presiones que pueden registrar las monedas y los mercados emergentes en general, ante el desempeño de la inflación a nivel global, así como a los efectos de la política monetaria en Estados Unidos.

También existe el riesgo de que las condiciones financieras internacionales se endurezcan rápidamente en respuesta a la evolución de la inflación en las economías avanzadas, lo cual provocaría una salida de capitales. Este posible shock podría poner en peligro la estabilidad financiera y depreciar las monedas en América Latina, exacerbando las presiones inflacionarias”.

Así lo advirtió el organismo en su reporte sobre el los efectos que podría tener la inflación, y otros factores, en las economías y mercados de Latinoamérica.

Claramente el peso ya lo resiente, es la divisa más ligada a la economía de Estados Unidos junto con el dólar canadiense, lo raro sería que no hubiera efectos.

Así, por un lado, el peso recibe el efecto adverso de las presiones inflacionarias globales y en el mismo México.

Este elemento genera a su vez presiones sobre indicadores como tasas de interés y flujo de capitales, como señala el FMI.

Es cierto que el incremento de tasas locales representa mayor premio para los inversionistas, pero en los mercados se percibe mayor riesgo, las tasas suben por factores como inflación al alza y eventuales ajustes de tasas en Estados Unidos y otras partes del mundo industrializado.

En esta ocasión, el incremento de tasas no juega a favor del peso, al menos en el corto plazo, es un paliativo contra el riesgo, pero no elimina la incertidumbre.

¿Hasta dónde puede llegar el dólar?

En entrevista radiofónica, Gabriela Siller, directora de análisis de Banco Base, delineó su expectativa para el tipo de cambio en el corto plazo.

Desde su perspectiva, las presiones sobre el peso se mantendrán, aunque no con escenarios catastróficos, pero el peso se mantendrá relativamente débil.

Un nivel de 21 pesos por dólar es factible en su escenario base, más arriba sí habría muchas más presiones para la moneda porque podría significar que la inflación local y global se ha salido de control.

Sin embargo, su escenario de mediano plazo es relativamente optimista, considera que al cierre del año podríamos ver un tipo de cambio sobre niveles de 20.30 en el mercado interbancario, lo que incluso representaría una moderada apreciación de 1.38 por ciento respecto al cierre del año pasado.

Esta eventual apreciación reflejaría la recuperación o “rebote económico” que tuvo este año la economía mexicana.

En resumen, el escenario base de la experta habla de un periodo de relativas presiones para la moneda nacional, que de hecho ya está vigente, derivado de la incertidumbre que ha generado, entre otras cosas, la inflación en México y en el mundo.

Si la inflación se llegara a salir de control, al peso le iría muy mal, este escenario no se contempla en el corto plazo ya que Banxico ha actuado muy bien, consideran en Base, pero estamos en un contexto en el que todo puede suceder.

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