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Finanzas

Restricción del crédito y menor crecimiento, así pega el alza de tasas de Banxico

16-11-2021, 6:10:00 AM Por:
Tasas de interés
© Especial

Aunque no tengamos créditos ni seamos inversionistas, el alza de las tasas de interés tienen varias consecuencias.

La semana pasada el Banco de México (Banxico) aumentó el nivel de la tasa de referencia a 5% anual, tal como lo esperaban los mercados.

Dicho incremento obedeció preponderantemente a las presiones que se ejercen en la economía por el aumento de la inflación.

La cifra más reciente del crecimiento general de precios señala que en octubre este indicador se ubicó en 6.24 por ciento a tasa anual, el nivel más alto en casi 4 años, desde diciembre de 2017.

Ya no queda duda de que estamos en un ciclo alcista de las tasas de interés y probablemente veremos mayores aumentos en los meses que vienen, algunas de las expectativas ubican la tasa de referencia de Banxico hasta niveles de 7 por ciento.

El aumento de las tasas de interés tiene muchas implicaciones y afecta a todos, no importa que no tengamos un crédito, que no seamos inversionistas o bien que nos consideremos ajenos a cualquier otro factor relacionado con el aumento de las tasas de interés.

No es una inflación como las de antes, pero es mejor cuidar el gasto

En este espacio hemos insistido mucho que, en materia de inflación, estamos muy lejos de lo que vivió este país hace algunos ayeres.

En alguna época México registró tasas de inflación de triple dígito. Si hoy nos asusta este crecimiento de precios de 6.24 por ciento anual, imaginemos lo que sucedió con inflaciones de 100 por ciento anual o más. Claro eran otras épocas, pero igualmente los efectos fueron devastadores en la medida de la economía de entonces.

Pongámoslo en perspectiva. Con una tasa de inflación de 100 por ciento anual, en promedio el aumento diario de la inflación era de 0.2777 por ciento, lo que significa que a tasa mensual el crecimiento de precios era de 8.33 por ciento.

Visto así, la inflación anual que hoy “padecemos” ni siquiera llega a la tasa mensual del crecimiento de precios que se registraba en ese entonces, así de devastadora era la inflación que llevó al país a que prácticamente el último cuarto del siglo pasado fuera de colapso económico.

Luego entonces, la primera reflexión se centra en la forma de gastar. Evidentemente el consumo es la “gasolina” que impulsa el crecimiento de precios.

Hay productos que no pueden dejar de adquirirse, los alimentos esencialmente. Fuera de eso es momento de gastar con cautela; como señalamos, la expectativa de los especialistas indica que la tasa de referencia del banco central mexicano podría subir hasta 7 por ciento desde el 5 por ciento fijado la semana pasada.

Eso quiere decir que todavía nos queda un largo tramo por andar en crecimiento de precios y en aumento de tasas, al menos lo que resta de este año y todo el primer semestre de 2022.

Pero, si los bancos centrales tienen razón y la inflación redime con el paso de los meses, generar consumos excesivos no habría hecho sino impulsar los precios artificialmente, es muy probable que hayamos comprado caro aún con las supuestas “ofertas”

Es imposible que el aumento de tasas pase desapercibido. A partir de ahí, hay efectos directos para millones de mexicanos. Uno de ellos es el crecimiento económico: ya se vio en el tercer trimestre, cuando la economía bajó 0.2 por ciento con respecto al mes anterior.

Menor crecimiento determina menos generación de empleos, entre otras cosas, algo que le urge al país desde hace décadas. Todo un círculo vicioso que afecta a todos de distintas formas.

¿Momento de endeudarse, hacer renegociaciones, o dejar la tarjeta a un lado?

Las tasas de interés para tarjetas de crédito son muy variadas en México, pero prácticamente todas tienen la misma característica: son muy caras.

Con una tasa de referencia al 5 por ciento y un promedio de 38 por ciento en el costo del dinero mediante una tarjeta de crédito, hablamos de que los bancos cobran al menos 7 veces más que el costo de referencia.

Y eso es el promedio, pero hay tarjetas que cobran hasta 82 por ciento anual y se tiene reportado que alguna está cercana al 100 por ciento anual. En el primer caso el cobro sería de 16 veces la tasa de referencia y en el segundo caso de 20 veces.

Lo peor, generalmente cuando las tasas de interés bajan, los bancos no reducen sus tasas con la misma velocidad. Para decirlo claro, prácticamente los bancos no bajan sus tasas y el mayor beneficio que reciben sus clientes es la estabilidad en el costo de su crédito, que ya es una ventaja.

Sin embargo, cuando las tasas de interés empiezan a subir, los bancos suben casi de inmediato las suyas. Lo anterior obedece a una causa: Tratan de que no se reduzca el margen que tienen en el costo del crédito, para enfrentar eventuales riesgos crediticios.

Ese margen, como ya señalamos, llega a ser de hasta 20 veces el nivel de la tasa de referencia.

LEE: El tsunami de la inflación ya golpeó a EU, ¿cómo impactará en México?

En términos generales, vivimos una época de tasas al alza en México y se generalizará en el mundo dentro de poco. Por lo tanto, también aumenta el costo del dinero en todas sus versiones.

Habrá que esperar las cifras de los próximos trimestres, especialmente las del primer periodo trimestral del año siguiente, para ver el impacto del alza de tasas en los indicadores de crédito, por ejemplo, en la moratoria y en el nivel de endeudamiento.

Pero también es un hecho que los bancos no prestarán dinero fácilmente a individuos o empresas, es altamente probable que pasemos por un periodo de restricción crediticia.

Por ahora, quizás la mejor manera de cuidar nuestro bolsillo sería ser más cautos con los créditos.

Si la inflación sigue al alza, con toda seguridad subirá todo, incluyendo el costo del dinero.

¿Qué tan lejos estamos de lo registrado el siglo pasado? Todo puede suceder, no debe descartarse nunca ningún escenario. Sin embargo, hay señales que nos dicen que estamos muy lejos de esa situación y que hoy día los bancos centrales tienen a la mano una serie de herramientas monetarias que entonces no existían, y que evitarían en determinado momento que el crecimiento de precios se volviera un caos.

Como ciudadanos quizás debiéramos incorporar a nuestro vocabulario por algún tiempo una palabra que nos ayudará mucho: Cautela.

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