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Educación

Ser una mujer científica en México, una carrera llena de obstáculos (y satisfacciones)

07-10-2021, 6:10:00 AM Por:
Mujeres científicas
© Especial

Solo un 8.1 por ciento de las mujeres en México está en sectores de alta productividad y hay un bajo porcentaje de mujeres ocupadas en carreras profesionales STEM.

Ellas decidieron tomar un camino complejo, lleno de obstáculos. Sin embargo, en el largo plazo se dieron cuenta que tenía grandes satisfacciones. Las mujeres que se dedican a las carreras STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) en México han ganado terreno, aunque a la fecha el porcentaje es muy bajo en contraste con carreras más populares como derecho, administración y comunicación.

Una de estas mujeres que se dedica a la ciencia es Judith Zavala Arcos, quien es profesora e investigadora de la Escuela de Medicina del Tecnológico de Monterrey, mamá de cuatro hijos y quien desarrolla un proyecto centrado en la producción de tejido corneal transplantable, capaz de devolver la vista.

Judith reconoce que combinar los papeles de madre y científica ha sido difícil, pero no imposible. 

“Me enfrenté con muchos estigmas, mi familia me decía que para qué tanta estudiadera, comentarios como ‘ya cásate’, ‘ya ten hijos’. Hay muchos motivos por los cuales desistir, pero a mí me llena como no tienes idea el saber que estoy haciendo algo y que en un futuro le va a cambiar la vida a alguien”, afirma en entrevista la profesora investigadora quien tiene una maestría y doctorado en el Tec de Monterrey. 

Judith quiere que haya más mujeres científicas en el país y ha buscado a su manera, incentivar a jóvenes a optar por alguna de las carreras en estos ramos.

“Participé en una iniciativa como mentora de niñas de prepa que están en localidades de escasos recursos y que les interesan las áreas STEM. Fue por ahí que me di cuenta que yo podría contribuir a abrir el camino, aunque sea un poquito, para que no pasen por lo que uno tuvo que pasar”, remarca

Actualmente, la paridad de género en la investigación clínica y científica se vislumbra como un objetivo aún en desarrollo. Tan solo un 35 por ciento de los estudiantes matriculados en carreras STEM son mujeres. De acuerdo con datos de la Unesco, ellas representan 15 por ciento de los graduados de ingeniería, 19 por ciento en informática y 38 por ciento en matemáticas a nivel mundial.

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Otro ejemplo de una mujer mexicana dentro de la ciencia es Lorena Díaz de León Martínez, quien es maestra con doctorado en curso en Ciencias Biomédicas por la Universidad Autónoma de San Luis Potosí. Tiene 30 años y un hijo de nueve. 

La estudiante en doctorado desarrolló un método para la detección oportuna de cáncer de mama a través de la identificación de compuestos orgánicos volátiles en el aliento exhalado, por medio de una nariz electrónica. Esta tecnología está diseñada para atender mujeres dentro de grupos originarios y comunidades vulnerables en San Luis Potosí, y también se ocupará para las secuelas de Covid-19. 

“Pienso que es más difícil para las mujeres porque tienes muchas barreras, para empezar la del género, porque es muy difícil entrar en un mundo de hombres, y la segunda es que crean en ti, no sé por qué por ser mujer tienes menos credibilidad”, menciona en entrevista Lorena Díaz de León. 

De acuerdo con el SOSI (Índice del Estado de la Ciencia de la Unesco) 2020 el 17 por ciento de las personas entrevistadas fue desanimado o desanimada de estudiar alguna carrera relacionada con la ciencia, y esto se da más entre las generaciones jóvenes. 

De hecho, los adultos de la Generación Z y los Millenials muestran aproximadamente el triple de probabilidades de decir que se desanimaron de tomar ciencias en la escuela que sus contrapartes de la Generación X y Boomer. La razón principal es la falta de acceso a las clases de ciencias.

¿Cuántas veces no hemos regalado un estuche de manicure a las niñas y a los niños un Lego? y esa es una señal que de alguna manera las mujeres vamos entendiendo y que luego ya en secundaria, aunque las capacidades sean las mismas, de alguna manera nuestra autoconfianza dice lo contrario, dice que esto no es para nosotras”, afirma Graciela Rojas, fundadora y Presidenta del Movimiento STEM en México.

Asimismo, para las mujeres, combinar el trabajo con la maternidad siempre ha sido una tarea difícil. Por ejemplo, Lorena tuvo que dividir sus materias para terminar la universidad y aunque se tardó un año más, nunca paró. 

Impulso desde niñas

Actualmente en México existe el Movimiento STEM, una asociación sin fines de lucro que busca ser clave para impulsar la educación en las áreas de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas, además de estar alineadas a la agenda del 2030 de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para que las mujeres sean parte de este movimiento. 

Para Graciela Rojas, fundadora y Presidenta del movimiento, el tema de estas áreas abarca desde edades muy tempranas y son habilidades que se desarrollan en la primera infancia. 

El interés de una niña cuando cursa la secundaria en elegir una carrera STEM es únicamente del 8 por ciento, contra el 27 por ciento de los niños, que al final en hombres también es algo bajo, la brecha es muy grande y si esto lo llevamos a la alta dirección, hay muy pocas mujeres. 

Según un estudio de 2019 de la CEPAL en el mercado laboral, solo el 8.1 por ciento de las mujeres en México está en sectores de alta productividad y hay un bajo porcentaje de mujeres ocupadas en carreras profesionales STEM. 

“En México hay mucho trabajo que hacer en diferentes temas, por ejemplo en legislación, la orientación vocacional no es obligatoria en el país y no tiene perspectiva de género ni está actualizada al contexto que van a vivir las nuevas generaciones”, indica la fundadora y presidenta del Movimiento STEM. 

En el tema laboral, ambas científicas ven un futuro complicado, pero vale la pena abrir brecha para que más mujeres lleguen. “Pienso que hay muy pocas oportunidades, sí están difíciles, pero no imposibles, dedicarte a la ciencia como mujer es muy difícil y usualmente a nosotras nos toma el triple de esfuerzo el poder llegar a una posición donde están los hombres”, finaliza Lorena. 

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