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Opinión

Comunicar también es interpretar: por qué las artes escénicas fortalecen la vocería corporativa

02-06-2026, 2:52:25 PM Por:
Comunicar también es interpretar: por qué las artes escénicas fortalecen la vocería corporativa
© Hecho con IA a través de ChatGPT

Porque al final, comunicar también es interpretar y quien aprende a dominar el escenario, también aprende a influir.

Hablar en público ya no es una habilidad exclusiva de políticos, actores o conferencistas. Hoy, líderes empresariales, directivos, emprendedores y creadores de contenido no solo compiten por mercado, atracción de talento o innovación: también contienden por atención, credibilidad y capacidad de influencia. 

No obstante, el arte de la vocería no es un trabajo fácil y requiere constante preparación. La razón es clara: comunicar no es únicamente transmitir información, sino dirigir una experiencia.

Lenny Laskowski, autor del libro “10 días para hablar en público con más confianza”, destaca que, el mayor temor de muchos directivos y profesionales no es el morir, sino el miedo a hablar en público. Esto se debe al temor al juicio social o al ridículo, sentir amenazada su reputación o carrera profesional, exponer su vida personal y percibirse vulnerable, así como sentir presión y ansiedad por hacerlo “perfecto”.  

Durante años, muchas organizaciones y agencias de comunicación centraron el entrenamiento de voceros únicamente en el contenido: datos, cifras, mensajes clave, temas sensibles y argumentos. Sin embargo, el problema al dar una declaración o estallar una crisis, rara vez está solo en “qué se dice”, sino en “cómo se interpreta”. 

Las audiencias evalúan simultáneamente la voz, la postura, el ritmo, la mirada, los silencios y la energía del orador. En otras palabras, el cuerpo habla antes que las palabras. En ese contexto, las artes escénicas han comenzado a ocupar un lugar central en las estrategias de comunicación corporativa y entrenamiento de voceros.

Según la investigación “Performing Arts Strategies to Enhance Leadership, Negotiation, Public Speaking and Non-Verbal Skills in Business Communication Courses” de la Facultad de Administración de Empresas de la Universidad de Puerto Rico, las técnicas teatrales como actuación, improvisación, expresión corporal, manejo de voz, control escénico y lenguaje no verbal, son altamente efectivas para mejorar significativamente el desempeño de los líderes empresariales en presentaciones, entrevistas y negociaciones. 

El teatro entrena la capacidad de adaptación consciente y resiliencia de las personas. Por ejemplo, la improvisación teatral tiene una relación directa con el liderazgo corporativo, ya que rara vez un CEO o directivo opera en escenarios completamente controlados, ya que deben reaccionar ante preguntas inesperadas, gestionar crisis, negociar bajo presión, resolver conflictos y tomar decisiones rápidas sin depender de guiones rígidos.

Improvisar no significa “decir cualquier cosa”, sino desarrollar claridad mental y flexibilidad comunicativa, así como aprender a escuchar, reaccionar y mantener la calma aun cuando el escenario cambia. Por está razón, compañías como Google, Intel, PwC o el equipo de basquetbol de los Celtics de Boston han incorporado a su estrategia entrenamientos basados en improvisación y artes escénicas para fortalecer su liderazgo, colaboración y comunicación corporativa.

Incluso instituciones como la Harvard Kennedy School y el Massachusetts Institute of Technology (MI) han documentado el valor de integrar a sus metodologías las técnicas teatrales para el desarrollo profesional.

En la práctica, esto implica entender que el liderazgo también tiene una dimensión performativa, la cual incluye acciones, expresiones o comportamientos que funcionan como una representación escénica para transformar la realidad en lugar de solo describirla. 

Actualmente, los líderes desempeñan un rol frente a sus distintos stakeholders (colaboradores, medios de comunicación, clientes, comunidad e inversionistas). Buscan inspirar, convencer y movilizar, por lo que la comunicación también es puesta en escena y lograr coherencia entre mensaje, cuerpo, voz y emoción.

Cabe destacar que, un buen orador y/o vocero domina tres dimensiones esenciales: presencia (hace que lo miren), verdad (hace que le crean) y energía (hace que lo recuerden). Al alinearlas, el discurso deja de ser información y se convierte en experiencia.

En particular, la voz es mucho más que un canal de transmisión y el lenguaje paraverbal —ritmo, pausas, silencios, volumen y entonación— define cómo se interpreta el mensaje. 

Una frase puede sonar inspiradora, agresiva o irrelevante dependiendo del tono con que se pronuncie, lo que decide gran parte del impacto emocional. Los actores comprenden esto perfectamente: el silencio también comunica.

Por eso, técnicas como la respiración diafragmática, la dicción, la articulación y la proyección vocal se han vuelto herramientas fundamentales en el entrenamiento de voceros. Una voz firme transmite control, una pausa estratégica genera expectativa y una modulación adecuada evita la monotonía y mantiene la atención al discurso.

El cuerpo también construye significado. La postura, el uso del espacio, la mirada y los gestos proyectan autoridad o inseguridad incluso antes de pronunciar una palabra. 

De esta forma, la técnica teatral ayuda a desarrollar conciencia corporal y control escénico al enseñar a utilizar el movimiento con intención, a sostener contacto visual y a habitar el escenario con naturalidad.

Sin duda, la comunicación efectiva no se memoriza, se entrena; los nervios no desaparecen, se gestionan y el cuerpo no acompaña el mensaje, lo construye. Y que las historias siguen siendo el recurso más poderoso para conectar, porque las personas no recuerdan únicamente datos, evocan lo que las hizo sentir.

En un entorno donde todos compiten por atención, dominar el arte de comunicar ya no es opcional, por lo que los líderes que entienden la dimensión escénica de la comunicación no solo informan, generan credibilidad, movilizan emociones y dejan huella.

Ante un panorama donde cada declaración puede amplificarse en segundos gracias a las redes sociales y plataformas digitales, el vocero necesita algo más que información, requiere interpretar estratégicamente su papel, por lo que la técnica teatral no busca convertirlo en actor, sino en un comunicador completo, capaz de sostener el mensaje, conectar con la audiencia y proteger la reputación en cualquier contexto.

Porque al final, comunicar también es interpretar y quien aprende a dominar el escenario, también aprende a influir.

Y tú, ¿ya aplicas las artes escénicas para potenciar tu labor de vocería?

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autor Especialista en comunicación holística y marketing 360° con más de 19 años de experiencia en estrategias B2B/B2C/B2me para compañías de tecnología, negocios, retail, consumo, fintech, turismo y farmacéuticas, entre otras.

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