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Arturo Elías Ayub y sus doctorados diarios con Carlos Slim

Es director de alianzas estratégicas de Telmex y director general de UNO TV. Apasionado de los deportes y un empresario con mucho colmillo, nos cuenta qué aprendió de uno de los hombres más ricos del mundo.

10-06-2016, 1:57:39 PM
Darinka Rodríguez

Nota del Editor: Alto Nivel y Entrepreneur entrevistamos a los cinco tiburones del programa Shark Tank México: Negociando con tiburones. Esta es la quinta de cinco entregas. Todas las entrevistas podrás consultarlas en este enlace.

No es novedad que a Carlos Slim lo persigan los reporteros, al ser el cuarto hombre más adinerado del mundo. Sin embargo, pocas veces da declaraciones, por lo que la prensa siempre acude a uno de los hombres más mediáticos de Grupo Carso: Arturo Elías Ayub. Durante el Women’s Forum, realizado en mayo pasado en un lujoso hotel de la colonia Polanco, en la Ciudad de México. En esa ocasión, un grupo de reporteros buscaba al ingeniero Slim para conocer su postura luego de que su empresa obtuviera los derechos de transmisión de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, pero se negó a dar opiniones.

Ante la negativa de Slim, los periodistas persiguieron a Elías Ayub poco antes de que se retiraran del lugar en busca de una declaración. “¡Me persiguen!”, decía mientras corría entre los pasillos del hotel, entre la sorpresa de los reporteros. Al final, detuvo la carrera y, entre risas, accedió a hablar del tema.

Para ser uno de los hombres más cercanos al ingeniero Slim, Elías Ayub no alardea de su puesto como director de Alianzas Estratégicas de Telmex o como director de UNO TV, sino todo lo contrario: se considera afortunado de trabajar cerca de Carlos Slim.

“Me considero uno más de las casi 300 y ‘cacho’ mil personas que trabajamos en Grupo Carso, me considero alguien que tiene la fortuna de estar cerca del ingeniero Slim y aprenderle todos los días porque cada día con el ingeniero es como echarte una maestría o un doctorado”, comenta. 

Apasionado de los deportes y de hacer negociaciones, también disfruta haciando transmisiones vía Periscope cada que le es posible y tuitear como si se tratara de un verdadero millennial y pensar, por qué no, en ser el próximo presidente de la FIFA. 

Uno de los grandes aprendizajes del ingeniero Slim, dice, es el manejo de crisis, pues hasta el momento no ha tenido un tropiezo lo suficientemente fuerte como para quebrarlo.

“Yo lo que más admiro empresarialmente del ingeniero Slim es la gran habilidad, facilidad y tranquilidad que tiene para darle la vuelta a las crisis. Es increíble cómo no sólo no lo molestan, lo entusiasman, para ver de cada crisis una gran oportunidad. Yo creo que eso es lo que más le he aprendido y de lo que más he podido ver es cómo convierte las crisis en oportunidades”, cuenta. 

Hasta el momento, considera que estos aprendizajes le han sido de utilidad, pues “una de mis chambas dentro del grupo es esa: resolver crisis. Y me han tocado muchas cosas importantes dentro del gran éxito del grupo. Todos los días salen cosas”.

Y vaya que le ha tocado dar la cara: desde las derrotas en la cancha del Pachuca, hasta opinar sobre los resultados a la baja para América Móvil, derivados de la Reforma en Telecomunicaciones de 2014. 

Herencia emprendedora

Elías Ayub está casado con Johanna Slim, una de las herederas del imperio que Carlos Slim fundó con Grupo Carso y que comprenden negocios de telecomunicaciones, finanzas, construcción y hasta clubes deportivos, como el Real de Oviedo, una de las grandes pasiones de Arturo y, también, una de las claves que detonan el desempeño del empresario.

“El ingeniero ha sido muy inteligente en encontrar las pasiones de cada quién para orientar a los diferentes directivos del grupo a que trabajen en lo que realmente les apasiona y, en mi caso, eso pasa, pero me considero uno más de los cientos de miles que trabajamos en Grupo Carso”, resalta.

Pero esta herencia no le viene de una alianza, sino desde la cuna. Empezó a hacer negocios desde que estaba en la escuela primaria y, desde entonces, cuando se escapaba del local de su padre, ubicado en la mítica calle de Correo Mayor en el Centro Histórico de la Ciudad de México, para ir a comprar útiles escolares de mayoreo y colocarlos entre sus compañeros de escuela, sabía que lo suyo, lo suyo, era ser empresario. 

Hijo de Alfredo Elías y Silvia Ayub, confiesa que ya desde muy pequeño tenía el gen emprendedor cuando visitaba el local de uniformes y telas de su padre, lo que considera una de las mejores universidades del mundo para después entrar a trabajar a Grupo Carso.

“Gracias a Dios después entré a trabajar en un grupo y con un líder que tiene exactamente los mismos valores: la honestidad, la familia, el amor a México, valores que a mí me han marcado para siempre”, comenta.

Prohibido equivocarse

Elías Ayub forma parte de los cinco tiburones a la “caza” de negocios emprendedores en los cuales invertir en el reality de negocios “Shark Tank México: Negociando con tiburones”,  junto con Ana Victoria García, Jorge Vergara, Carlos Bremer y Rodrigo Herrera, que buscarán al mejor talento emprendedor a partir de este 17 de junio.

Confiesa que son los valores aprendidos con su familia y con el ingeniero Slim los que lo impulsan a escoger los mejores proyectos de negocio. “Hubo negocios que no iban con mi forma de ser y con mi forma de pensar y mis valores que inmediatamente deseché. Cuando vean el programa, sabrán de qué les estoy hablando, pero cosas con las que no comparto y negocios en los que mis valores no me permitirían invertir”, dice.

Más allá de las fórmulas para hacer negocios, Elías Ayub es un hombre estricto, que no se permite error alguno, ni a su equipo. Para él, fallarle a Carlos Slim es imperdobale. Una anécdota muestra la importancia de Slim en la disciplina de Arturo. Era septiembre de 2011, en una de las ediciones del Foro “México Siglo XXI”, el cual organiza de manera anual la Fundación Telmex. En ese momento, cuando Arturo intentó hacer un enlace en vivo con uno de los ponentes que no pudo acudir al Auditorio Nacional, la transmisión falló. 

Sin saber que su micrófono estaba abierto, se dirigió a la parte trasera del escenario y comenzó a gritar: “¡¿Quién fue el pendejo que se equivocó?!”. El público que aquella mañana llenaba el Auditorio Naconal escuchó de manera involuntaria los gritos y comenzó a reír. Al terminar el enlace, que resultó un éxito, el yerno del hombre más rico de México salió apenado y frente a los 10 mil asistentes ofreció disculpas. “Perdón, mi patrón está aquí y no puedo quedar mal frente a él.” 

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