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9 lecciones de Corea del Sur para la industria mexicana

La visita de Park Geun-hye, primera mujer en asumir la presidencia surcoreana, ofrece la oportunidad de analizar las decisiones económicas de la República de Corea como lecciones de crecimiento para México.

04-04-2016, 4:23:04 PM
9 lecciones de Corea  del Sur para la industria mexicana
Altonivel

La guerra con Corea del Norte y China no fueron impedimentos para que su economía alzara el vuelo después de la devastación. La República de Corea logró que sus exportaciones pasaran de un 3% a 56% como proporción del Producto Interno Bruto (PIB) del país, entre 1960 y 2012.

“Bajo la lógica de ‘el mercado decide, el gobierno apoya’ la sociedad y la economía de la República de Corea se han transformado radicalmente; un país devastado por la guerra es hoy una nación emergente con algunas características propias de una economía desarrollada”, dice un análisis del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico (Idic).

La política de la República de Corea gira en torno a 4 pilares: recuperación económica, felicidad para el pueblo, renacimiento cultural y fundamentos para una unificación pacífica, éste último elemento se ha visto afectado por las pruebas nucleares norcoreanas.

Hoy, inicia la visita a nuestro país de Park Geun-hye, primera mujer en asumir la presidencia surcoreana, y ofrece la oportunidad de analizar las decisiones económicas de la República de Corea como lecciones de crecimiento para México.

1. Desarrollo de industria

La recuperación económica de un territorio devastado en un 80% por la guerra no tenía una buena expectativa. Seguir las recomendaciones de organismos internacionales, como el Banco Mundial, era una ruta a seguir para la República de Corea, pero el país asiático decidió establecer su propia estrategia. Industrializar a Corea del Sur era la opción más criticada, pero ese fue el camino que el país decidió emprender.

“Contrario al precepto de las ventajas comparativas, el liderazgo coreano desdeñó dedicar su empeño y recursos financieros al sector primario de la economía y más bien, direccionó su esfuerzo hacia el fomento de su industria pesada y química. Dicha estrategia los llevó a la consecución de las precondiciones adecuadas para posteriormente desarrollar tres sectores estratégicos en donde hoy ostentan un liderazgo global: el de acero, el automotriz y la construcción de astilleros y barcos”, explica el Idic.

El cambio de visión en la industria ha traído consigo avances significativos:

A) Posco, empresa de acero surcoreana, produce en una sola de sus plantas la misma cantidad de acero que todo México.

B) La automotriz Hyundai construye una unidad cada 10 segundos en una sola de sus fábricas.

C) En los astilleros coreanos se elaboran entre 60 y 80 barcos por año. Para dimensionar el tamaño de los mismos se puede indicar que uno solo de ellos tiene la capacidad de almacenar más del 80% de la producción de petróleo de un día en México.

 2. Apuesta por la tecnología

El desarrollo de la industria pesada sólo fue un primer paso para Corea. Contrario a lo que los organismos internacionales recomendaron, la República de Corea apostó por el desarrollo de la industria electrónica.

 “Hoy, empresas como Samsung y LG son competidoras globales capaces de enfrentar exitosamente el desafío que les presentan sus contrapartes norteamericanas, europeas y japonesas. Gracias a ello, Corea disfruta de un mayor progreso económico y social, en donde la ética empresarial y de trabajo constituye el pilar bajo el cual la nación se ha posicionado exitosamente en la economía mundial”, dice la asociación civil.

3. Un programa económico nacionalista

La República de Corea implementó un programa económico con un perfil nacionalista que no renuncia al comercio internacional y a la cooperación con otras naciones.  Su primer objetivo fue el de procurar que sus empresas tuvieran el entorno adecuado para enfrentar la competencia internacional.

El foco de la estrategia era claro: fomentar la creación y conservación de empresas surcoreanas capaces de posicionarse a nivel mundial.

4. Comprometer a las empresas

Pero no sólo el compromiso del gobierno era necesario en la ecuación económica de Corea. El compromiso de las empresas para competir en el exterior era una condición que debía traducirse en mayor productividad y competitividad.

“Implícitamente se les llevó a un proceso de innovación y mejora continua de nivel global. Se buscó que (las empresas) no solo fueran rentistas en el mercado interno”, dice el análisis del Idic.

5. Liderazgo del sector público

Lograr el éxito de la estrategia de internacionalización empresarial requirió que el liderazgo de la presidencia de la República de Corea se hiciera presente. Las reuniones mensuales sobre exportación, requerimientos de las empresas, eficacia de las medidas oficiales en las ventas al exterior eran supervisadas por una persona: el presidente.

El resultado de la estrategia es que se eliminó el déficit de cuenta corriente, desde 1998 la economía coreana muestra superávits, el resultado de que sus exportaciones de bienes y servicios son mayores a sus importaciones.

6. Elevar el contenido nacional

Lograr que las exportaciones sean mayores a las importaciones requiere de elevar el contenido nacional a través del valor agregado.

Asimismo, en un inicio se buscó que la Inversión Extranjera Directa (IED) tuviera una participación menor, puesto que se evitó la dependencia del ahorro externo que podría condicionar la estrategia nacional implementada por el gobierno.

7. Castigo severo a la corrupción

La corrupción y mala utilización de los apoyos oficiales por parte del sector privado fue castigado con la cárcel.

“El proceso de reactivación económica coreano fue estricto, se permitió que sus empresas importaran insumos y bienes de capital a cambio de que una parte de ellos se transformara en exportaciones de alto valor agregado”, explica el Idic.

8. Marcas propias

La República de Corea nunca tuvo entre sus planes que el país se convirtiera en un eterno maquilador. La restricción de importaciones para las empresas fue un incentivo para que las firmas surcoreanas salieran a competir al extranjero.

“Con ello se buscaba tener ‘marcas propias’, no solamente ser receptores de empresas e inversión extranjera”, asegura el organismo en el que participa el académico del Tec de Monterrey, José Luis de la Cruz.

9. Apoyos fiscales

El gobierno surcoreano implementó un modelo económico y fiscal de fomento al desarrollo de empresas que pretendían competir en el extranjero. Entre los incentivos se encontraban obtener financiamiento a tasas preferenciales, retener las ganancias del tipo de cambio que obtenían en el comercio exterior y contar con un tipo de cambio depreciado que les daba ventajas en los mercados internacionales.

Así es como la estrategia económica surcoreana ha pasado del ‘Hecho en Corea’ al ‘Creado en Corea”.

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