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Por qué le saldrán caras a CFE las ‘tarifas bajas’

El subsidio a las tarifas eléctricas y la deuda que arrastra CFE pone en riesgo sus planes de ofrecer un servicio de mejor calidad, de menor costo real y más ‘limpio’.

08-02-2016, 10:03:28 AM
Por qué le saldrán caras a CFE las ‘tarifas bajas’
Sergio Castañeda

En 2015 los mexicanos pagamos menos por la electricidad, pero la baja en tarifas no fue resultado de la reforma energética, ni tampoco de la eficiencia de la Comisión Federal de Electricidad, sino producto de un subsidio del gobierno que ha puesto en serios problemas financieros a la paraestatal. En Alto Nivel advertimos de esta situación. A continuación reproducimos el reportaje “Electricidad ¿tarifas bajas?” publicado en la edición de diciembre.

En agosto de 2014, Enrique Ochoa Reza, director general de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), anunció con bombo y platillos que la reforma energética, aprobada nueve meses atrás (diciembre de 2013), permitiría bajar las tarifas eléctricas en dos años, es decir, en 2016. Sin embargo, en enero de 2015, el gobierno decretó menores tarifas eléctricas para los sectores industrial, comercial y doméstico, justo cinco meses antes de las elecciones intermedias para renovar los 500 representantes de la Cámara de Diputados, así como nueve gobernadores, 871 alcaldes, 16 delegados en el DF y alrededor de 600 diputados locales.

En noviembre del año pasado, la paraestatal sumaba ya 11 meses consecutivos con disminución de tarifas. En el sector industrial la reducción acumulada fue cercana al 14%; mientras que para el comercial fue del 9%, para el doméstico de alto consumo (tarifa DAC) disminuyó 9% y para el de bajo consumo se mantuvo en 2%, de acuerdo con cifras de CFE.

¿Cómo se logró esta reducción en las tarifas eléctricas?

Una parte obedeció a la baja en el consumo de combustibles caros y el aumento del uso del gas natural, con la conversión de plantas que utilizan combustóleo y la construcción de nuevas centrales de ciclo combinado. Pero la principal causa fue el subsidio a las tarifas eléctricas: una baja por decreto del Ejecutivo federal, que ha provocado un deterioro de la situación financiera de la empresa. Tan solo en 2014, la paraestatal perdió 27,435 millones de pesos (mdp) por este concepto.

Especialistas del sector creen que difícilmente el gobierno podrá mantener este subsidio, debido a las pérdidas millonarias que enfrenta la CFE, por el tema del subsidio y las pérdidas técnicas (transmisión y distribución) y no técnicas (robo de energía). “Es una locura: la estás poniendo a competir como generadora de energía, pero a su vez la obligas a cobrar tarifas por debajo de sus costos de producción y distribución, aumentando su ineficiencia y llevándola al fracaso”, afirma un ejecutivo del sector de energía. 

Estima que, a más tardar en uno o dos años, el gobierno tendrá que reducir dicho subsidio y subirán los precios de la electricidad. “Es lo correcto. Es lo que se tiene que hacer. Lamentablemente, en nuestros países, hablando de Latinoamérica, es muy difícil quitar los subsidios porque es un tema social, de peso social; hoy en día, un porcentaje muy alto de la población no paga electricidad”.

Luis Lugo, director general de PointVerde, reconoce el esfuerzo que se está haciendo para diversificar las fuentes de energía que alimentan el Sistema Eléctrico Nacional, reconvirtiendo centrales de generación, promoviendo el desarrollo de infraestructura de transporte de gas natural e impulsando la construcción de plantas de generación de distintas fuentes y diversas tecnologías.

Sin embargo, subraya, existe una ineficiencia abismal en el tema de transmisión y distribución de energía en México. “Así que puedes tener un kilowatt producido en punto de planta mucho más económico, pero si no tienes un sistema de transmisión moderno, te va a costar mucho distribuirlo. En otros países ya disponen de una distribución inteligente de las cargas. Lamentablemente, hoy no veo una apertura en inversión en distribución, ni tampoco un plan de inversión por parte de CFE, como sucede en generación”. 

Lugo estima que en los próximos cinco o 10 años no van a bajar las tarifas eléctricas en México.

Remar contra corriente

Durante muchos años, la CFE ha presumido ser “Una empresa de clase mundial”. Y nadie lo pone en tela de juicio, pues dar servicio a 36.7 millones de consumidores no es cualquier cosa. Sin embargo, los subsidios a las tarifas eléctricas, las pérdidas técnicas y no técnicas, una cartera vencida nacional (rezago de pagos, adeudos documentados y adeudos incobrables), que en 2014 ascendió a 44,972 mdp, y una deuda financiera, que en 2014 totalizó 365,565 mdp (la apreciación del dólar afectó la deuda documentada y la deuda para Proyectos de Infraestructura Productiva de Largo Plazo), han deteriorado su situación financiera, llevándola a registrar pérdidas millonarias.

En 2014, la paraestatal registró una pérdida neta de 46,832 mdp. Esto, a pesar de obtener resultados favorables en ventas totales (333,397 mdp, +4.7%), un menor costo de ventas (234,037 mdp, -4%) y un incremento considerable en EBITDA (63,015 mdp, +4.1%).

Y en 2015 tampoco se logró ver la luz al final del túnel, pues en el acumulado a septiembre la CFE reportó una pérdida neta de 66,135 mdp, cifra 189% mayor que la registrada en el mismo periodo de 2014 (22,881 mdp). Los ingresos en el mismo lapso de tiempo ascendieron a 227,666 mdp, un decremento de 9.5% respecto a 2014 (251,604 mdp), como consecuencia del subsidio a la electricidad y la pérdida de grandes clientes (empresas), que ya generan su propia energía.

“Tuve la fortuna de trabajar para Pemex y, en reuniones con mis colegas en las que buscábamos atacar las ineficiencias de la empresa, era siempre tentador pensar que en realidad Pemex funcionaba a nivel óptimo, si se toman en cuenta todas las restricciones presupuestarias, organizacionales y políticas que tiene. Lo mismo enfrenta CFE; es una empresa que, aun con el esfuerzo y dedicación de gente comprometida, no tiene las herramientas para operar como empresa pública. Las tarifas bajo las que opera son una de esas herramientas que ahora no tienen. Hoy, CFE es quizás competitiva en términos del costo de generación, pero no en distribución”, explica Gilberto García, director de PointVerde Services.

De acuerdo con la CFE, el segundo gran reto que debe enfrentar para elevar la calidad del servicio es la reducción de las pérdidas técnicas y no técnicas de electricidad. Las primeras se refieren a energía que se pierde a lo largo de redes sobrecargadas o que ya dejaron atrás su vida útil; y las segundas a la energía que la CFE dispuso en las redes de distribución y que no fue facturada. Esto se puede deber a errores de medición o facturación o al robo de la electricidad.

Si bien en los últimos años dichas pérdidas se han reducido en un punto porcentual cada año, pasando de 16% (del total de la energía generada) en 2012, a 15% en 2013 y a 14% al cierre de 2014, estas son de más del doble que el promedio de la OCDE, que es del 6% y casi cinco veces mayores a las de Corea del Sur (3%).

Por el camino correcto

El principal objetivo de la CFE es reducir los porcentajes de pérdidas de energía de 14% a entre 10 y 11.5% hacia 2018. Para ello, la modernización de las redes de transmisión y distribución es indispensable para avanzar en la reducción de las pérdidas técnicas y no técnicas en el país.

En 2014, la CFE concluyó la construcción de 57 proyectos de transmisión que representan 1,055 km–circuito y 427 millones de dólares (mdd) de inversión.

Al cierre de dicho año, la paraestatal contaba con un total de 38 proyectos de transmisión en construcción, con 1,050 km–circuito e inversiones de 832 mdd. De manera adicional, licitó 13 proyectos de transmisión con una longitud de 457 kilómetros y 384 mdd de inversión.

En materia de distribución, en 2014 se concluyeron cuatro proyectos y continuó la construcción de siete proyectos prioritarios, los cuales representan una inversión conjunta de 121 mdd. Además, se licitaron una línea de distribución y cinco proyectos de reducción de pérdidas de energía (inverisón de 476 mdd).

Para Gilberto García, de PointVerde, no es suficiente. “Para que el costo de la energía en México sea competitivo, para que bajen las tarifas de forma sustentable, es necesario, entre otras cosas, modernizar la infraestructura de distribución actual y ampliarla. CFE no puede modernizar el sistema por sí sola, sin en el apoyo de inversionistas privados, si el plan es hacerlo en pocos años. Se requieren miles de millones de dólares para esto y CFE no cuenta con los recursos para hacerlo. La reforma energética permite privatizar o concesionar las líneas de transmisión y distribución, pero hasta ahora la estrategia que se seguirá en este aspecto no es clara, no dice cómo lo va a hacer. Hay bastante incertidumbre al respecto.”

En cuanto a la generación de energía eléctrica, la paraestatal dio un giro de 360 grados al apostar por el gas natural como principal combustible, aprovechando los bajos precios en Estados Unidos, su principal proveedor. Para ello, se requería desarrollar infraestructura de transporte de gas natural, además de convertir plantas que funcionan a partir de combustóleo para que también puedan utilizar gas natural para generar energía eléctrica más limpia y de menor costo.

En ese sentido, la CFE, junto con Pemex y el sector privado, impulsaron la Estrategia Integral de Suministro de Gas Natural 2013. Como parte de esta estrategia, la paraestatal promovió el desarrollo de siete gasoductos, que representan 2,690 kilómetros en longitud y cuentan con inversiones de 3,526 mdd. Dos de estos gasoductos ya se encuentran en operación, el Gasoducto Chihuahua, que inició operaciones en 2013, y el Gasoducto Tamazunchale-El Sauz, que transporta gas natural de San Luis Potosí a Querétaro desde noviembre de 2014.

Al cierre de 2014, seis gasoductos se encontraban en construcción, de los cuales cuatro forman parte del Sistema Integral Norte-Noroeste. En total, los gasoductos impulsados por CFE en el marco de la Estrategia equivalen al 24% de la longitud del Sistema Nacional de Gasoductos.

De manera adicional, la empresa licitó siete proyectos de transporte de gas natural, que tendrán una longitud conjunta de 1,207 kilómetros y contarán con una inversión estimada de 2,850 mdd.

En total, los proyectos anunciados el año pasado representaban el 11% de la longitud del Sistema Nacional de Gasoductos. La meta hacia el 2018 es ampliar el Sistema en 75%. Los proyectos restantes se adjudicaron este año.

En paralelo, la CFE está convirtiendo 17 plantas que utilizan combustóleo en siete centrales de generación, con una capacidad de 4,600 megawatts y una inversión de 200 mdd.

Además, construye 11 nuevas centrales generadoras de ciclo combinado, a partir de gas natural; y rehabilita y moderniza dos plantas, que representan una inversión de 5,841 mdd y adicionarán 5,051 megawatts al Sistema Eléctrico Nacional.

Cabe mencionar que generar un megawatt-hora con combustóleo costaba en  2014, 1,946 pesos. Generar ese mismo megawatt-hora en una planta convertida a gas natural, costará 636 pesos; y 438 pesos en una planta de ciclo combinado.

De primer mundo

Los especialistas del sector estiman que el precio de la energía eléctrica en el país, en el largo plazo, deberá ser igual o menor al de EU, siempre y cuando la producción, transmisión y distribución se haga de manera eficiente. La CFE ya dio el primer paso con la construcción de infraestructura de transporte de gas natural, la conversión de plantas y la construcción de centrales de energía de ciclo combinado, que funcionan a partir de gas natural. Falta la modernización de las redes de transmisión y distribución, que está en ciernes.

“En el largo plazo, yo creo que este país va a tener un costo energético muy bajo; estamos hablando de entre 10 y 20 años. El esfuerzo que está haciendo esta administración para renovar la infraestructura eléctrica y liberar el mercado eléctrico es lo correcto; cuando haces esfuerzos de este tipo generas algunas resistencias e incertidumbre, pero el camino trazado es el correcto. Ahora el reto es la instrumentación de la reforma energética para que el objetivo de contar con energía a precios competitivos se cumpla”, subraya Luis Lugo, de PointVerde

Sin embargo, el subsidio a las tarifas eléctricas y la deuda que arrastra la CFE podrían poner en riesgo los planes de la paraestatal para ofrecer un servicio de mejor calidad, de menor costo y más amigable al medio ambiente. Los próximos dos años serán cruciales.

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