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Los gritos de la sociedad ante sus males: IPADE

Corrupción, injusticia, impunidad… ¿Quiénes son los verdaderos dueños de México? La opinión de un experto del instituto.

28-10-2015, 11:04:00 AM
Los gritos de la sociedad ante sus males: IPADE
Agustín Llamas Mendoza

Cuentan que en el diario personal del noruego Edvard Munch se encuentra aquello que vivió para inspirarle pintar el lienzo más costoso de la historia: El grito. Se dice que caminaba por la carretera con dos amigos y el sol se ponía: “Sentí como un soplo de melancolía; el cielo, de repente, se volvió de un rojo sangre. Me detuve y me apoyé en una valla, muerto de cansancio, y lenguas de fuego acechaban sobre el azul oscuro del fiordo y de la ciudad. Mis amigos continuaron y yo me quedé atrás, temblando de ansiedad, sintiendo un grito interminable que atravesaba la naturaleza”.

Hoy, en el atardecer de este sexenio, nuestro entorno no se ve mejor que antes. Hoy vemos rojo sangre e impunidad en el horizonte. Vemos la indolencia y la banalidad de nuestra clase política y empresarial, que pudiendo poner el ejemplo, lo único que busca es continuar acumulando capital de toda índole para seguir comprando impunidad. El grito desesperado de la sociedad es que en México no somos iguales ante la ley. En el Índice Global de Impunidad (IGI 2015, realizado por la UDLAP), nuestro país se ubica entre los peores países evaluados: en el segundo lugar de 59 analizados. Solo lo supera Filipinas.

Una encuesta reciente de KPMG sobre fraude en México reporta que el denominado fraude interno en las organizaciones tiene una incidencia de 75% (casi ocho de cada 10 empresas que operan en México han padecido cuando menos un fraude en los últimos 12 meses); y el externo (el que realiza una persona ajena a la organización, como puede ser un proveedor o un cliente) de 17%.

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México es admirable. Ha resistido todo, hasta nuestra indolencia, hasta nuestra irresponsabilidad, hasta nuestra no participación, y en el cielo se alcanzan a ver lenguas de fuego que polarizan a la sociedad, que ensanchan las distancias entre aquel al que más le sobra y aquel que más necesidad tiene.

Del mes patrio hasta el mes revolucionario han existido gritos desgarradores del patrimonialismo histórico. Al final, ¿quiénes son los dueños de este país? Desde siempre esa es la pregunta que mueve a los supuestos liderazgos a la apropiación de prebendas y corrupción para la compra de impunidad.

En el Índice de Percepción de la Corrupción (2014), realizado por Transparencia Internacional, México ocupa el lugar número 22 entre 32 países de América, y el 17 entre los países que conforman el grupo de los G20 (19 naciones industrializadas y emergentes más la Unión Europea).

No nos rindamos ante las intencionalidades evidentes u ocultas por degradar, con todo y los gritos más sonoros de injusticia, lo que hemos construido en estos años de transición hacia una mejor democracia. The Economist Intelligence Unit (EIU), a inicios del presente año, realizó una evaluación sobre los índices de democracia en Latinoamérica, basándose en una escala del 1 al 10, y con una calificación de 6.68 definió a México como una “democracia imperfecta”.

Hoy, México grita por justicia y por legalidad. Grita porque como sociedad no hemos sabido construir un mejor gobierno. Gritamos porque la gran pobreza parece no ser suficiente para que los privilegiados se pregunten cómo podríamos aliviar esa desesperación.

Hoy, nuestro país grita el dolor de víctimas sin sentido en cualquier entidad. Grita porque tiene una clase política que goza de privilegios sin pudor. Hoy, México merece mejores silencios, mejores susurros de grandeza, de nobleza, de solidaridad y de paz.

El columnista es profesor de Entorno Político y Social del IPADE. Tiene estudios en Ciencia y política y Alta Dirección. Ha sido consultor de organizaciones, gobierno  y empresas. Colaborador en revistas y diarios a nivel nacional e internacional.

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