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Por qué mirar con optimismo la economía en 2016

El analista Macario Schettino asegura que México puede comenzar a cosechar sobre los cambios que ha tenido en los últimos 30 años

05-10-2015, 4:58:48 PM
Por qué mirar con optimismo la economía en 2016
Macario Schettino/Académico

Te tengo que ofrecer una perspectiva de 2016, y no dejaré que me gane el ímpetu nacionalista, pero tampoco voy a perder mi tradicional optimismo. El próximo año vamos a confirmar la desaceleración de China y la recesión en Brasil y Argentina, así como el estancamiento en Chile. El precio del petróleo continuará rondando los 50 dólares por barril, de forma que Rusia, Nigeria, Venezuela y tantos otros países que dependen de los hidrocarburos también van a sufrir. Es posible que durante 2016 la tasa de interés de la Fed alcance un punto, o tal vez un poco más, y con ello la nuestra tendrá un piso de 4% anual. Europa tendrá que lidiar con sus dificultades financieras, ya conocidas, con la presión de refugiados y el calentamiento del otro lado de Turquía. Insisto, soy optimista.

En este contexto, México es uno de los pocos países en los que vale la pena invertir. Nuestro mercado interno (que incluye a Estados Unidos y Canadá, desde 1994) es inmenso y crece entre 2 y 3% cada año. Además, hemos retirado buena parte de las restricciones que las creencias del viejo régimen nos impusieron y que explican nuestro fracaso en el siglo XX. Por eso empieza a fluir inversión energética y en telecomunicaciones, y continúa la tradicional en manufacturas, aunque ampliándose a sectores nuevos, como la aeronáutica. Te recuerdo que no me dejo influir por el ímpetu nacionalista.

El gobierno es ahora mucho más cauteloso (después de fallar sus estimaciones los tres años pasados) y apunta a que la economía pueda crecer 3%. Es muy posible, una vez que ya aguantamos la mayor parte del costo de la caída en el petróleo y que llevamos más de un año de implementación de las reformas estructurales. Como ha ocurrido desde hace 30 años, la mitad norte del país crecerá más que eso y el Pacífico sur, menos. El centro del país seguirá moviéndose lentamente, como hasta ahora, porque ahí todavía no se ve llegar el siglo XXI.

México inició su proceso de transformación hace ya 30 años. Yo fecho en 1986 ese momento, cuando entramos al GATT, despertamos como sociedad frente al terremoto de 1985 y al fraude electoral en Chihuahua, y empezó el reacomodo de los partidos políticos. En esos 30 años fuimos borrando la Revolución Mexicana, tanto al democratizar el país como al liberar la Constitución. Ha sido un proceso complicado, con reacciones tan violentas, como las vividas en 1994 y en los últimos meses.

No se podía esperar otra cosa. Estas transformaciones les cuestan a los millonarios de las telecomunicaciones, a los sindicatos de educación, petróleo y electricidad, y a los millones que evadían impuestos. Y son difíciles de entender para quienes fueron adoctrinados en el viejo régimen y siguen creyendo en los cuentos del nacionalismo revolucionario.

Visto así, lo que hemos logrado en 30 años es espectacular: transformar de fondo el país sin caer en la violencia generalizada. Porque violencia hay, pero no una guerra civil como en la Independencia, la Reforma y la Revolución.

Si las cosas siguen como hasta ahora, 2016 puede ser el primer año de cosecha. Todavía poco, no todo maduro, pero veremos los primeros brotes. Como te dije, no me rindo al ímpetu nacionalista, pero no dejo de ser optimista. Creo que hay buenas razones para serlo.

El doctor Macario Schettino es analista económico y político, y académico en el Tecnológico de Monterrey.

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