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Juan Manuel Ley, las claves del éxito en los negocios

A días de su fallecimiento, Alto Nivel publica una entrevista realizada en septiembre de 2015 al empresario mexicano, en donde nos cuenta las claves de su imperio comercial.

21-09-2015, 4:48:46 PM
Juan Manuel Ley, las claves del éxito en los negocios
Claudia Cerezo

El empresario mexicano Juan Manuel Ley López dueño de Casa Ley  falleció el pasado 22 de enero a los 82 años de edad de un infarto al miocardio en un hospital de Culiacán, Sinaloa.

En 2015 tuvimos oportunidad de entrevistar al dueño de la quinta cadena de autoservicios más grande de México Casa Ley durante la cual nos compartió las claves de su imperio comercial. Te presentamos el texto publicado en la edición de septiembre. 

El inmigrante chino Juan Ley Fong vino a México por segunda vez en 1911, pero esta vez llegó para quedarse. Desembarcó en el puerto de Mazatlán, Sinaloa, donde aprendió español y comenzó a ajustarse a su nueva vida. Empezó vendiendo carbón de leña de puerta en puerta, pero pronto se las ingenió para entrar en el ámbito comercial. Abrió un modesto establecimiento en Tayoltita, un pequeño pueblo de Durango al que llegó huyendo de la deportación de inmigrantes. Pronto, el negocio se convirtió en la tienda del pueblo.

En este poblado duranguense, Juan Manuel forjó su carácter como empresario, al lado de su padre. “Él me dejó como legado su visión, su talento innato para el comercio y su arrojo para emprender proyectos, cualidades que también transmití a mis hijos”, cuenta Juan Manuel en entrevista.

De su padre también aprendió la actitud de servicio, la disciplina y la búsqueda de la excelencia.

En 1954, Juan Ley Fong se trasladó con su familia a Culiacán y en septiembre del mismo año abrió Casa Ley. Hoy, el apellido Ley (Lee, en chino) es sinónimo de desarrollo empresarial: Juan Ley Fong puso los cimientos de la quinta cadena de tiendas de autoservicio en México y la principal del noroeste del país.

Después de su muerte, su primogénito, Juan Manuel Ley, tomó las riendas del negocio. “Al principio, mi preocupación por el negocio familiar se volvió obsesiva. Quería, por encima de todo, continuar con la obra heredada por nuestro padre, y que todos los hermanos actuáramos con criterios similares. Para decirlo pronto: que todos habláramos el mismo idioma y que trabajáramos juntos y en armonía. Mi padre estaba convencido de que esa era la mejor manera de tener éxito en la vida”, dice.

Con base en esta filosofía y gracias a que fue criado bajo los fundamentos de la cultura china (trabajo, perseverancia y cuidado de la familia), Juan Manuel y sus hermanos definieron reglas de negocio claras, conformaron una sociedad y llevaron la organización por el camino del crecimiento.

“Don Horacio López Díaz, amigo de la familia y entonces presidente de la Liga Mexicana del Pacífico, me contactó con el Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresas (IPADE), institución que ofrecía programas especializados en la problemática de los negocios familiares”, explica el entrevistado.

Durante un año y medio, Juan Manuel se adentró en la teoría operacional de las empresas que involucran a familias completas. Luego recibió la asesoría de un experto en la materia. La combinación de ambas acciones y la disposición de todos los hermanos dieron excelentes resultados.

Por esos años comenzaron a surgir los primeros supermercados en México. Era un modelo que no le agradaba a Juan Ley Fong porque, a su parecer, “carecía de un toque personal en el servicio”. Pero su hijo Juan Manuel opinaba diferente.

En 1970, Casa Ley abrió su primera tienda de autoservicio en Culiacán, tomando como piloto la tienda original. Sin embargo, el nuevo formato implicaba algo más que un simple cambio de muebles y espacios. Los conceptos modernos de administración recomendaban considerar otros factores; por ejemplo, conocer más al mercado y tener mayor capacidad de negociación con los proveedores. La clientela tradicional se mantuvo y comenzó a crecer. Ley Autoservicio fue un éxito rotundo y dio pie para pensar en grande.

Del beisbol a la expansión

En enero de 1981, Juan Manuel y su hermano Sergio viajaron a Estados Unidos para establecer un convenio con los Gigantes de San Francisco y llevar peloteros de primer nivel a los Tomateros de Culiacán (Casa Ley era dueño de este equipo). En esa visita conocieron a Peter Magowan, miembro del Consejo Directivo de los Gigantes y presidente de Safeway, una de las cadenas de supermercados más grandes del mundo.

A mediados de ese año, Safeway compró el 49% de Casa Ley. Con la llegada de nuevos fondos, la cadena entró en un periodo de rápida expansión. Así se dio una auténtica joint venture con Safeway (que en enero de este año fue comprada por la cadena estadounidense Albertson’s), 13 años antes de que entrara en vigor del Tratado de Libre Comercio entre México, Estados Unidos y Canadá.

A partir de entonces comenzó el verdadero despegue de Casa Ley, que hoy en día tiene más de 200 establecimientos en varios estados del occidente del país, en especial del noroeste.

“Uno de los acuerdos más importantes de la alianza con Safeway fue que ellos no intervendrían en el manejo ni en la administración de Casa Ley. Nosotros adoptaríamos las políticas de venta convenientes y otras estrategias. Ellos valoraron nuestro conocimiento de la idiosincrasia de la región, la identificación con nuestra clientela y las buenas relaciones oficiales e institucionales que tenemos”.

Las claves del éxito

Con la llegada de Walmart a Culiacán, a inicios de los 90, Casa Ley replanteó sus planes de expansión. Se salió de algunos mercados, como Chihuahua, y creó diferentes formatos: Ley, Ley Express, Super Ley, Ley Mayoreo y Super Ley Express. También compró terrenos, rentó espacios y estableció alianzas con proveedores.

“Desde hace tiempo mantenemos relaciones de mutuo provecho con la mayoría de nuestros proveedores. Además, trabajamos en la modernización de las pequeñas y medianas empresas para que pasen a formar parte de nuestro catálogo de proveedores. También establecemos sinergias con las autoridades para reactivar las economías locales y regionales.”

Juan Manuel dice que, a pesar de los cambios, la compañía ha seguido una disciplina institucional que la ha mantenido competitiva. “Hemos sido fieles a nuestros principios comerciales y a nuestros mercados, aunque en ocasiones hemos tenido que rectificar el rumbo. Gran parte de nuestro crecimiento se debe a que en épocas de crisis nunca nos hemos desanimado, ni hemos dado pasos hacia atrás. Por el contrario, hemos sido arrojados. Disciplina, constancia y trabajo duro son nuestra clave”.

Por el momento, el empresario enfoca sus esfuerzos en fortalecer la presencia de su marca en el noroeste del país, en hacer crecer sus negocios de bienes raíces y en disfrutar de los encuentros del equipo de beisbol del que es dueño: los Tomateros de Culiacán. “De la misma forma que mi familia, el beisbol es parte vital de mi vida”, finaliza.

¿Quién es Juan Manuel Ley?

Muchos lo conocen por su sobrenombre: el Chino Ley.

Nació en Tayoltita, Durango, un obligado punto de referencia en la historia familiar y empresarial de los Ley. “Tayoltita me hace recordar nuestra pequeña tienda, en la que, al poco, se vendía de todo: abarrotes, talabartería, medicinas, ropa, calzado y papelería. Era la clásica tienda del pueblo a la que no le faltaba nada”.

Se define como un insatisfecho natural, que no acepta el conformismo. Además de empresario, es hombre de familia y de una profunda fe en Dios. Tiene 82 años.

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