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Banca y gobierno renuevan su relación

La reforma financiera tiene resultados y el gobierno ha convencido a los banqueros de que cualquier beneficio para la población es bueno para ambos.

23-03-2015, 10:11:53 AM
Banca y gobierno renuevan su relación
Jorge A. Monjarás (Enviado)

La Convención Nacional Bancaria fue una oportunidad para renovar la relación entre los banqueros y el secretario de Hacienda. Aquí se dio sello final a una narrativa y a un estado real de las cosas que se ha venido trabajando desde principios de 2014.

La reforma financiera tiene resultados reales y el gobierno ha convencido a los banqueros de que cualquier beneficio para la población es bueno para ambos.

A la banca le conviene sacudirse la imagen de ser sólo un buen negocio que beneficia sólo a sus accionistas, mayoritariamente en el extranjero. También, el escenario de bajas tasas de interés tampoco ofrece tan buenas ganancias de prestarle únicamente al gobierno federal y locales o a los grandes corporativos, que han recurrido a los mercados de dinero internacionales en lugar de a los créditos locales.

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Al gobierno de conviene que una de sus reformas empiece a dar resultados concretos y, en este caso, puede decirlo:

– La banca de hoy está más lejos de una crisis sistémica, presta más y está mejor supervisada que hace un año.
– El usuario también tiene un amplio rango de nuevos medios de defensa.
– La banca de desarrollo está cumpliendo el objetivo de hacer llegar el crédito a más pequeñas y medianas empresas y más personas sin bancarización.

Si a todos les conviene, no es raro que el tono en general haya sido conciliador entre el secretario Luis Videgaray, el subsecretario Fernando Aportela y los asistentes de la Asociación de Bancos de México (ABM).

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Es cierto, en la sesión pública no hubieron interrupciones con aplausos durante el discurso de Videgaray, pero si existió atención. En la sesión privada, las cosas fueron igual de serias, pero nadie reportó que fuera algo francamente frío.

A la banca, como al resto del sector empresarial, no le gustó la reforma fiscal. Sin embargo, sus no malos resultados y el crecimiento del negocio tienden a borrar las cosas.

Además, Videgaray llegó con la consigna de decir tanto directamente como entre líneas que ante el retroceso de los precios del petróleo y los consiguientes cambios presupuestales en el gobierno federal, el Estado dejará de invertir en muchos proyectos del Plan Nacional de Infraestructura, pero que espera que la banca los financie. Así de claro.

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El discurso llegó unificado, pues la directiva de la ABM ha comprendido que le conviene cacarear su participación en la reforma fiscal y proyectarse como una banca que presta y atiende mejor a sus usuarios.

Todos hablaron de que el objetivo de 40% del PIB en crédito al sector privado es plenamente alcanzable para 2018. Cuánto de ello corresponderá a la banca múltiple es lo que habrá que ver.

Sin duda, los proyectos de infraestructura viables serán financiados, siempre y cuando el gobierno garantice las condiciones de recuperación. Los no viables, no.

Pero la banca tiene también un campo enorme en los créditos relacionados con el sector energético, sin importar el precio del petróleo, y por supuesto con el sector automotriz, que este año pinta para récord.

Si bien nuevamente las grandes armadoras consiguen su financiamiento en el exterior, la nube de empresas de autopartes que las acompaña también requerirá crecer y crédito para ello.

En algunos casos, la banca ya experimenta con el famoso crédito a la cadena de abastecimiento, en donde una empresa grande puede dar su calificación crediticia “prestada” a sus proveedores más constantes.

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Así, el gobierno parece haber limado asperezas con la banca y le ofrece, o más bien le pide con urgencia que se incorpore al negocio de construir infraestructura.

En lo relativo a las autoridades, se puede decir que Agustín Carstens, del Banco de México, y Jaime González Aguadé, de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), se cuecen aparte.

Sus intervenciones fueron recibidas con igual atención, pero Carstens si arrancó aplausos con un chascarrillo y González Aguadé fue bien recibido, a pesar de que habló de cómo aplica más multas al sector. Aunque la verdad los 47 no son los que le brindan más trabajo correctivo a la CNBV, sino las otras 4,950 entidades financieras que supervisa. Por ahí estuvo también Mario Di Constanzo, de Condusef.

¿Hubo algún ausente? Tal vez la ABM debiera haber invitado al ministro presidente del Consejo de la Judicatura Federal, Luis María Aguilar Morales, para portarse fríos con él, a ver si así lo apuran con el tema de los juzgados especializados, el gran faltante de la reforma financiera y que a un año ni existe una fecha objetivo.

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