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Inversionistas, víctimas de la percepción

Inversores se arriegan a tomar decisiones según su percepción, hasta que las malas noticias -tomadas como buenas-, los hace volver a la realidad.

20-08-2014, 2:02:13 PM
Inversionistas, víctimas de la percepción
Russ Koesterich, de BlackRock

La semana pasada se recuperaron las acciones estadounidenses a pesar de haber retrocedido en algunas ganancias el viernes, después de un enfrentamiento en la frontera ucraniana. En general, el índice Dow Jones Industrial Average aumentó un 0,66% y cerró en 16.663, el índice S&P 500 subió un 1,22% y cerró en 1.955 y el índice Nasdaq Composite subió un 2,15% y cerró en 4.465. 

Mientras tanto, el rendimiento de las letras del Tesoro a 10 años cayó del 2,41% al 2,35%, mientras que, a su vez, aumentó el precio.

Es interesante mencionar que el avance del mercado bursátil se debió, en gran parte, al comportamiento de los inversionistas que tomaron las malas noticias como buenas noticias, quizás con esperanzas de que continuara o aumentara el estímulo monetario. 

No obstante, a fin de cuentas, es el valor relativo lo que prevalece, el cual se ha convertido en un diferenciador clave del rendimiento. En vista de estas circunstancias, siguen resultando atractivos Japón y los mercados emergentes en Asia.

El poder de la percepción

El alza de las acciones de la semana pasada se puede atribuir, en parte, a una percepción de que estaban disminuyendo los riesgos geopolíticos en Ucrania y Medio Oriente, al menos hasta el viernes, día en que la tensión en la frontera de Ucrania nos hizo volver a la realidad.

Sin embargo, los inversionistas incentivaron las acciones basándose en datos económicos mayormente desfavorables, incluyendo otra cifra débil de ventas minoristas en los Estados Unidos, un estancamiento en el crecimiento en la eurozona y una desaceleración en el crecimiento del otorgamiento de préstamos en China.

El punto en común de todas estas instancias fue el optimismo, tanto respecto de un estímulo monetario y/o fiscal más agresivo o, como mínimo, de la continuación de la política monetaria flexible existente. Un ejemplo específico es que, el miércoles, aumentaron significativamente las acciones estadounidenses, en medio de las débiles ventas minoristas en los Estados Unidos. 

Pareciera que los inversionistas pensaron que las noticias podrían reducir las probabilidades de un aumento anticipado de las tasas de la Reserva Federal.

Tasas bajas contribuyen a protagonismo de acciones

Otro factor que ayudó a respaldar las acciones fue el bajo nivel al que se mantuvieron las tasas de interés, a diferencia de lo que se esperaba. La caída de las tasas puede explicarse, en cierta manera, por la naturaleza todavía dispar de la recuperación de los Estados Unidos. Aunque continúa mejorando la economía en general, todavía persisten algunas áreas débiles, como los gastos domésticos

De forma sorpresiva, se paralizaron las ventas minoristas en julio, las cuales registraron un promedio de ganancias mensuales de tan solo un 0,3%, que estuvo por debajo del promedio registrado después de la crisis. 

Si bien los consumidores deberían estar viéndose favorecidos por un mercado laboral más sólido, sigue siendo un gran obstáculo la falta de crecimiento de los ingresos.

Pero, más allá de los desafíos a los que se enfrenta la economía de los Estados Unidos, otro factor que reprime las tasas es la debilidad de otros países. La continua debilidad económica y la persistente amenaza de deflación han disminuido el rendimiento de los bonos europeos; el rendimiento de los bonos alemanes cotizó debajo del 1% la semana pasada, una baja histórica.

Con una rentabilidad más baja de los bonos europeos que hace que los bonos estadounidenses resulten, en comparación, más atractivos, la desaceleración de Europa contribuye a mantener las tasas bajas en los Estados Unidos. 

Por otra parte, las tasas bajas ayudan a respaldar las acciones, ya que los inversionistas no tienen más opción que buscar rendimientos, e incluso ingresos, en otras clases de activos.

El valor relativo está en marcha

En vista de este escenario, el comportamiento de los inversionistas se enfoca en una búsqueda continua del valor. La semana pasada, continuaba fluyendo el dinero hacia los mercados emergentes y las empresas estadounidenses de alta capitalización; también se observó un cambio con una vuelta a los bonos de alto rendimiento.

Al mismo tiempo, los activos están dejando otros segmentos del mercado con valuaciones más agresivas. Por ejemplo: las empresas estadounidenses de baja capitalización, activos que hemos estado tratando con cautela, siguen experimentando flujos de salida. 

Durante la última semana, salieron 1,200 millones de los fondos negociados en bolsa de empresas estadounidenses de baja capitalización, lo que suma un total 10 mil millones en flujo de salida desde marzo.

Por el contrario, la semana pasada, repuntaron un 3,5% las acciones japonesas, a pesar de la contracción abrupta en el producto interno bruto del segundo trimestre. 

La recuperación se puede explicar, en parte, por el cambio de asignación de activos propuesto por el GPIF —el fondo de pensiones más grande de Japón— a favor de las acciones nacionales. 

Pero hay otro factor en marcha: aunque Japón todavía se enfrenta a varios obstáculos, ya se ven reflejadas en los precios del mercado muchas de las malas noticias. Con una cotización 1.4 veces el valor contable, las acciones japonesas son, aproximadamente, un 50% más económicas que las estadounidenses. 

Por ello, a pesar de los obstáculos económicos persistentes, las valuaciones relativamente económicas han atraído a los compradores, una tendencia que esperamos que continúe.

El autor es director administrativo y estratega principal de Inversiones Globales de BlackRock y para iShares de BlackRock.

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