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La energía, el motor detrás de la unión Rusia-Crimea

El Kremlin decidió anexarse Crimea, ante la repudia internacional. Pero, ¿fue este un movimiento económico? Conoce mejor al motor detrás de la economía rusa.

23-03-2014, 5:24:14 PM
La energía, el motor detrás de la unión Rusia-Crimea
Elie Smilovitz / Twitter: @smilovitz

Más allá de las implicaciones políticas y económicas que
tiene la anexión de
Crimea
por parte de
Rusia,
o del análisis del conflicto ucraniano, de la
Revolución Naranja y de la reciente deposición de Víctor Yanukovich por parte de los
partidarios de una
Ucrania
más cercana a la
Unión
Europea.
En Rusia hay una industria que da fortaleza al Kremlin, a Vladimir Putin y a toda la economía. Es el motor que impulsa la
maquinaria de
Moscú. Su industria energética.

Energía, el motor
detrás de la riqueza rusa

La industria energética es el motor de la economía de Rusia. El país más grande del mundo,
que con más de 17 millones de kilómetros cuadrados tiene casi ocho veces el
tamaño de México,
es el tercer productor de petróleo y
de energía nuclear y el segundo
productor de gas
natural
a nivel mundial, según datos de la Energy Information
Administration (EIA) estadounidense y de la Agencia Internacional de Energía
Atómica (AIEA).

Más de la mitad del presupuesto del Kremlin y tres cuartas
partes de las exportaciones del país
se vinculan de forma directa a la industria energética, según PFC Energy.  Y, a diferencia de la mayoría de los países
de Europa, Rusia no necesita de proveedores internacionales
para conseguir gasolina, electricidad y calefacción.

No entraremos en detalle sobre las razones para bajar la
calificación crediticia por parte de las agencias calificadoras ni analizaremos
la caída de la Bolsa de Moscú. Pero sí conoceremos algunos aspectos clave del
sector energético en Rusia, pues la gran fortaleza del país depende de él y, si
bien las sanciones que la Comunidad
Internacional contra Moscú por la anexión de Crimea pueden impactar de forma
decisiva al país, parece difícil que mercados como Alemania, Holanda y
otros muchos en Europa puedan
sobrevivir sin el suministro energético ruso.  

Reservas para los próximos 75 años

De los más de 10 millones de barriles de petróleo que extrae
cada día, Rusia consume apenas una tercera parte y exporta todo lo demás, a
través de una extensa red de oleoductos y gasoductos controlados por empresas
estatales, en especial Transneft. Y
de una red de 40 refinerías capaces re refinar más de 5 millones de barriles al
día.

El Oil and Gas Journal
señala que las reservas rusas de petróleo superan los 80 mil millones de
barriles, suficiente para garantizar la demanda nacional durante los próximos
75 años, al ritmo actual. La mayoría de esas reservas se encuentran en la
región Oeste de Siberia, pero otras
regiones, como el Este siberiano, el círculo Ártico, el norte del Cáucaso
y la Isla de Sakhalin contienen
inmensos depósitos de hidrocarburos aún no explotados, según expertos.

Rosneft, un gigante estatal

Rosneft,
la principal empresa petrolera en Rusia, propiedad del Estado, y otras más
pequeñas, también estatales, como Gazprom,
colaboran con algunas de las petroleras
internacionales
más importantes, como Shell
y Exxon Mobil.  Sin embargo, la estrategia rusa pasa por permitir
que empresas locales recuperen el control sobre algunos de los yacimientos más
ricos del país, según un informe de la EIA, lo que puede llegar a minimizar el
impacto de sanciones
económicas
. Pero antes incluso de que éstas tuvieran lugar, la petrolera privada más importante
del país, LuKoil, eliminó una
sociedad con Conoco-Philips y la
británica British Petroleum (BP) desinvirtió
en Rusia por desencuentros con algunos de sus socios locales.

A largo plazo

Mientras economías como la alemana o la china continúen
consumiendo petróleo y gas, las exportaciones rusas y la fortaleza de su
industria energética pueden impulsar el crecimiento de un país energético como
Rusia.  En esta línea, las previsiones de
la Agencia Internacional de Energía (AIE)
son positivas para el país de Putin,
pues señalan que los combustibles
fósiles
representan un 82% de la demanda energética mundial y que para 2035
sobrepasarán el 75%.

La AIE también presagia que a largo plazo los precios del
gas y de la electricidad en Europa duplicarán a los de América del Norte, lo que implicará más ingresos para el Kremlin, en
particular debido a la dependencia de algunos de sus principales clientes, como
Alemania, Holanda, China o Japón.

Energía nuclear y
carbón para diversificar mercados

El carbón, en sus
diferentes variantes, es uno de los combustibles fósiles más contaminantes. Las
políticas medioambientales de los Gobiernos están dirigidas a reducir su
consumo en todo el mundo. Sin embargo, la economía mundial todavía depende en
un más de un 40% de este combustible y en 2035 el carbón será fuente del 35%
del consumo energético, debido sobre todo a la demanda de países emergentes,
según AIE.

Rusia posee algunas de las mayores reservas de carbón en el
mundo, lo que le abre la posibilidad de diversificar
y comerciar esta materia prima con el sureste asiático y otras regiones
diferentes a la Unión Europea.

Por su parte, la energía nuclear es una de las alternativas
con mayor potencial en el mix energético
global
. Si bien Alemania,
entre otros países, han decidido cerrar reactores y eliminar los existentes,
para evitar los riesgos asociados a desastres
nucleares
como el de Fukushima. Otros,
como Rusia, invierten en el desarrollo de nuevas centrales. De hecho, EIA
asegura que Moscú construye al menos  10
nuevos reactores. Y mientras que la economía nacional rusa aún consume 56% de
gas, 19% de petróleo y 14% de carbón para funcionar, según EIA, la energía
nuclear puede sustituir al carbón y a otros combustibles fósiles en el mercado
local, en línea con la estrategia de algunas de las economías más avanzadas.  

¿Crees que la anexión
de Crimea por Rusia obedece a un objetivo económico?

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