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China, la alfombra roja de Latinoamérica

La necesidad de definir una estrategia regional en América Latina dependerá, cada vez más, de su relación con los bancos y empresas del gigante asiático.

15-07-2012, 11:59:23 AM
China, la alfombra roja de Latinoamérica
Elie Smilovitz

Twitter: @smilovitz

El tamaño de su economía, la abundancia de mano de obra
barata, la estabilidad macroeconómica y la veloz expansión de su
infraestructura física, son algunas de las fortalezas que el gigante asiático ha
aprovechado para crecer a un ritmo de 9.4% anual desde la década de los 80.

Aunque algunos señalan que China puede desviar la Inversión
Extranjera Directa (IED) destinada a América Latina, el crecimiento imparable
del gigante asiático constituye, en sí mismo, una oportunidad de desarrollo
inigualable para la región latinoamericana.

Por una parte, China es el mayor tenedor de deuda pública
estadounidense, lo que ha permitido que Estados Unidos continúe endeudándose y
comprando bienes procedentes de América Latina, lo que beneficia a los
exportadores de la región. Por su parte, Pekín es el mayor importador de materias
primas
del mundo, pues requiere grandes cantidades de recursos naturales para
su crecimiento y Latinoamérica es una región rica en este tipo de recursos, lo
que le permite posicionarse como proveedor. Además, a diferencia de otros
países, el comercio representa más del 50% del Producto Interior Bruto (PIB) de China,
lo que incentiva su relación comercial con el extranjero. En este sentido, la Asociación de Cooperación Asia Pacífico (APEC)y el tratado Transpacífico (TPP) apuntan hacia una integración
comercial de más alto nivel, aunque el TPP no incluye a China, pero sí a otros como Vietnam, Singapur, Malasia e incluso a Australia. Cabe mencionar que si este acuerdo tiene éxito, China tendrá que aceptar una mayor influencia de Estados Unidos en Asia. 

Los puntos débiles de
la economía china

La abundancia económica no siempre ha sido bien
aprovechada  por los líderes de
Pekín.  El sector de la construcción ha
gozado de una sobre inversión que ha resultado en la creación de ciudades
‘fantasma’ como Kangbashi, un centro urbano totalmente construido y preparado
para albergar a un millón de personas, con edificios, vías públicas y hasta un tren de alta velocidad, pero que
sólo cuenta con 30 mil habitantes. Expertos estiman que el Gobierno chino ha
impulsado la construcción de unas 20 ciudades 
‘fantasma
’ que requieren de un gasto importante en mantenimiento, pero
que aún permanecen deshabitadas.

Otras debilidades de la economía china tienen que ver con la
poca transparencia que existe entre las cuentas y empresas de propiedad pública
que no cuentan con esquemas de gobierno corporativo bien definidos, y en donde
la corrupción ha llevado a algunos inversionistas a desconfiar de los estados
financieros de las empresas chinas. Incluso, el New York Times llegó a denunciar,
en 2009, que algunas mediciones para determinar la inflación resultaban
sospechosas.

En este sentido, Latinoamérica tendrá menos que aportar a
China que otras regiones, como Estados Unidos o la Unión Europea, que cuentan
con un capital humano altamente cualificado y preparado para ofrecer una serie
de servicios especializados a precios muy competitivos. 

Inversión china en
Latam

China ha prestado 75 mil millones de dólares (mdd) a los
países latinoamericanos desde 2005, de ellos, un 82% de los fondos han
provenido del Banco Chino de Desarrollo (China Development Bank Corporation).
Venezuela, Brasil y Argentina han sido los principales beneficiados de estos
créditos, con un 91% del total. La cifra de créditos chinos en la región supera
a la del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y 
a la del Banco Mundial juntos. No obstante, hay que matizar que más de
la mitad de esos créditos se han otorgado a cambio de petróleo, lo que explica
que Venezuela sea uno de los principales receptores. Cabe destacar que los
préstamos a cambio de petróleo son más baratos que los de capital, en donde los
bancos chinos cobran, en ocasiones, tasas de interés superiores a las de otros
bancos internacionales.

El temor a la
competencia ‘desleal’

La poca capacidad de reacción y adaptación de la industria
productora en Latinoamérica respecto a la china ha llegado a golpear a
economías como la mexicana, lo que ha provocado temor entre los empresarios
latinoamericanos respecto a la competencia desigual y ha levantado a los
fantasmas del proteccionismo económico. 

En México, la industria maquiladora destruyó más de 250 mil
empleos en el primer lustro del nuevo milenio –justo después de la entrada de
China en la Organización Mundial del Comercio en 2001-, casi mil empresas
dejaron el país y la IED se redujo de 26 mil mdd en
2001 a 11 mil mdd en 2003. 2004 y 2005 fueron, de nuevo, años de poca IED a
México, aunque el país recuperó su ritmo de captación al superar los 100 mil
mdd entre 2007 y 2012.

Así, la competencia intersectorial directa representa un
desafío para Latinoamérica, pero también una oportunidad para avanzar hacia
economías más desarrolladas, más enfocadas en el desarrollo del capital humano
y los servicios, y menos hacia la manufactura y el empleo de recursos humanos
no cualificados.

Una estrategia en
construcción

Incluso tras la noticia de que la economía china crecerá a
su menor nivel en tres años y tras la recalificación, a la baja que apunta a un
crecimiento de ‘sólo’ el 7.6% para 2012, el ritmo de importaciones y
exportaciones chinas continúa creciendo a tasas de dos dígitos.

Parece que el comercio no es el eslabón más débil de la
cadena entre la economía china y la latinoamericana, ya hemos mencionado que
China depende en mayor medida del comercio que otras naciones. Por el
contrario, es la carencia de una estrategia definida lo que puede obstaculizar
el flujo adecuado de dinero entre ambas regiones.  El flujo económico no parece peligrar, hemos
mencionado el volumen de préstamos chinos, que supera a los del Banco Mundial y
el BID juntos, pero también hemos detectado inversiones a muy largo palzo que no aportan un retorno visible de la inversión en la economía
china, como la construcción de grandes ciudades fantasmas como Kangbashi.

Por tanto, el foco de atención entre los intercambios
chino-latinoamericanos deben evolucionar hacia del más alto nivel y el acuerdo
Transpacífico apunta en esa dirección. ¿Por qué? Porque es responsabilidad de
las autoridades gubernamentales latinoamericanas definir y priorizar cuáles son
los sectores que deben tener un acceso privilegiado a la inversión china, con
el objetivo de desarrollar no sólo los sectores locales o nacionales de Perú,
México o Venezuela, sino de la región latinoamericana en su conjunto.

En una economía en donde las uniones monetarias, fiscales,
y, sobre todo, comerciales, han redefinido las relaciones de poder económico,
el camino para el desarrollo de Latinoamérica no puede atomizarse, debe gozar
de una estrategia clara de desarrollo a largo plazo que le permita competir a
futuro como un bloque regional y económico más potente.

Para saber más:

China, ¿cómo afectará
su crecimiento a América Latina?

PIB China, en su
menor nivel en 3 años

La erupción de los
emergentes, cada vez más cerca

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