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Cómo capitalizar las turbulencias globales

Frente a la crisis en Europa y la contracción de la economía china, México podría dejar de depender de la economía estadounidense y diversificar sus exportaciones al resto del mundo.

01-07-2012, 3:14:16 PM
Cómo capitalizar las turbulencias globales
Elie Smilovitz

Twitter: @smilovitz

La tormenta económica, según las proyecciones, no parará y, en ese contexto, México podría convertirse en un paraíso para los capitales.  

Las cifras, en cierta medida, documentan el pesimismo: 

En junio, la actividad comercial en la zona euro cayó por quinto mes consecutivo y el sector manufacturero chino se contrajo, al tiempo que una demanda internacional más floja moderó el crecimiento fabril estadounidense. De esta manera, las proyecciones para la economía global atizan los temores en cuanto a que la crisis de la deuda europea y el freno en las economías de Estados Unidos y Asia, no se resolverán de la noche a la mañana. 

Bajo este panorama, y al tiempo que soplan los nuevos aires por la sucesión presidencial de México, la pregunta obligada es: ¿Qué estrategia tendría que desplegar el nuevo Gobierno para aprovechar los vaivenes del concierto internacional? La respuesta camina por varios frentes. 

En primer lugar, tendría que incrementar su influencia en la comunidad internacional, a través de una participación más activa en organismos como el Fondo Monetario Internacional (FMI), el foro del G20, el Banco Mundial (BM) y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). 

La relación con Estados Unidos, en primer lugar, y con los bloques de Asia Pacífico, América Latina y Europa, también tendría que ser uno de los pilares de la política exterior. 

México ocupa la décima posición en importancia comercial en el
mundo y sus transacciones representan poco más de 2% del comercio global, según
la Asociación Mexicana de Estudios Internacionales (AMEI).

Las exportaciones se concentran fundamentalmente en el
mercado de Estados Unidos (EU), al que se envía 78% del total. A gran
distancia, en segundo puesto, se encuentra Canadá, que recibe 3% de las
exportaciones mexicanas. Esta posición refleja una posición vulnerable pues liga el desempeño de la industria exportadora nacional con el comportamiento de la
economía del vecino del norte. Así, uno de los grandes retos del sucesor de Felipe Calderón sería romper con la dependencia hacia Estados Unidos, ampliando la mirada hacia otros mercados y capturando capitales del resto del mundo.  

Por otro lado, la reciente entrada de México en las negociaciones del acuerdo Transpacífico resultarán determinantes para delinear las áreas de cooperación económica entre nuestro país y la región Asia Pacífico. Esta puede ser una oportunidad para las empresas

manufactureras mexicanas para diversificar sus exportaciones hacia América Latina y Asia. 

Sin embargo, en materia de importaciones México tiene una
posición más sólida, por su diversificación. Si bien más de la mitad de
los productos importados provienen de Norteamérica, 26% llega de Asia, sobre
todo de China; 6,2% de la Unión Europea, en particular de Alemania, Italia y
España. Otros países, como Brasil, Chile y Colombia, ganan cada día mayor
importancia en la brújula de México.

Comercio, motor de
doble filo

El comercio en México superó los 700,000 millones de dólares
(mdd) en 2011, según datos de AMEI. Su volumen equivale a 60% de todo el
Producto Interior Bruto (PIB) del país. El nuevo Gobierno debería seguir los pasos de Brasil: incentivar las exportaciones de productos nacionales de calidad a todas las regiones del mundo y evitar su concentración hacia un sólo mercado. 

Una de las ventajas que conlleva un sector comercial dinámico es el incremento de la competencia, porque la variedad de productos siempre beneficia
al consumidor; la máxima es: entre más marcas y opciones se oferten en el mercado, los
precios irán a la baja. No obstante, el nuevo Gobierno debería tener en cuenta la situación productiva en países como China, para crear las condiciones necesarias en territorio nacional que permitan competir con la producción extranjera. En otras palabras, promover los productos de calidad. 

Sin embargo, entre las desventajas de que la economía
nacional
dependa del comercio, se encuentran: la alta volatilidad de los
precios de materias primas y combustibles; así como el vínculo demasiado estrecho con
otras economías. Hoy día, una desaceleración económica en EU afectaría de forma
sensible y directa a las exportaciones nacionales, e incluso a las importaciones.

Por eso, el nuevo Gobierno debe acompañar los logros en materia de establecimiento de tratados comerciales, con el impulso a sectores económicos estratégicos que orienten sus productos y servicios a la exportación; de igual forma, atraer la inversión extranjera directa necesaria para fortalecer la industria mexicana para que ésta pueda competir. 

Ganar liderazgo

En las últimas tres décadas y, de forma particular, a partir
de la apertura del Tratado de Libre Comercio con América del Norte (TLCAN), que
entró en vigor en 1994, México avanza en un proceso de integración comercial
global.

México se ha abierto al mundo, ha desarrollado
un sector maquilador importante, ha permitido el crecimiento de la oferta de productos
extranjeros en el país, mientras promueve el consumo de productos ‘Hecho en
México’
.

La incorporación al Global Agreement on Trade and Tax (GATT)
en 1986, a la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) en 1994
y a la Organización Mundial del Comercio (OMC) en 1995, son prueba de una
política comercial aperturista. La firma
de TLC’s con más de 40 países, entre ellos la Unión Europea, Centroamérica y  varios en Sudamérica (Chile,
Uruguay, Bolivia), Israel o Japón, 
refuerzan los lazos económicos entre México y el mundo.

Así, el futuro Gobierno deberá lograr que 2012-2018 sea un sexenio en el que México consiga una mayor participación e influencia en organismos internacionales. El liderazgo de México en América Latina será fundamental porque la región presenta grandes oportunidades de crecimiento. Para lograr este liderazgo, será necesario incrementar las exportaciones mexicanas a esa región, pero también la inversión de capital mexicano en su desarrollo con el objetivo de crear masas críticas para el consumo de productos mexicanos. 

Asimismo, México deberá funcionar como un puente entre Asia y América Latina. Si el nuevo Gobierno es capaz de detectar las áreas de oportunidad comercial entre estas regiones, la participación mexicana en el desarrollo de América Latina puede resultar fortalecida. 

Competir, con calidad

En su Informe global más reciente, la Secretaría de
Relaciones Exteriores
(SRE) enumeró más de 316 proyectos de cooperación
internacional, 120 iniciativas bilaterales y 22 regionales. Esto significa que
México apuesta por un desarrollo vinculado a otros países, al comercio, a las
exportaciones y a las importaciones.

Lo positivo resulta de competir en un mercado global en donde
la calidad de productos y servicios  tiene que ser cada día más alta y sus precios más
bajos, so pena de perder cuota de mercado. El reto consiste en que las empresas
nacionales puedan generar valor añadido para ganar a su competencia y que ello se traduzca en un
incremento de sus beneficios y de los salarios de sus empleados.

De nueva cuenta, hay que destacar las posibilidades que tiene México de liderar el proceso de crecimiento de América Latina, con base en un fortalecimiento de su relación bilateral con la región, pero también en un estrechamiento de relaciones con Asia Pacífico, una región que invierte cada vez más en América Latina. 

Otra
consecuencia positiva del aperturismo es el incremento de la Inversión Extranjera Directa (IED),
cuya finalidad debe ser la de crear más puestos de trabajo y mejor remunerados. La IED aumentó de 5,000 mdd
anuales en 1988 a más de 20,000 mdd en 2008. La SRE reportó que la IED ha superado los 100,000 mdd en el periodo que va de 2006 a 2011.

El reto para el nuevo Gobierno es asegurar un crecimiento sostenido de la IED y asegurarse de evitar los ‘capitales golondrinos’, para que la inversión extranjera sirva al propósito de generar buenos empleos. Hasta el momento, el Gobierno saliente ha logrado buenos resultados en la atracción de IED, una de las palancas primordiales con las que deberá trabajar el nuevo Gobierno será Pro México, la oficina de promoción comercial de México en el extranjero. 

Pero aún falta mucho para que México pueda ubicarse entre
los países más competitivos y con mejor calidad de vida, porque aunque ocupa el puesto 35 a nivel mundial entre el índice Doing Business del Banco Mundial
(BM), por encima de las naciones BRICS,  y
el segundo puesto mundial, detrás de Singapur, en cuanto a la facilidad para
importar y exportar, también tiene el puesto 58 en
competitividad, según el Global Competitiveness Report, que señala la falta de innovación como uno de los principales obstáculos para el desarrollo del país.  

Así, los próximos seis años deberán estar marcados por un aumento de competitividad, que permita a los mexicanos vender e invertir fuera. 

¿Cuáles deben ser las
áreas prioritarias para reforzar la competitividad en la economía mexicana?

Para saber más: 

México quiere ser parte del Tratado comercial Transpacífico

México duplicará su comercio en 2026

Doing Business, ¿cómo mejorar en el ranking?

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