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¿Podría desaparecer la Eurozona?

Diversos problemas económicos que enfrenta la zona euro han generado el debate mundial: ¿seremos testigos del derrumbe de la Unión Europea?

07-09-2011, 4:03:59 AM
¿Podría desaparecer la Eurozona?
Altonivel

La .Unión Europea está cerca de desatar una crisis, ninguno de sus 17 socios -y nadie en el resto de Europa- ha podido superar por completo la pasada recesión ni la debacle en Grecia que terminó generando un efecto rebote en países como Portugal e Irlanda.

Importantes autoridades, como la directora del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, alertan sobre la posibilidad de una .nueva recesión en el continente.

Los datos también lo confirman; durante el segundo trimestre el Producto Interno Bruto (PIB) en la eurozona creció 0.2%, sostenido sólo por unos pocos gobiernos.

El epicentro de la preocupación -como ha sido la tónica- se centra en Grecia y el temor a que el país acabe entrando en una suspensión de pagos controlada por Europa y el FMI.

Mientras tanto, Alemania y Francia, los dos principales motores de la construcción europea y las primeras .economías de la eurozona, han dado muestras este proceso. Mientras la primera creció sólo 0.1% en el segundo trimestre del año, comparado con 1.3% del primer trimestre, y Francia quedó estancada, frente al crecimiento del 0.9% de los primeros tres meses del año. Todo ello, a pesar de las perspectivas positivas globales para 2011.

¿Lo peor? Los líderes de la eurozona han organizado paquetes de rescate por miles de millones de euros, pero no han logrado evitar que el contagio de la crisis de deuda soberana europea, que comenzó en Grecia, se propague.

Por ello, los tres integrantes del equipo de expertos de la Comisión Europea, el Banco Central Europeo (BCE) y el FMI se dieron a la tarea de garantizar que Grecia se “apretara el cinturón” antes de recibir cualquier otra ayuda; ello con el temor de que evite un temido default. En resumen, debe demostrar que cumple con sus compromisos a cambio de más oxígeno financiero.

Esta serie de hechos, que se presentan sólo como la punta del iceberg, han generado un .debate mundial que va más allá de la posibilidad de despertar una nueva recesión global; los acontecimientos han despertado la duda sobre la continuidad de la Unión Europea.

Adiós a la Eurozona

A comienzos de año, durante los días previos a la Cumbre Económica de Davos, Bloomberg realizó un sondeo a más de mil inversionistas de todo el mundo, con el afán de predecir el comportamiento que tendría la .economía mundial en 2011.

Los expertos estuvieron divididos sobre muchas cuestiones: si las políticas seguidas hasta la fecha habían sido acertadas o si la crisis del euro podría desencadenar una nueva recesión a escala mundial. Sin embargo, donde sí había total acuerdo, era en asegurar que la Eurozona no sobreviviría en el mediano-largo plazo.

Algunos interesantes datos que se pueden extraer son: 59% de los encuestados piensa que algún país caerá durante 2011, 45% piensa que en los próximos cinco años la moneda única desaparecerá -aunque 48% cree que esto nunca ocurrirá. Además, 11% piensa que antes de acabar este año alguno de los países habrá abandonado el euro como moneda. Todo esto tiene base en los negativos datos que ha experimentado la economía de esa región en los últimos años.

Uno de los principales personajes que ha logrado instalar la posibilidad de que desaparezca la Unión es Matthew Lynn, autor del libro “Bust: Greece, the Euro and the Sovereign Debt Crisis”, en el que expone también las fallas de la unión monetaria.

Según Lynn, las personas que viajan a Europa destacan la comodidad que significa poder transitar por 17 países sin tener que cambiar la moneda. En tanto, las propias economías destacan la posibilidad de contar con un respaldo sólido. Sin embargo, son más los elementos negativos que los positivos.

Por ejemplo -dice- para muchos de los 320 millones de ciudadanos europeos, la introducción del euro encareció los productos básicos, restó competitividad a las exportaciones de sus países y entrega un margen demasiado amplio para la deuda de los países más débiles, elementos que terminarían por generar el fin de la comunidad.

Por qué no

Quienes la defienden, como .Angela Merkel, canciller de Alemania, objetan que el euro tiene que ser preservado para mantener la cohesión en la Unión Europea.

Esa fue la frase que más se escuchó mucho durante el fin de semana, del 7 al 9 mayo, cuando los líderes de Europa se reunieron en Bruselas para acordar un plan de rescate de miles de millones de euros; lo suficientemente grande como para restaurar la confianza en la deuda soberana de la región.

En la opinión de algunos de sus participantes, la moneda única estuvo a horas de colapsarse. “Debemos salvar al euro para salvar a la Unión Europea”, fue el argumento que se escuchó.

Merkel dijo que no cree que ningún país vaya a abandonar la Zona y que cualquier salida podría causar un peligroso efecto dominó. Además añadió que desde un punto de vista técnico y legal, no existe ninguna posibilidad.

Hasta cuando la canciller intentaba vender el paquete de rescate para Grecia a un parlamento alemán escéptico, aseguró que era “una cuestión de supervivencia . El euro está en peligro y si fracasara, entonces Europa fracasa. Si tenemos éxito, Europa será más fuerte”, aseguró.

Algunos de los optimistas, como Kenneth Broux, economista jefe de mercados de Lloyds TSB, piensan que la zona euro se mantendrá fundamentalmente por razones no económicas: “La inversión política en el proyecto en marcha es demasiado alta”, indica Broux.

A pesar de ello, la comunidad internacional ha dejado claro que la Unión Europea y el euro no son la misma cosa. La prueba viva es que Gran Bretaña, Dinamarca y Suecia se han mantenido fuera de la unión monetaria desde su lanzamiento y no se han visto tan afectados por ello.

Igualmente, la mayoría de los nuevos miembros de Europa del este aún no adoptan la moneda común, y eso no ha evitado que se conviertan en miembros plenos de la UE.

El mundo sin la Eurozona

En estos momentos en que el peligro de contagio se ha multiplicado, cualquier país podría tomar la decisión de abandonar la moneda, argumentando que se pueden asumir los altos costos, con tal de mejorar el panorama de los años que vienen.

Según los expertos, el primer problema vendría con las dificultades técnicas de introducir una nueva moneda nacional, reprogramar los sistemas, así como la acuñación e impresión de billetes.

A modo de ejemplo, recordemos que para la introducción del euro la preparación fue de tres años. Eso sí, la transición tendría que hacerse rápido para evitar un caos financiero, como el que se presentó en Argentina.

Asimismo, la percepción de una ruptura del euro provocaría corridas bancarias en las economías más pequeñas de la zona de los depositantes, que no quieren perder el valor de su dinero en el momento de la conversión.

En particular, el país que decida salirse también deberá prepararse para los desafíos legales. Teniendo como referencia lo que sucedió en Argentina, muchos ahorradores demandaron al Estado y a los bancos por las pérdidas que tuvieron que asumir por el cambio a una moneda más débil.

El efecto en Europa sería el mismo, los bancos extranjeros y los fondos de pensiones instaladas en las economías débiles sufrirían grandes pérdidas en las posiciones en bonos denominados en euros.

¿Y en México?

El país fue el más afectado por la crisis de 2008, sin embargo ello ocurrió porque la economía es altamente dependiente de .Estados Unidos, al que se envía más de 80% de las exportaciones. Por tanto, de ocurrir una crisis o separación en la zona euro, México no saldría tan afectado.

A juicio de Verónica Hernández, directora de Banca de Empresas en Tabasco de Bancomer, la afectación llegaría, por un lado, a través de aquellas empresas europeas que operan en nuestro territorio. Tal vez disminuyendo sus inversiones, empleos y también las compras de productos mexicanos.

Sin embargo, el estado no prevé una contracción en el financiamiento, sobre todo para las Pequeñas y Medianas Empresas (Pyme).

Finalmente, destacó, México vería borradas los avances en impulsar la cooperación económica y política con el bloque europeo.

¿Conoces otros posibles efectos?

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