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Tecnología

Expertos consideran que la IA es positiva, si se utiliza de manera ética

29-11-2023, 8:38:10 AM Por:
© Especial

La Inteligencia Artificial puede potenciar las capacidades y los derechos de las personas, si se aplica para resolver problemas y proponer beneficios.

GUADALAJARA, JALISCO.- Plantear soluciones a problemas tan graves como el calentamiento global, a partir de premisas científicas y documentadas; gestionar grandes cantidades de información para ahorrar tiempo; y ampliar la seguridad ciudadana proyectando las consecuencias jurídicas de los delitos, son algunos de los usos positivos que puede tener la Inteligencia Artificial (IA), siempre y cuando prevalezca la ética de los humanos al utilizar esta tecnología.

Los algoritmos –per se- no son dañinos, al contrario, si la IA se usa con ética y pensando en proponer un beneficio, esta potenciará las capacidades y los derechos de las personas, coincidieron la doctora en Derecho Victoria García del Blanco, de nacionalidad española, y el científico de datos mexicano Javier Murillo, expertos que participan en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

“Las predicciones de acontecimientos se pueden emplear en múltiples sectores”, por ejemplo, “a la hora de poder seleccionar de forma mucho más objetiva a los posibles candidatos” para ocupar un puesto de trabajo, o también para “aportar seguridad jurídica a los ciudadanos, haciendo predecibles las consecuencias jurídicas de un delito”, expuso García del Blanco, profesora de derecho penal de la Universidad Rey Juan Carlos de España.

La rapidez para obtener determinados resultados, a partir del análisis de grandes cantidades de datos, es otro aspecto positivo de la IA. Con estas “macromáquinas de gestión de datos podremos resolver problemas” muy importantes, enfatizó Victoria García del Blanco al participar en el panel “El impacto social y político de la Inteligencia Artificial”.

“Les estoy hablando de prolongar nuestra vida, (…) prolongar nuestra existencia a partir de la cura de enfermedades como el cáncer, o incluso la gestión de los recursos de este planeta de forma mucho más sensata, puede colaborar incluso a darnos una solución al cambio climático que es una de las crisis existenciales que hemos provocado”, añadió.

A su vez, la IA también potencia nuestras capacidades como seres humanos: Puede servirnos con “aquellas decisiones que son poco relevantes o de menor valor”, así podemos “ayudarnos con las máquinas para que nos soporten en esas decisiones”, dándonos tiempo para lo que es relevante, dijo Javier Murillo, fundador y director de la empresa Metrics.

Si en lugar de tomar miles de decisiones una persona solo se dedica a las cosas realmente importantes, dejando las que son irrelevantes para que las resuelva la IA, tendríamos mucho más tiempo y capacidad para asuntos que requieren una mayor atención en áreas como el estudio, el trabajo o nuestras relaciones, enfatizó este experto, quien ya aplica la Inteligencia Artificial para perfilar, segmentar y predecir comportamientos sociales.

¿Cuál ética aplicar?

Murillo reconoce “que no sabemos qué se está investigando en muchas empresas” de IA, es decir, aquellos consorcios pioneros en el desarrollo de esta tecnología no son transparentes. “Sabemos lo que los medios nos dicen, nosotros sabemos que está sucediendo en la superficie”, pero desconocemos lo “que está pasando en lo más profundo”.

El problema es que no existe una regulación ni para los avances que tendrá la IA, ni para lo que actualmente ya estamos viviendo, salvo la aprobación por parte del Parlamento Europeo de la Ley de Inteligencia Artificial, una norma que aún deben avalar la mayoría de los 27 países miembros de la Unión Europea.

“Esto es lo que tenemos que observar, porque no está regulado, no está reglamentado y depende de cada una de las empresas, (…) cuando del otro lado no hay una línea ética, ahí es donde estamos en problemas, y ni siquiera me estoy metiendo a temas de armamento o control de masas”, alertó Javier Murillo.

En ese tenor, la pregunta es: ¿Cuál ética es la que hay que aplicar en el uso de la Inteligencia Artificial? Victoria García del Blanco respondió que no debe ser la ética económica, la religiosa o la política, sino la que se señala en la Declaración Universal de los Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas.

Además, “el mejor código ético, lo impone la ley, lo impone la norma”, subraya García del Blanco.

La energía nuclear, la manipulación genética, las armas químicas, y todas las acciones que puedan afectar “la propia estructura democrática de nuestras sociedades”, debe quedar fuera de la IA, porque -en estos rubros- esta “es capaz de afectar a todos nuestros derechos humanos”, comentó García del Blanco.

Para esta abogada española la evolución de la humanidad pasa necesariamente por la Inteligencia Artificial, aunque sí es necesario “controlar a este caballo desbocado”, porque es un instrumento beneficioso que, sin la regulación adecuada, puede traer problemas serios a la humanidad.

¿Dominarán las maquinas?

La clásica distopía mostrada en decenas de películas, en la que los seres humanos son controlados por las maquinas, por el momento no es uno de los riesgos que presenta la IA, a decir de los dos expertos.

No obstante, hay que estar muy atentos a la programación de redes neuronales, pues -eventualmente- esta tecnología “nos llevará a la percepción de conciencia” en las maquinas, lo que no necesariamente implica que estas adquieran autonomía por encima de las instrucciones humanas, explicó Javier Murillo.

Por eso esta tecnología debe estar sometida “a controles diversos por parte del ser humano, por parte de las autoridades, y si no responde a este control que permitirá un uso responsable de esos instrumentos, no podrán utilizarse entonces”, concluye Victoria García del Blanco.

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autor Periodista y abogada, especialista en análisis jurídico y de derechos humanos. Ha sido reportera, conductora de radio y editora.
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