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Creadores en contra de la IA: Piden se les pague por obras usadas sin permiso

28-11-2023, 6:10:00 AM Por:
© Archivo

Autores, ilustradores y abogados discuten en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara los daños que les ha causado la Inteligencia Artificial.

GUADALAJARA, JALISCO.- La Inteligencia Artificial Generativa (IAG) fue entrenada con textos e imágenes que en su mayoría poseen derechos de autor, aunque las empresas desarrolladoras de esta tecnología no pagaron ni pidieron permiso a los creadores originales, quienes ya han emprendido -sobre todo en Europa y Estados Unidos- diversas acciones legales y mediáticas en contra de la utilización ilícita de sus obras.

En “esto se dejan muchas víctimas por el camino, y una de esas víctimas pues somos nosotros, somos la gente que se dedica a lo gráfico, es la gente que se dedica a traducción, es la gente que se dedica al guion, son los actores y actrices, son los actores de voz y muchísimos más sectores profesionales que también están dando la batalla”, afirmó Luis Demano, representante del Foro de Ilustradores Europeos que asiste a la Feria Internacional del Libro de Guadalajara 2023.

Al dictar una conferencia sobre la IA y la vulneración de los derechos de autor, Demano, de nacionalidad española, aclaró que los creadores no están en contra de la Inteligencia Artificial en términos generales, pues esta puede tener aspectos positivos en nuestras vidas, sino que están en contra de la IAG que produce “sonido, imágenes y textos, a partir siempre de obra existente”.

“La Inteligencia Artificial Generativa jamás puede funcionar, jamás puede generar una obra sin utilizar nuestra obra existente, (…) son datos robados que forman parte de la creación”, y por la que se debe pagar, insistió.

La Inteligencia Artificial Generativa es un campo dentro de la IA, centrada en la producción automática de datos, texto, imágenes y otros contenidos. Es importante referirnos a los resultados de la IAG como eso, como resultados o productos, pues no se trata de creaciones o de obras, términos que son propios de una actividad humana sujeta a las leyes del derecho de autor.

Obras vs. datos

El problema que tienen los autores y creadores, cuyas obras habrían servido para el entrenamiento de la Inteligencia Artificial, no es menor, pues las empresas tecnológicas afirman que la IAG trabaja con datos y no con la obra original, además de que una buena parte de este contenido se agregó hace años a internet, y en algunos casos podría haberse otorgado un permiso de uso “adelantado”.

En realidad, en términos jurídicos, estamos hablando de creaciones originales que fueron transformadas a datos, y para ello también debieron pedir permiso y pagar a los autores, comentó el abogado argentino Gustavo Schötz, consultor de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI).

Según este experto, la empresa Open AI, creadora de ChatGPT, habría utilizado “más de 240,000 títulos (libros) para entrenar” a sus algoritmos, y de estos, unos 190,000 tenían derechos de autor, es decir, aunque se tratara de textos que podían encontrarse en internet, su utilización no era libre ni gratuita, por lo que debió consultarse a los autores.

Sin embargo, el uso de datos extraídos de internet, para el entrenamiento de la IAG, en Estados Unidos se califica como uso legítimo, de acuerdo con la Ley de Derechos de Autor de ese país.

Schötz explicó que el entrenamiento de la Inteligencia Artificial Generativa se realizó mediante un amplio “barrido” en la web, recopilando todo tipo de contenidos que requerían de un permiso para ser reunidos, transformados en datos, y luego utilizados en las distintas herramientas de IA.

Justo en esto recae parte del problema que dicen padecer los creadores, en algunos países, la transformación de una obra a datos, o su conversión a información, no está protegida por la propiedad intelectual.

Así, como los datos han sido reunidos en forma masiva, para entrenar a la IAG no se hizo ninguna distinción, aprovechando que en algunas naciones existe una laguna legal al respecto.

En Argentina, por ejemplo, no hay una normativa “que diga si se puede utilizar la obra para convertirla en información y, de hecho, la semana pasada Google dijo en un comunicado: ‘Nosotros no utilizamos obras, utilizamos datos’. Decodifican cada obra y la transforman en una cantidad de bytes que pueden ser operados para otros fines”, explicó Gustavo Schötz.

Batalla legal por el pago

Si bien, el contenido de internet puede ser usado de manera informativa, los creadores enfatizan que esto no implica que dicha información pueda ser transformada y utilizada dentro de las plataformas de IAG.

“Ahora no estamos autorizando un uso transformativo”, enfatizó Gustavo Schötz, se reconoce la libertad de expresión y la necesidad de información, pero “la libertad transformativa no la hemos cedido, ningún autor lo ha autorizado, entonces están tomando un derecho que no tienen”.

De su lado, la ilustradora española, Elizabeth Pérez, creadora de Bonito Editorial, una pequeña casa de edición vasca de libros-objeto ilustrados, explicó que cuando una obra es transformada, su creador debe recibir una remuneración.

Si “tú cedes esos derechos de transformación, se pagan, y van con un contrato”, de hecho, normalmente, los contratos para publicación y reproducción de cualquier obra establecen cláusulas específicas para que el que adquiere los derechos solo publique la creación y no la transforme.

“Nosotros precisamente intentamos que no tengan derecho a transformar nuestra obra, y que cada vez que se utiliza nuestra obra nos lo comuniquen”, lo que no ha ocurrido con las empresas desarrolladoras de la Inteligencia Artificial Generativa, apuntó.

En 2023, las demandas en contra de las empresas de Inteligencia Artificial se han multiplicado. En septiembre, 17 famosos escritores estadounidenses demandaron a la empresa OpenAI, exigiendo una multimillonaria reparación, pues aseguran que la firma robó de manera sistemática y a gran escala sus creaciones para entrenar a ChatGPT.

Entre los demandantes se encuentran el autor de la saga “Juego de Tronos”, George R. R. Martin; John Grisham (El informe pelícano); Scott Turow (Presunto inocente), y Michael Connelly, creador del personaje Mickey Haller (El abogado del Lincoln en Netflix), entre otros.

Ese mismo mes, el consorcio creador de ChatGPT también fue demandado en Europa bajo acusaciones de violar la ley de privacidad y transparencia de la Unión Europea. El ocurso fue presentado por Polonia, mientras que Alemania, Francia y España anunciaron que investigarían a la firma para verificar si esta ha cumplido con la estricta normativa que protege los datos personales de los ciudadanos europeos.

A su vez, a principios del año, Getty Images demandó a la firma Stability AI a la que acusa de entrenar su tecnología con millones de imágenes cuyos autores no dieron su consentimiento.

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autor Periodista y abogada, especialista en análisis jurídico y de derechos humanos. Ha sido reportera, conductora de radio y editora.
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