¿Se repetirá la crisis del 2000 con la IA? Estas son las advertencias de BlackRock y Vanguard
La comparación con la crisis del 2000 vuelve a Wall Street y plantea un dilema para el inversionista: participar en la IA o esperar una corrección. Conoce la perspectiva de las mayores gestoras de activos del mundo.
Mientras el mercado celebra a la inteligencia artificial (IA) como el motor del próximo ciclo económico, BlackRock y Vanguard, las dos mayores gestoras de activos del mundo, parten de diagnósticos distintos sobre lo que ese boom implica para los inversionistas.
Para BlackRock, la IA no es una promesa: es una realidad que ya está facturando. Sin embargo, advierten que el éxito no será para todos. Vanguard ve una señal de alarma: el entusiasmo es tan alto que los inversionistas ya están pagando hoy precios que solo se justificarían con lo que la IA logre dentro de diez años.
El fantasma de las dotcom
La gran duda en Wall Street es si estamos repitiendo la historia. Entre el 2000 y 2002, el mundo vivió un espejismo similar con el internet. En ese entonces, el índice tecnológico Nasdaq Composite se desplomó un 78% y se esfumaron 5 billones de dólares.
El caso de Cisco es el mejor ejemplo del riesgo: la empresa fabricaba routers para conectarse a internet y llegó a ser la más valiosa del mundo. Pero cuando la burbuja estalló, perdió el 86% de su valor. A quienes compraron el índice Nasdaq en ese pico les tomó 15 años recuperar su dinero. Quienes invirtieron en Cisco, necesitaron más de 25 años para volver a ver el precio récord del 2000. Hoy, muchos se preguntan si Nvidia, la empresa más valiosa del mundo, es el nuevo Cisco.
A finales de 2025 y a la fecha, el peso del mercado recae en pocas manos. Solo siete empresas, las “Siete Magníficas” (Nvidia, Apple,Alphabet, Microsoft, Amazon, Meta y Tesla), representaban un 34% del índice S&P 500, que sigue a las 500 empresas más rentables del mercado estadounidense. Si a una de estas gigantes le da un resfriado, a todo el mercado le da neumonía.
Mientras el Nasdaq Composite, ganó 20.3% en 2025, superando el 12.97% del S&P 500, inversionistas como Michael Burry quien predijo la crisis subprime del 2008, advierten sobre una “glotonería” de inversión. Su tesis es simple: se está inyectando más dinero del que las empresas y la demanda de los consumidores pueden absorber realmente.
Si se materializara una caída en las valuaciones, los inversionistas que compraron a precios elevados podrían tardar años en recuperar el valor inicial de su dinero.
El dilema de la IA: ¿Realidad o solo promesas?
La inteligencia artificial ocupa hoy el centro de las perspectivas económicas globales, pero no todos la leen desde el mismo ángulo. En sus perspectivas para 2026, BlackRock plantea que el auge de la IA tiene bases más sólidas que episodios previos de euforia tecnológica, como la crisis de las dotcom de inicios de siglo, cuando las empresas subían de valor solo por tener un “.com” en su nombre.
Hoy, según BlackRock, la inversión en el sector tecnológico es real porque hay inversión de empresas y gobiernos en centros de datos, semiconductores, software y redes eléctricas.
En sus perspectivas, BlackRock señala que “la inteligencia artificial está pasando de la fase de expectativa a la fase de implementación”, lo que explicaría, a su juicio, porqué el mercado ha premiado a ciertas empresas con valuaciones elevadas.
La tecnología se está volviendo intensiva en capital, y el despliegue de la IA podría no tener precedentes tanto en velocidad como en escala. Con unas pocas megatendencias impulsando los mercados, es difícil evitar tomar una postura firme sobre su dirección; y, como tal, no existe una postura neutral, ni siquiera mediante la exposición a índices amplios. Seguimos a favor del riesgo y consideramos que la temática de la IA sigue siendo el principal motor de las acciones estadounidenses”,
se lee en el documento.
Desde ese punto de vista, las alzas vistas en el sector tecnológico no son una ilusión sobre promesas futuras, sino una respuesta a flujos de ingresos y utilidades que ya existen. “Mantenemos nuestra postura de pro-riesgo y sobreponderamos las acciones de Estados Unidos basadas en la temática de la IA”, señalan.
Vanguard, por su parte, parte del mismo diagnóstico macroeconómico, pero mantiene cierto escepticismo. En sus perspectivas globales, la gestora reconoce que las acciones estadounidenses de gran peso tecnológico podrían seguir desempeñando un papel desmesurado en el sentimiento en los mercados de capitales globales.
El historial de las empresas de IA a gran escala basadas en Estados Unidos de aumentar sus ganancias año tras año será objeto de un nuevo escrutinio a medida que se embarquen en una inversión de capital en IA sin precedentes”,
señala la firma.
En vez de tomar un riesgo elevado, Vanguard mantiene una postura más equilibrada en cuanto a la tecnología, pues recomiendan bonos de alta calidad y acciones de valor (value) y de mercados fuera de Estados Unidos, por encima de las de crecimiento (growth), como las que encabezan la fiebre de la IA.
Estas clases de activos deberían ser las más beneficiadas con el tiempo, a medida que el impulso de la IA a la productividad se extienda a los consumidores de dicha tecnología”,
detallan.
BlackRock reconoce que no todas las empresas ganarán la carrera
BlackRock no cree que haya una burbuja, pero advierte que no basta con invertir en cualquier cosa que diga “IA”. En sus perspectivas, la gestora afirma que “comparar este ciclo con el año 2000 ignora que hoy existen ingresos, utilidades y demanda estructural por infraestructura”.
En conferencia con medios de comunicación, Sergio Méndez, director general de BlackRock México, apuntó que la discusión no debe centrarse en si la IA es real o no, sino en cómo se distribuyen sus ganancias. “La inteligencia artificial ya está generando valor económico; el punto es quién lo captura”, afirmó durante la presentación de perspectivas.
José Luis Ortega, director de Inversiones Activas, reforzó esta idea al advertir que el auge tecnológico no garantiza retornos amplios. “Va a haber ganadores y perdedores. Invertir en el tema no significa que todas las empresas vinculadas a la IA vayan a tener buenos resultados”, señaló. Desde su perspectiva, el mayor riesgo para el inversionista es asumir que el simple acceso al sector asegura rendimientos positivos.
BlackRock enfatiza que este entorno exige una lectura más fina del riesgo, pues existe la posibilidad de que haya grandes perdedores en el sector. Por ello, invertir “a ciegas” en tecnología es el verdadero peligro. De ahí deriva su defensa de la gestión activa como herramienta para navegar un mercado cada vez más concentrado y selectivo.
Vanguard: El riesgo de pagar caro
El escepticismo de Vanguard es más simple y se condensa en el refrán “Lo bueno sale caro”. Ellos recuerdan que inventos como el ferrocarril o la electricidad cambiaron el mundo, pero muchos de los que invirtieron al principio perdieron dinero porque las acciones estaban infladas por la euforia.
Cuando se presentaron las perspectivas a medios, Roger Aliaga-Díaz, Chief Economist para las Américas y responsable global de construcción de portafolios, fue claro al separar crecimiento económico de desempeño financiero. “Un mayor crecimiento potencial no garantiza retornos más altos si ese crecimiento ya está reflejado en los precios de los activos”, explicó. Desde su punto de vista, el riesgo central del momento es que el mercado haya adelantado una década de beneficios en unos cuantos años.
Vanguard advierte que las altas valuaciones actuales, particularmente en Estados Unidos, dejan poco margen de error. En su documento global, la firma señala que “cuando las expectativas son muy elevadas, incluso buenas noticias pueden no ser suficientes para sostener los precios”. Esta lectura no anticipa un colapso abrupto, pero sí un periodo prolongado de rendimientos más modestos, pues los inversionistas ya están pagando hoy precios altos por invertir.
¿Pocos ganadores o un club exclusivo?
Hoy, un puñado de empresas tecnológicas establecidas mayormente en Estados Unidos, son las que mueven la aguja de todo el mercado. Esto es lo que los expertos llaman “concentración”, y es el punto donde BlackRock y Vanguard chocan de frente.
Desde Europa, Jumana Saleheen, Chief Economist y Head of Investment Strategy Group de Vanguard Europe, subrayó que la adopción de la inteligencia artificial será desigual entre regiones y sectores. “La difusión de esta tecnología no será simultánea ni homogénea”, advirtió, lo que implica que los beneficios económicos y financieros se distribuirán de forma muy dispar.
Esta fragmentación refuerza, según Vanguard, el riesgo de concentración en los mercados. Un número reducido de empresas concentra gran parte de las expectativas, las inversiones y los flujos de capital. Históricamente, recuerda la firma, episodios similares han estado asociados con retornos futuros más bajos para los índices amplios (como el S&P 500).
¿Sigue funcionando no poner todos los huevos en la misma canasta?
Ante la concentración del mercado, BlackRock lanza una advertencia que rompe las reglas tradicionales: la vieja idea de diversificar, repartir el dinero en distintas clases de activos y niveles de riesgo, podría ser hoy un espejismo. En sus perspectivas, la firma argumenta que “la concentración es una consecuencia natural de los cambios tecnológicos profundos” y que intentar evitarla de forma sistemática puede implicar renunciar a las principales fuentes de crecimiento del mercado.
La gestora habla de un “espejismo de la diversificación”, en el que activos históricamente defensivos ya no cumplen el mismo papel estabilizador sobre los portafolios, por lo que la concentración no es una anomalía temporal, sino parte de un nuevo régimen de mercado.
Por el contrario, para Vanguard, la concentración extrema es una señal de maduración del ciclo. No implica necesariamente una crisis, pero sí un entorno donde los retornos promedio tienden a moderarse.
Cuando pocas empresas explican gran parte del desempeño del mercado, el riesgo agregado aumenta”,
señala la firma en sus perspectivas.
BlackRock y Vanguard coinciden en el riesgo de correr antes de caminar
Aunque no se ponen de acuerdo en casi nada, ambos gigantes coinciden en un miedo: las expectativas van más rápido que la realidad.
Vanguard recuerda que los beneficios reales de un invento (como el internet de alta velocidad o el WiFi) tardaron años en hacer que las empresas fueran más productivas. BlackRock añade que instalar la IA en todo el mundo no será sencillo; requerirá miles de millones en cables, energía y chips que no aparecerán de la noche a la mañana.
En sus perspectivas, Vanguard advierte que “los beneficios de la productividad tardan años en materializarse plenamente”, mientras que BlackRock subraya que “la implementación de la IA será gradual y requerirá inversiones sostenidas”. El mensaje común de ambas gestoras es que desde los niveles actuales, el margen de error para los inversionistas es reducido.
En el fondo, la discusión entre BlackRock y Vanguard no es sobre si la Inteligencia Artificial es el futuro (ambos saben que lo es), sino sobre cuánto estamos dispuestos a pagar por ella hoy. Una sostiene que el valor existe, pero exige selección y gestión activa; la otra advierte que el precio ya descuenta demasiado de ese futuro.
Para el inversionista de a pie, el mensaje es que la IA va a cambiar el mundo, pero esto no garantiza altos retornos sobre cualquier acción tecnológica. En este momento, el precio de los boletos de cine es tan caro, que la película tendría que ser muy buena para sentir que valió la pena pagar tanto.
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