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Recursos Humanos

El secreto para tener empleados saludables y felices en las oficinas

El diseño y la arquitectura pueden generar un impacto positivo no solo en la productividad de una empresa, sino también en las condiciones de salud y felicidad de los usuarios

29-03-2019, 9:25:25 AM

Por Abril Díaz

Seguramente has escuchado que las oficinas con luz natural y bien ventiladas favorecen el bienestar de los empleados, pero investigaciones más recientes han descubierto otros impactos positivos de los ambientes de oficina bien diseñados.

El arquitecto mexicano Juan Carlos Baumgartner, quien desarrolló la teoría del Diseño para la Felicidad (Design for Happiness), dice que un buen diseño de espacios puede tener impactos positivos a nivel cognitivo –ayudar en el proceso de memoria y en el aprendizaje–, pero también a nivel biológico.

“La arquitectura y el diseño pueden determinar los ciclos circadianos que controlan los periodos de vigilia y de sueño, prevenir o disparar la depresión, y hasta modificar la expresión genética; es decir, nuestro código genético puede cambiar, dependiendo de las experiencias que tenemos”.

Hace 50 años, la mayoría de las oficinas eran grises, sin color ni estímulos visuales, lo que provocaba estrés y depresión en muchos empleados. Hoy, los espacios de muchas oficinas generan emociones positivas en las personas, que se traducen en salud y felicidad.

Algunos de los elementos que provocan este bienestar son la luz natural, la cual influye positivamente en el estado de ánimo al aumentar la serotonina, un neurotransmisor que regula el humor, el sueño, el apetito, el ritmo cardiaco, la temperatura corporal, la sensibilidad y las funciones intelectuales. Cuando esta hormona se encuentra en baja concentración, puede causar mal humor, dificultad para dormir, ansiedad y depresión. En otras palabras: una mala iluminación puede causar dolores de cabeza, fatiga ocular, cansancio, estrés, ansiedad y depresión.

Un segundo elemento es la naturaleza. Baumgartner explica que el ser humano “fue diseñado” para estar en un bosque, en un parque, no en una oficina. “Nuestro performance ideal no es dentro de una oficina. Por eso, la luz natural es indispensable. Todo lo que sea parecido a la naturaleza, es positivo para un ambiente de oficina”.

Los estudios han demostrado que la naturaleza aumenta la productividad y la atención cognitiva. Sin embargo, no se trata solo de poner plantas y flores o de pintar las paredes de color verde. Se tienen que crear oficinas que generen los mismos estímulos que producen los espacios naturales: el olor de la tierra mojada, el cantar de los grillos, la textura del tronco de un árbol.

Los psicólogos ya hablan del síndrome de déficit de naturaleza, un mal que afecta a los niños que viven alejados del contacto con entornos naturales y que se manifiesta en forma de estrés, trastornos de aprendizaje, fatiga crónica y depresión, entre otros síntomas. Privados de experiencias con la naturaleza, esos niños pierden importantes espacios de desarrollo cognitivo y emocional; pierden capacidad de exploración, de creatividad, de destreza para la convivencia y para la resolución de problemas, dicen los expertos. Y lo mismo ocurre con los adultos.

Baumgartner dice que los ambientes de oficina deben generar estímulos de la naturaleza, que además sean cambiantes. “En la naturaleza hay claroscuros, hay colores, texturas, rectas, ángulos; nada es estático”.

El tercer elemento es el color, pues se ha comprobado que estimula la productividad de las personas. De acuerdo con la psicóloga inglesa Angela Wright, quien en los años 70 comenzó a estudiar la influencia del color en el estado de ánimo y la conducta de las personas, el color azul estimula la mente, el amarillo inspira la creatividad, el rojo afecta el cuerpo y el verde crea un equilibrio tranquilizante. Además, los colores brillantes y muy saturados estimulan, mientras que los más suaves y apagados generan una sensación de calma.

Otro elemento importante son las áreas de descanso y espacios colaborativos, una tendencia que va en aumento en todas las empresas, sin importar su giro. Es aconsejable que los empleados tengan un espacio para levantarse y caminar, o un área de descanso donde puedan despejarse o trabajar, solos o en equipo, sin estar sentados en el mismo lugar durante todo el día.

Como puedes ver, el poder de los espacios de trabajo es claro. Los espacios transforman profundamente a cientos de personas –dice Baumgartner–, no solo en su comportamiento, sino también en su bienestar y su salud.