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Opinión

La estabilidad del peso es más frágil de lo que parece

06-05-2021, 6:10:00 AM Por:
Peso
© Especial

Es razonable esperar que el tipo de cambio empiece a presionarse en la segunda mitad del año.

Por Alejandro Saldaña Brito, Economista en Jefe de B×+

Tras llegar a cotizarse hasta en 25.12 pesos por dólar, en el punto más álgido de la crisis, a finales de marzo, el tipo de cambio ha tenido un regreso notable y actualmente ha logrado mantenerse alrededor de los 20.00 pesos. Repasemos qué factores pueden estar detrás de esta aparente “fuerza” del peso mexicano y por cuánto tiempo seguirá vigente.

Uno, si no es que el principal factor, es el ultra relajamiento monetario de los mayores bancos centrales, en especial, la Reserva Federal (Fed). Las condiciones financieras se apretaron a una velocidad y en una magnitud pocas veces vista cuando se comenzó a vislumbrar el efecto de la pandemia sobre la economía, al inicio de la primavera del año pasado. Para revertir esto y que las empresas y hogares pudieran seguir teniendo acceso al crédito, la Fed llevó las tasas de interés a niveles de 0-0.25% e implementó agresivos programas de compras de activos.

Conforme la incertidumbre acerca de la pandemia se ha ido disipando y ante las bajas tasas de interés en dólares, lo inversionistas pudieron verse atraídos con oportunidades de inversión que ofrecen un mayor rendimiento, aunque conlleven más riesgos. Por ejemplo, el bono del tesoro americano a 10 años paga un retorno del 1.63%; el bono soberano mexicano, 6.88%. Aquellos inversionistas interesados en comprar bonos mexicanos, tendrían que intercambiar sus dólares, euros o yenes por pesos, lo que tiende a disminuir el tipo de cambio.

Otro elemento, es el extraordinario superávit comercial que ha experimentado México debido a una débil recuperación económica en relación a nuestros principales socios comerciales, como los Estados Unidos (EEUU). Esto quiere decir que estamos comprando menos bienes de los que le vendemos al resto del mundo, lo que implica una mayor entrada de divisas al país y, por lo tanto, suele llevar a la baja al tipo de cambio.

Ahora, las bajas tasas de interés y las compras de activos en los EEUU, no durarán para siempre, pues, en un futuro no muy distante, la economía norteamericana estará muy cerca de recuperarse plenamente.

Además, recientemente, comenzó a especularse que la acelerada recuperación económica en aquel país induzca presiones inflacionarias que lleven a la Fed a retirar parte del estímulo monetario, tan pronto como este año. Ante ello, el Banco Central ha respondido señalando que las presiones inflacionarias serán temporales, por lo que no se apresurará a modificar su postura monetaria, más cuando el empleo está lejos de recuperarse completa y ampliamente. Ahora, ¿qué pasaría si la Fed se equivocara y las presiones inflacionarias fueran más duraderas a lo previsto? Sin duda, la postura monetaria tendría que ser recalibrada muy pronto, lo que traería malas noticias para el peso mexicano.

Por otro lado, conforme la actividad económica en México comience a recuperarse con mayor claridad y a “ponerse al corriente” con nuestros socios comerciales, el superávit comercial iría disminuyendo hasta, posiblemente, revertirse, lo que también debilitaría la posición del peso mexicano.

Con base en todo lo discutido arriba, junto con la posibilidad de que aumente la percepción de riesgo hacia México, de cara a las elecciones de junio y una mayor polarización del ambiente político, es razonable esperar que el tipo de cambio empiece a presionarse en la segunda mitad del año.

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