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Opinión

Activos reales, “antídotos” para inversores en tiempos de inflación

02-10-2023, 8:26:56 AM Por:
© Depostphotos

Gastar 2,000 dólares en un nuevo iPhone de repente no parece una gran idea cuando el petróleo se acerca a los 100 dólares por barril.

A lo largo de la historia humana han ocurrido múltiples fenómenos de hiperinflación que enseñan lecciones útiles a aquellos dispuestos a aprender. Uno de los más recientes capítulos de tal tragedia lo escribió Zimbabwe, que nos sirve para recordar que –sin importar el rincón del mundo de que se trate– los activos reales, esto es, mercancías (físicas o ahora virtuales como el bitcoin) con valor real, son el refugio de valor en los que debemos estar.

Toda vez que el planeta se enfrenta a desafíos económicos importantes tras la pandemia de covid-19, vale la pena revisar algunos de esos episodios de hiperinflación. No debe perderse de vista que los confinamientos rompieron las cadenas de suministro global, pero, además, los bancos centrales en conjunto se embarcaron en la mayor ronda de estímulo de inyección de dinero y crédito de que se tenga registro, con tasas de interés en mínimos históricos (otra vez).

Desde luego que la mayoría de esos bancos centrales han comenzado ya el retiro de tales incentivos y a “apretar” su política monetaria con alzas de tasas de interés, pero es igualmente cierto que las tasas de inflación en el mundo, en la mayoría de los casos, siguen muy por encima de los topes objetivo de esas autoridades.

Y es ahí donde vale la pena revisar las experiencias pasadas.

A propósito, esta semana el reconocido experto financiero Simon Black publicó en su blog Sovereign Man un muy interesante artículo sobre Zimbabwe que vale la pena comentar.

Black cuenta que visitó el país africano en 2010, apenas un año después del fin de su hiperinflación, tan extrema que alcanzó un pico oficial de inflación del 80,000 millones por ciento mensual (¡sí, como lee, la cifra es correcta!).

¿Cómo llegó el país a esa situación extrema? Sencillamente, por malas (más bien desastrosas) políticas económicas.

El dólar de Zimbabwe carecía de valor, a tal grado que las personas lo usaban como combustible o papel tapiz en sus muros.

El gobierno liderado entonces por Robert Mugabe implementó medidas que incluyeron la fijación de precios y una controvertida reforma agraria, que junto con la confiscación de activos de ciudadanos y el aumento desmesurado del gasto y de la deuda públicos, contribuyeron al colapso económico.

La resultante fue que el Banco de la Reserva de Zimbabwe comenzó a imprimir enormes cantidades de dinero, lo que exacerbó la inflación. Todo esto tiene algunas características comunes con lo que hoy observamos en distintas partes del mundo: economías con abundancia de billetes fabricados por las autoridades monetarias, acompañado de derroche y endeudamiento públicos en niveles récord.

La hiperinflación tuvo un impacto devastador en la vida cotidiana de los zimbabuenses. La escasez de alimentos, largas filas en bancos, supermercados y farmacias se convirtieron en la norma, pues los precios de los productos se ajustaban constantemente y los consumidores tenían que apresurarse a comprarlos antes de que volvieran a subir.

Fue así que la incertidumbre económica se apoderó del país, y entonces la desesperada población buscaba formas de proteger su riqueza.

Los activos reales como refugio

En medio del caos económico surgió un fenómeno sorprendente: un elemento esencial de la dieta cotidiana, el pan, se convirtió en un activo “de inversión” que conservaba su valor. Una persona le contó a Black que solía comprar dos hogazas al día, una para consumir y otra para vender en el mercado a un precio considerablemente más alto ese mismo día por la noche. El pan era fácilmente vendible por una razón muy simple: satisfacía una necesidad crítica en tiempos de escasez.

La cuestión es que este ejemplo ilustra bien el concepto de activos reales como refugio de valor: proporcionan un valor esencial al satisfacer una necesidad, ya sea en forma de alimentos, energía, productividad económica, o sólo como depósito de valor y hasta inversión.

Y aunque el caso de Zimbabwe es extremo, las lecciones extraídas de su historia son aplicables en la actualidad.

Si bien estamos muy lejos de una realidad hiperinflacionaria como la de ese país africano, recientemente alcanzamos inflaciones récord en más de 20 años en México y en más de 40 años en Estados Unidos, mientras se supone que por el momento ni siquiera atravesamos una “gran crisis”.

“Pensemos en el comportamiento del consumidor: durante los períodos de auge económico, la inflación es baja. El desempleo es bajo. Las tasas de interés son bajas. La gente tiene confianza y optimismo sobre el futuro, por lo que tendemos a pedir prestado más y gastar más libremente. Y los activos con mejor rendimiento durante estos períodos de auge reflejan ese sentimiento”, apunta Black.

Sin embargo, agrega, “los tiempos económicos más difíciles de hoy están forzando cambios en el enfoque y el comportamiento de las personas. Sólo es natural. La mayoría de la gente ha empezado a prestar mucha más atención a sus gastos. Gastar 2,000 dólares en un nuevo iPhone de repente no parece una gran idea cuando el petróleo se acerca a los 100 dólares por barril”, y ¡es cierto!

Todo esto nos lleva a revisar la experiencia extrema de Zimbabwe con los activos reales, que deberían constituir la porción principal de la cartera de valores de los inversores más inteligentes.

“Las prioridades finalmente están comenzando a cambiar. Y esto significa que los activos reales, que son críticos para resolver los desafíos del mundo –sentencia Black–, se volverán mucho más importantes que los activos de recreación”, y eso es lo que los convierte no sólo en un excelente refugio contra la inflación, sino –quizá– en el mejor instrumento de inversión, como lo fue el pan en Zimbabwe.

Nota del editor: Este texto pertenece a nuestra sección de Opinión y refleja únicamente la visión del autor, no necesariamente el punto de vista de Alto Nivel.

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autor Máster en Economía de la Escuela Austríaca; liberal, especialista del mercado del oro y editor del boletín de inversiones Top Money Report
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