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Mexicanos le tienen ‘miedo’ a los créditos hipotecarios y prefieren autoconstrucción

08-10-2021, 6:15:00 AM Por:
Autoconstrucción
© Depositphotos

Quienes se interesaron por vivienda nueva, prefirieron construirla desde los cimientos en vez comprar una con características que no eran de su agrado, o no cumplían con sus necesidades.

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El Covid-19 orilló a los humanos a ver su vivienda como lo que realmente es: El lugar donde más tiempo de su vida pasan y no como un simple inmueble para pasar el rato. Las familias se percataron de que no contaban con espacio suficiente para todos. Ni con recámaras seguras, servicios básicos, áreas privadas. Un techo donde todos cupieran en todo momento y no solo a ratos.

En este sentido, puede entenderse el fenómeno que aborda al mercado inmobiliario: La gente le cierra las puertas a los departamentos o espacios pequeños y opta por una vivienda adaptada a sus necesidades, y lo está haciendo a través de la autoconstrucción.

Esto se debe a que, a causa de la crisis económica y la incertidumbre laboral provocada por la pandemia, los mexicanos rechazaron los créditos hipotecarios para optimizar sus viviendas con recursos propios.

En agosto de 2021, la cartera de crédito de los bancos a la vivienda creció apenas 0.6% en agosto a tasa anual, hasta 1.017 billones de pesos. Por su parte, la cartera de crédito para vivienda de interés social cayó 20% en el mismo periodo y los créditos adquiridos al Infonavit y Fovissste bajaron 10.6%, según información de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV).

Los desarrolladores, inmobiliarias e instituciones enfocadas a la vivienda también han cambiado su perspectiva en busca de proporcionar espacios mejores acondicionados para sus habitantes. Desde nuevas regiones para construir hasta prestaciones más nobles y amables con la economía de los cuentahabientes

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Mejorando la casa

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Vivienda (ENVI), el 58.5% de las viviendas de México identificaron que necesitaban alguna modificación tras el confinamiento. Además, las exigencias del virus Covid-19, arrojaron que el 26.6% tenía que adaptar algún espacio de su casa para atender a sus enfermos.

Respecto a la necesidad de construcción o ampliación, el estudio arroja que el 58.1% de los inmuebles del país reportó esta dolencia. Las cinco entidades principales fueron Chiapas, con el 82% de sus viviendas dentro de esta categoría; Guerrero, con el 81.2%; Tabasco, con el 80.2%; Oaxaca con 77.6% y Campeche con 77.5% respectivamente.

Daniel Narváez, director de marketing y relaciones públicas de Lamudi, explica en entrevista que una de las razones principales por las que los mexicanos migraron hacia las viviendas —compra, renta o autoconstrucción—, fue simplemente la búsqueda de su derecho.

La gente buscó espacios no solo más amplios para realizar las tareas que antes realizaba en el exterior, sino también más seguros y cómodos. Un jardín, áreas mejor ventiladas o con mejor iluminación, recámaras privadas. Para cada familia fue diferente, debido al número de miembros y el desempeño de cada uno”, dice el directivo.

El reporte generado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), detalla que el 21.7% de las viviendas mexicanas —5.2 millones de casas aproximadamente— tuvieron algún gasto en 2020 por modificaciones tales como remodelación, ampliación y renovaciones en sus espacios.

En promedio, las familias gastaron 18 mil 237 pesos para realizar algún cambio en su inmueble, lo que refiere un total nacional aproximado de 94 mil 676 millones de pesos destinados específicamente a la renovación de sus áreas.

Ernesto Nava, director general de KeObra, señala que, debido al confinamiento, los mexicanos se metieron a Internet con el fin de buscar soluciones para reparar algún imperfecto de su casa por sus propios medios o incluso ampliarla.

La gente busca asesorías para remodelar su casa. Desde ampliaciones como el anexar cuartos o baños, hasta las instalaciones eléctricas o modificaciones más pequeñas. Se calcula que el 70% de los habitantes del país que levanta una vivienda, lo hace desde la informalidad”, expresa el ejecutivo en entrevista.

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Viviendas para necesidades específicas

Quienes se interesaron por vivienda nueva, prefirieron construirla desde los cimientos a comprar una con características que quizá no eran de su agrado, o no cumplían con lo necesario para satisfacer todas las exigencias de cada familia.

Esto representa más de la mitad de los inmuebles mexicanos (57.3% aproximadamente), lo que se traduce en 23.9 millones de hogares (incluye las que construyó un albañil o trabajador por su cuenta; un ingeniero o arquitecto, una empresa constructora, o alguna persona del hogar), detalla la Encuesta Nacional de Vivienda 2020.

En contraste, solo el 20% compró una casa nueva; el 14.6% una usada y el 7.2% de otra manera (incluye las que se están pagando, propias e intestadas o en litigio).

Han sido casos distintos para cada familia. Las tradicionales de 2 a 5 personas, son las que dejaron sus departamentos para mudarse a una casa principalmente. Sin embargo, quienes viven solos o se han mudado por cuestiones laborales a otros estados, mantienen el mercado de los departamentos”, explica Narváez.

El rechazo a los créditos

En una crisis económica mundial, podría pensarse que los préstamos y solicitudes de crédito abundarían para financiar las necesidades de las personas. Sin embargo, fue la misma incertidumbre generada entre los constantes cambios de semáforo y las nuevas olas de contagios quienes frenaron estas operaciones.

Este fenómeno se trasladó al también al sector inmobiliario y los créditos hipotecarios. Según el reporte del ENVI, el 64% de la adquisición de una vivienda en México se realizó con recursos propios en 2020, mientras que el uso de créditos del Infonavit —segunda fuente de financiamiento— representó apenas el 18% del total.

Ante la pandemia, la gente prefirió no arriesgarse. No sabía si la iban a correr del trabajo, no sabía si le iban a reducir el sueldo o qué gastos de emergencia podrían suscitarse. No podía comprometerse a un crédito hipotecario ya que no sabía si con todos estos factores lo podría pagar”, dice el representante de Lamudi.

A pesar de tener el derecho a un crédito, los derechohabientes optaron por construir o adaptar sus casas con sus propios recursos y medios. Podrían detener la obra en caso de algún percance y no comprometerse con un préstamo.

Esto resulta lógico al tomar en cuenta que México es el cuarto país a nivel mundial con más defunciones por Covid-19. Además de que en 2021, más de 31 millones de personas se refugiaron en el empleo informal a causa del confinamiento. Esto representa hasta el 56.2% de la Población Económicamente Activa (PEA) hasta agosto, según refieren cifras del Inegi.

Construir desde nuevas perspectivas

Las instituciones crediticias han analizado el comportamiento inusual del 2020 dentro del sector de la vivienda; las necesidades de las personas en búsqueda de una casa, sus vías de adquisición y el cómo la pandemia les ha obligado a cambiar sus hábitos y estilo de vida.

Con el avance de la vacunación a nivel nacional, el sector inmobiliario ha notado una mejora en la renta de casas y la solicitud de créditos, no sin antes proponer estrategias en apoyo a la población. 

Según el directivo de Lamudi, los precios de arrendamiento de departamentos y viviendas han disminuido para que se ocupen. A la par de la inoculación, también progresa en la ocupación de inmuebles.

Por otra parte, el Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores (Infonavit) implementó nuevas acciones para mejorar su oferta de colocación de créditos, como el aplazamiento del inicio de pago hasta por cuatro meses o el mantener la precalificación de los derechohabientes que ya contaban con puntos para solicitar un financiamiento.

El Instituto también analizó el dinamismo de la autoconstrucción en 2020, por lo que ampliará las opciones de financiamiento —a partir de la reforma a la Ley del Infonavit y la actualización de las Reglas de Otorgamiento de Crédito (ROC)— para atender a la población con restricciones financieras, la cual necesita comprar un terreno o ampliar su casa.

El SARS-CoV-2 dejó al descubierto otra carencia en México: la falta de vivienda acorde con las nuevas necesidades. Dependerá de los desarrolladores, e instituciones enfocadas a la vivienda, construir a partir de estas experiencias para mejorar la calidad de vida de sus habitantes.

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autor Coeditora de Alto Nivel, apasionada del lenguaje y periodista por la UNAM.

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