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Los campesinos que desairaron a EU y ahora le venden a Walmart México

En momentos en que la amenaza de Trump por terminar con el TLCAN se mantiene latente, Walmart México desafía las reglas con una iniciativa que ayuda a 10,000 agricultores mexicanos a comercializar sus productos a través de 68 empresas.

15-11-2017, 6:40:36 AM

Apolonio Casimiro enfrentó hace 4 años una encrucijada en su vida: regresar a Estados Unidos como migrante o quedarse en México a enfrentar las condiciones de pobreza del campo. El agricultor decidió tomar la segunda opción y ahora se ha convertido en proveedor del gigante Walmart.

“Sin lugar a duda, 100 personas estarían emigrando de nuevo a Estados Unidos o a buscar otra alternativa que no fuera propiamente explotar nuestros conocimientos como agricultores”, dice Apolonio Casimiro, productor miembro de la empresa Cultivo Inocuo de Puebla.

La idea fue agrupar a los pequeños productores y brincar a los intermediarios, como son las centrales de abasto, para comercializar sus productos a un mejor precio.

“Eso nos motivó a agruparnos y vimos una oportunidad de tener un trabajo mejor remunerado y constante”, dice el agricultor.

Esta historia no hubiera sido posible sin la transferencia de conocimiento y el brazo logístico de Walmart de México. La Fundación de la minorista decidió hace 5 años establecer un programa de apoyo al pequeño productor, el cual  ha comenzado a rendir frutos.

“Tenemos un programa robusto en el que se ha invertido mucho dinero para generar una plataforma de conocimiento”, asegura Gisela Noble, directora de Fundación Walmart de México.

El conocimiento se traduce en mejores técnicas de cultivo, empacado o manufactura con menores costos y mayor rentabilidad.

Walmart ofrece al pequeño productor una plataforma que paga en menos de 7 días, reduce los costos de logística y ofrece condiciones para comenzar a crecer en el mercado.

En la actualidad, Walmart México tiene a cerca de 10,000 agricultores comercializando sus productos a través de 68 empresas, las cuales venden al gigante minorista más de 110 productos.

“El reto es hacer que esto sea más grande y el reto es ir a más estados”, dice la ejecutiva mexicana, quien reconoce que el vecino país del norte mira con buenos ojos el programa de proveedores.

El Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN)  se encuentra en un proceso de renegociación, mientras la amenaza de Donald Trump de terminar con el acuerdo se mantiene latente.

Las manos de Apolonio y de otros campesinos mexicanos no tocarán la tierra de los campos de Estados Unidos, pero sus productos nacidos en México sí podrían llegar a la Unión Americana para desafiar las diferencias políticas y atender a las verdaderas leyes que rigen al comercio: la oferta y la demanda.

Migrantes que no se fueron

Brocoli, cembolla Cambray, espinaca, rabanitos y cilantro son parte de los productos que se están produciendo en elponiente de Puebla, en el municipio de Palmar de Bravo.

Cerca de 20 productores intervienen de manera directa y 100 personas de forma indirecta dentro de la compañía.

En 2013, la empresa de Apolonio inició sus actividades, pero desde 2015 se encuentran integrados a la red de proveedores de Walmart.

“Nos han dado desarrollo empresarial, técnico, conocimiento cultivo, cosecha y empaque. Los estandares de calidad son rigurosos para estar en Walmart”, dice Apolonio.

La oportunidad es que los hijos de los productores estudien en México y eviten emigrar con sus familias.

El reto fue el desarrollo técnico y alcanzar la calidad que Walmart exigía. Hoy el objetivo es explorar nuevos mercados gracias a las certificaciones con las que cuentan sus productos y consolidarse como proveedores de la minorista.

Así fue como los pequeños productores se integraron como proveedores de la mayor cadena de autoservicios.

El 68% del campo mexicano está en manos de pequeños productores que tiene menos de 5 hectáreas, poco acceso a financiamiento, tecnificación e información, asegura Walmart.

Gigante estadounidense

Hace 14 años, Walmart México comenzó a buscar proyectos para desarrollar su vocación y apoyó a organizaciones no lucrativas con donativos, pero también proyectos productivos.

Sin embargo, Fundación Walmart descubrió una falla común en los proyectos productivos: “una pobre visión del mercado”.

Los proyectos nacían cobijados por una buena idea, pero no tenían éxito por la falta de conexión con los mercados que ofrecen la posibilidad de ganar dinero.

Las empresas de este tamaño enfrentan la presión de no contar con una producción industrial, ya que en algunas ocasiones son manufacturas casi artesanales y sus costos son elevados para los pequeños negocios que comercializan pequeños volúmenes.

El objetivo era generar un programa que aumentara la productividad de las personas de escasos recursos y así abatir la pobreza a través de la eficiencia por conocimientos, por ejemplo.

“Sabemos, entendemos y conocemos que no es a través de financiar con paliativos, sino apuntar a las causas que son la raíz de la pobreza”, explica la directora de la Fundación Walmart.

La egresada de la carrera de Administración por el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) inició su trayectoria profesional en una constructora, pero hoy suma 23 años en el mundo filantrópico.

Gisela Noble ha buscado desde Walmart transformar la vida de las personas a través de una causa social, como es ofrecer su espacio en el retail, talento y logística para distribuir productos a nivel nacional.

“Somos expertos en poder vender productos que los clientes quieren y generar valor a los productores”, dice Gisela Noble, directora de Fundación Walmart de México.

El reto es mantener el programa a través de los resultados de impacto social y tener la apertura para aprender, así como crecer.

Durante los primeros años del programa, el financiamiento provenía de Fundación Walmart México, aunque ahora el financiamiento proviene de la Fundación Walmart de Estados Unidos, ya que ha generado resultados que alimentan el apetito por tener más alcance con la iniciativa.

“En los primeros años se invirtieron 120 millones de pesos (mdp) y, ahora, Fundación Walmart de Estados Unidos invierte una suma igual, pero solo para 2017 y 2018, con resultados iguales a los 5 años previos. El reto es crecer mucho”, dice.

En los últimos 2 años, la minorista ha comprado productos por más de 120 mdp. El programa rinde frutos.

Unos productores de miel comenzaron a comercializar su producto en cinco sucursales de Walmart en Yucatán, y en un año creció a 120 tiendas por la integración a la red logística de la cadena de tiendas, mientras que este 2017 ya se encuentran presentes en más de 200 tiendas.

“El tema logístico totalmente hace la diferencia”, explica la directiva.

El cliente aprecia los productos con el sello de pequeño productor y se interesa en conocer la historia detrás de los envases en el anaquel.

Frijol, sal, flor de Jamaica, miel, legumbres, mole y café son parte de los productos que comercializa Walmart.

En 2016, Apolonio y los agricultores en Puebla vendían medio camión y al final del año vendieron 96 trailers y, ahora, entregan cuatro tráilers a la semana.

Gisela Noble reconoce la principal virtud del programa de Fundación Walmart. “Me gusta que la gente me diga que puede decidir su futuro. Esa es la riqueza”.

Apolonio quiere permanecer en México y crecer con su empresa. “Prefiero estar trabajando aquí con un jornal que estar trabajando alejado de la familia, ya que es muy difícil”.

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