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Mohamed Salah: El goleador de Egipto que une a un país en crisis

Con solo 25 años, Mohamed Salah se ha convertido en la sensación del futbol mundial y en todo un ídolo en Egipto, al que dio un boleto a Rusia 2018 tras 28 años de ausencia de los mundiales. Pero, más allá de lo deportivo, ha sido factor de unión en su país, golpeado por la violencia y la crisis económica.

19-06-2018, 6:00:13 AM
Mohammed Salah

Para comprender la magnitud del fenómeno que significa Mohamed Salah para la sociedad egipcia, basta recordar lo sucedido en las elecciones presidenciales marzo pasado en ese país.

En ese proceso electoral, el presidente Abdel Fatah Al-Sisi arrasó en las urnas, al obtener más de 21 millones de votos frente a los 656 mil 534 sufragios de su competidor, Moussa Mustafa Moussa.

Este resultado no sorprendió a nadie, pues el mandatario lideró el golpe de Estado en 2013 y, con el apoyo del ejército, se convirtió al año siguiente en presidente constitucional.

Lo verdaderamente sorprendente fue la revelación que hizo entonces el diario británico The Economist: el jugador del Liverpool FC de la liga de Inglaterra recibió más de un millón de “votos falsos”, es decir, de ciudadanos que tacharon los nombres de los candidatos en la boleta y escribieron el de Salah, quien no estaba registrado como aspirante.

En un país que ha sufrido la guerra y la violencia, ‘Mo Salah’ es factor de unidad. Con 25 años de vida y una gran carrera por delante, es ya el futbolista árabe más exitoso de todos los tiempos.

Su historia es la de muchos otros pequeños que soñaban con cambiar el rumbo de su vida jugando al futbol. “Me acuerdo que siempre veía los partidos de Champions League y quería ser como el brasileño Ronaldo (Nazário), Zidane y Totti cuando jugaba en la calle con mis amigos”, recordaba recientemente el jugador en una entrevista con el portal oficial de su club.

Poco a poco, el sueño fue tomando forma. Con 14 años fue fichado por el Arab Contractors, de El Cairo. Cinco días a la semana tomaba el autobús en Nagrib, su pueblo natal, para llegar a los entrenamientos con su club, que comenzaban a las dos de la tarde.

“Y no era un viaje simple en camión. Había que cambiarse de bus tres, cuatro o incluso cinco veces para llegar a los entrenamientos y volver a casa” agrega.

Para ello, la escuela le concedió un permiso especial para acudir únicamente dos horas al día, de siete a nueve de la mañana. Así vivió tres o cuatro años, hasta que debutó como jugador de Primera División.

Ahí comenzó una sólida carrera que siguió en el Basilea, el Chelsea, la Fiorentina y la Roma, que lo vendió al Liverpool en una transacción cercana a los 40 millones de euros. Salah es, pues, todo un fenómeno en su país desde hace varios años, aunque en 2017 logró mostrar todo su potencial, tanto en su club como en su selección

Con el Liverpool, su actual equipo, consiguió la Bota de Oro al mejor anotador, con 32 tantos en 38 partidos en el campeonato inglés; y logró, con el combinado egipcio, el boleto a Rusia 2018, después de 28 años de ausencia de las justas mundialistas.

El torneo pasado fue nombrado mejor jugador del año por la Asociación de Periodistas y la Asociación de Jugadores Profesionales de Inglaterra.

Pero su fama y la veneración que le profesan millones de sus compatriotas no se debe únicamente al éxito deportivo. Salah nunca se ha olvidado de los suyos. Está vinculado a diversas obras sociales, como una asociación para enfermos terminales y campañas por la equidad entre mujeres y hombres.

En Nagrib construye una escuela para niñas y un hospital. Además, donó la primera ambulancia del pueblo y equipo médico.

Egipto logró su pase a la Copa del Mundo gracias a un penal anotado por Salah a la selección del Congo, en el último minuto. Por esa proeza, Mamdouh Abbas, uno de los hombres más poderosos de su país, le ofreció un millonario bono.

Sin embargo, el jugador rechazó cortesmente la oferta y pidió que el monto fuera donado para la compra de insumos y equipamiento médico en el hospital de su pueblo.

El propio Salah ha asegurado que la distinción como el Mejor Jugador Africano 2017 ha sido el mayor reconocimiento en su carrera. En su discurso, en enero de este año, dedicó el premio a todos los niños de África, a quienes dejó una recomendación: “Nunca dejen de soñar, nunca dejen de creer”.

Leer: ¿Cuánto valen las selecciones que participan en Rusia 2018?

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