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Él vendió su startup a Intel y dio paso al Silicon Valley mexicano

Intel hizo que una startup mexicana con 33 empleados se haya convertido en un centro de innovación que cuenta con más de 1,000 colaboradores en el país.

18-09-2018, 1:47:22 PM

Jesús Palomino Echartea está a punto de cerrar un negocio que cambiará su vida. Los abogados de Intel están listos para adquirir a la primer empresa mexicana y latinoamericana en su historia, la cual es propiedad de un mexicano. Después de seis meses de negociación, lo único que necesita la tecnológica es que el ingeniero se presente en Santa Clara, California, para cerrar el trato, pero él no puede ir, ya que está a punto de ser padre.

El 13 de octubre de 2000, el grupo de adquisiciones de la empresa estadounidense decidió cambiar de planes y viajar a Guadalajara, Jalisco, para cerrar el trato con el mexicano que vendió su empresa en ciernes a Intel.

“Esa era la primera vez que nos íbamos a ver cara a cara con el líder de todo el proceso y tomó la decisión de venir… Tomó el avión desde San Francisco. Llegó desde la mañana y se fue hasta la noche. Al siguiente día, fui por una maleta y a las cinco de la mañana ya estábamos en el hospital y nació mi hija”, relata en entrevista Jesús Palomino Echartea, gerente general del Centro de Diseño de Intel en México.

Así fue como mexicano cerró la compra de su empresa por parte de Intel y dio paso a la llegada de la compañía y el inicio de los que muchos conocen hoy como el Silicon Valley mexicano, una infraestructura tecnológica que es custodiada por el verde de los cerros en Zapopan, Jalisco.

“Nos convertimos en del Centro de Diseño de Intel en Guadalajara”, dice orgulloso Jesús Palomino, quien ha logrado ofrecer tecnología hecha en México a todo el mundo.

El mexicano se inspiró para crear su propio negocio en una visita a Nueva Jersey, en donde conoció la Universidad de Yale. En la biblioteca del recinto universitario descubrió un periódico que informaba sobre la demanda de visas para desarrollares tecnológicos, puesto que las empresas del sector avanzaban de manera vertiginosa.

“Leí que decían que la mayor parte de los ingenieros provenían de Asia y me pregunté por qué no eran mexicanos los que eran atraídos por la burbuja del internet”, dice Jesús.

Palomino se fijó la meta de demostrarle al mundo que México tenía el talento necesario para entrar en el desarrollo de tecnología y fue más allá: crear una compañía que pudiera competir con los gigantes estadounidenses e interesar a los grandes inversionistas.

Hoy, la firma estadounidense hizo que una startup mexicana con 33 empleados se haya convertido en un centro de innovación que cuenta con más de 1,100 colaboradores en el país.

En la actualidad, Intel Guadalajara tiene siete grupos enfocados al diseño, validación e investigación, y cuenta con más de 100 investigaciones publicadas, más de 500 Invention Disclosures (IDF) y más de 150 aplicaciones para obtener una patente.

Jesús Palomino cree que Intel es un imán para atraer talento e inversiones a México y sabe que las instalaciones que dirige son parte del atractivo que ha seducido a las tecnológicas en la región.

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Los inversionistas

La empresa de Jesús Palomino nació en las instalaciones del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional (Cinvestav).

Jesús estudió la Licenciatura en Electrónica en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) e hizo una maestría en Circuitos Integrados por el Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica.

En 1989, IBM y el gobierno federal decidieron poner en marcha un proyecto que pretendía desarrollar un centro para el impulso de talento y compañías alrededor de una computadora. “Existíamos pocos en México que sabíamos cómo diseñar un circuito integrado y yo fui a uno de los que invitaron”.

La invitación hecha al joven maestro e investigador hizo que cambiará su residencia de Puebla a Guadalajara para iniciar una aventura. Su objetivo era reproducir las instalaciones del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional (Cinvestav) en tierras tapatías.

Jesús Palomino fue el primer encargado de desarrollar un circuito integrado en el Cinvestav.

En marzo de 1995, la historia de Jesús dio un vuelco: el profesional de la tecnología se une a una empresa que apenas iniciaba operaciones en el sector de las telecomunicaciones y dar paso a su propia empresa bajo el nombre de TDCOM, la cual fundó junto con su esposa Claudia.

Los universitarios de diversas latitudes e instituciones educativos se acercaron al nuevo negocio con el ímpetu suficiente para incursionar en un área casi desconocida para el país. En ese momento, el líder del proyecto generó un equipo de 33 profesionales de las nuevas tecnologías.

En la Costa Este de Estados Unidos, Jesús acudió con las empresas de la región para buscar oportunidades y ahí conoció a Intel, empresa que recibía servicios de ingeniería de la empresa mexicana para empresas de telecomunicaciones.

“Ahí es cuando se interesan en invertir en nosotros, porque Intel estaba invirtiendo en el área de telecomunicaciones por el crecimiento de Internet”, dice Palomino, quien reconoce que avanzadas las pláticas se formuló la adquisición de la firma mexicana.

Intel ofrecía incrementar la plantilla laboral a más de 100 personas, mientras que la empresa mexicana ofreció el desarrollo de un circuito integrado que hacía sentido en los planes de la tecnológica.

La empresa creada por Palomino pasó de 33 personas a 1,000 personas y llegaron los planes de crear un campus tecnológico en 2008, lo que actualmente es el Centro de Diseño de Intel en México.

Jesús ha demostrado la posibilidad de impulsar un talento que requiere el país. Cada año egresan 110,000 profesionistas cuando el país requiere más de 800,000, y se prevé que en los próximos cinco años la cifra de egresados vaya a la baja, de acuerdo con datos de la Coordinación General de Universidades Tecnológicas y Politécnicas.

Mientras que 6 de cada 10 jóvenes mexicanos no dominan conocimientos básicos de matemáticas, como problemas con fracciones, decimales o ecuaciones, de acuerdo con la prueba Planea 2017, que elabora el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE).

En Intel Guadalajara Design Center cumple 18 años y cuenta con 1,100 empleados de planta, así como becarios. Un 10% de los colaboradores cuenta con carreras técnicas, 50% cuentan con licenciatura y 40% tiene maestría o doctorado.

El desarrollo

El primer año, tras la compra de la empresa mexicana por parte de Intel, la firma tecnológica envió a un gerente experimentado de Estados Unidos para atender el negocio. Así fue como Jesús se propuso para laborar en el diseño de circuitos integrados y la arquitectura tecnológica, es decir, la parte técnica del desarrollo.

Sin embargo, su propuesta no prosperó del todo, ya que Intel decidió que estuviera al frente del proyecto que el mismo había iniciado años atrás.

“Ya estaba diseñando algunos circuitos para telecomunicaciones, pero, finalmente, uno de los encargados me dijo: ‘este puesto no es para tu éxito, sino para el éxito de tu grupo’, y eso me hizo clic”, dice Palomino Echartea.

Sin embargo, el especialista mexicano también ha enfrentado retos. Un año después de que la compañía fue adquirida, la burbuja de internet estalló y la inversión en telecomunicaciones enfrentó un panorama adverso. El dinero invertido comenzó a disminuir y el crecimiento del personal retrocedió.

La forma de afrontar la tormenta por parte de Intel fue incursionar en el negocio de los servidores, lo que permitió que el grupo comandado por Jesús volviera a incrementarse y atraer grupos de investigación para el desarrollo de plataformas y la llegada del software.

En 2014, Intel inició un proyecto que ha contribuido a desarrollar el Silicon Valley mexicano.

La empresa hoy tiene espacio en su campus para integrar nuevas investigaciones y desarrollos al negocio de la tecnológica en México.

“Esta ha sido una historia de talento mexicano, porque fue la primera adquisición de Intel en Latinoamérica y que esa adquisición haya crecido para generar la inversión en un campus, la cual fue sustancial.”, dice Jesús Palomino.

El talento mexicano compite con la tecnología desarrollada en otros países, los cuales respetan lo generado por los nacionales.

Jesús camina por los pasillos del Centro de Diseño de Intel y los jóvenes que caminan por los pasillos lo saludan con naturalidad. No hay ninguna barrera que separe a las nuevas generaciones del hombre al que le dedican una sonrisa o un comentario halagador a su paso. “Espero que todas las tendencias tecnológicas pasen por esta región”.

Intel es una empresa que obtuvo en 2017, la suma de 62,760 millones de dólares, de acuerdo con sus informes financieros.

“Desde que llegó Intel empezaron a voltearnos a ver otras empresas”, dice Jesús Palomino.

El ingeniero mexicano sueña con que el clúster actual de manufactura se transforme en uno de desarrollo e investigación, el cual sea referente en todo el mundo en el lanzamiento de tecnología en inteligencia artificial, software, hardware e internet de las cosas.  “Para nosotros es un orgullo que hayamos sido la primera startup que se adquiere de esa manera en Latinoamérica y México”.

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