Opinión

La soberbia y terquedad que arrastra a los mexicanos a la violencia

A 7 años de la guerra contra el crimen organizado, la estrategia de combate al problema de las drogas sigue siendo la misma, a pesar de sus escasos resultados.

11-12-2017, 5:54:35 PM
politico

Llevo más de una hora pidiendo la palabra, pero somos muchos. Estamos en Cintermex, en Monterrey. Hay intervenciones ciudadanas de todo tipo, unas muy abyectas, otras valientes. El Presidente Felipe Calderón escucha las intervenciones y responde a cada una de ellas.

Su estrategia de seguridad no está funcionando y alguien le sugirió hacer un diálogo con ciudadanos. Es abril de 2010. El Plan Mérida lleva 2 años. El ejército está en las calles. La incidencia delictiva va en aumento, la popularidad del presidente en decremento.

Finalmente me pasan la voz. Voy al grano. Más o menos digo lo siguiente: “Tres puntos señor Presidente: primero, es indispensable publicar la estadística de incidencia delictiva mes a mes. ¿Usted la tiene? Debe ser pública.”

“Segundo. La violencia se reduce con acciones preventivas. Le sugiero se dé una vuelta a Sonora, llevamos 4 años trabajando con un modelo exitoso y el estado se ha convertido en el más seguro de la frontera.”

“Tercero.  El problema no son las drogas, sino la prohibición. Toda esta violencia se debe al manejo equivocado sobre el tema…” Hace un intento desesperado por callarme el facilitador, pero no lo permito…“La solución no es la guerra contra las drogas sino su regulación”.

Calderón me responde. En el tema de la prevención se barre por completo y me dice: Sonora “también tiene sus problemas”. Una respuesta tonta, pues claro que tiene problemas, lo interesante es cómo los ha resuelto, pero al Presidente le gusta ser sabelotodo y su apuesta es por la guerra no por la prevención.

En el tema de las drogas se cuelga en los clichés de siempre, que si las drogas son malas, que si la juventud… y luego se deja caer a fondo: “el Estado Mexicano está mucho mejor armado que el crimen organizado y, por tanto, va a ganar esta guerra”.  En el tema más sencillo, publicar la estadística, me dice que él ya se la envía al Senado.

De salida, se despide de los asistentes. Cuando llega a mí, le replico: De nada sirve que la estadística la tenga el Senado, es y debe ser pública, y le ordeno ¡Publíquela! Cuando insisto en regular las drogas, me ve como si fuese yo un extraterrestre.  Y yo a él lo veo soberbio y terco, y con ganas de huir.

Felipe Calderón publicó la estadística delictiva al mes de esa reunión. Se lo reconocí. Nunca estudió el caso Sonora, su consentida política era Baja California. Sonora siguió bajando su violencia y siendo ejemplo, Baja California, no.  Al final de su sexenio en la ONU, aceptó que la guerra contra las drogas era equivocada y que había que buscar “soluciones de mercado”, una manera suave de reconocer que la prohibición y la guerra son la peor estrategia para lidiar con este tema.

Hoy, Enrique Peña Nieto, ahogado en su propio fracaso, insiste en la guerra de Calderón, insiste en el ejército, insiste en la prohibición, insiste en la sumisión ante Estados Unidos. La historia me dará la razón, lo sé, pero hoy, aún sigo siendo un extraterrestre que no puede lograr que su país tome decisiones inteligentes y pacíficas.

La soberbia, la estupidez y la terquedad son transexenales y transpersonales.  Ah…y no son exclusivas de los políticos.

*Santiago Roel es Director y fundador de Semáforo Delictivo, herramienta de rendición de cuentas, evaluación y análisis del comportamiento de la delincuencia y violencia en México.

Nota del editor: Este texto pertenece a nuestra sección de Opinión y refleja la visión del autor, no necesariamente el punto de vista de Alto Nivel.