Estilo de Vida

El barrio Born de Barcelona, intrincado laberinto

Escenario de contrastes entre el vanguardismo de sus tiendas, restaurantes y bares, y la apacible vida de sus habitantes; el mayor reclamo turístico de Barcelona.

19-04-2009, 5:00:00 PM

Una mini ciudad que condensa lo mejor de una gran metrópoli: Desde el afamado Museo de Pablo Picasso, hasta tiendas de diseño o galerías de arte, hay algo acerca del Born que enamora a quien lo conoce. Así, no es de extrañar, convertido en semejante crisol de culturas y tendencias, que en el Born no haya una esquina igual a otra.


La mejor manera de entrar al Born es la calle Argentería, antiguo camino que se dirigía al mar; este paseo peatonal huele a café y muestra el camino hasta la Iglesia de Santa María del Mar, quizás el edificio gótico más hermoso de Cataluña. La puerta trasera de la iglesia nos conduce al Paseo del Born: columna vertebral del barrio, es el lugar ideal para descansar viendo transcurrir la vida de los vecinos o disfrutar de la puesta en escena de algún artista espontáneo.


Un mar de novedades
Desde el Paseo del Born, se desprenden una docena de callejuelas peatonales abarrotadas de tiendas alternativas y novedosas, así como de caprichos gastronómicos. Fiel al espíritu del Born, en ellas conviven en armonía las sucursales de grandes nombres de la moda –como por ejemplo Custo BCN– con una tienda de comestibles, o el barcito que lleva toda la vida apaciguando la sed de los vecinos.


La calle Flassaders expresa como ninguna otra, la estrecha y amistosa convivencia entre lo fashion y lo tradicional, lo sofisticado y lo cotidiano. Hoy acoge las propuestas más arriesgadas de diseñadores jóvenes de disciplinas tan variadas como sus lugares de origen. Sin duda, uno de los secretos mejor guardados del Born.


La más popular
Todo lo contrario ocurre con la calle Montcada, transitada por miles de turistas que cada día forman largas filas para visitar el famoso Museo de Pablo Picasso. Noble y rectilínea, alberga otros tesoros: algunos palacetes que se han convertido en galerías de arte y joyerías. Están también el Museo de Arte Precolombino y el Museo Textil y de Indumentaria, que en su patio de acceso cuenta con una terraza entrañable.


Y no hay nada mejor que reconocerse totalmente perdidos paseando inadvertidamente por sus calles. Puede ser la ocasión perfecta para dejarse guiar por un vecino mientras nos cuenta alguna anécdota sobre la vida del barrio, difícil de encontrar en una guía de viaje. También puede que terminemos compartiendo nuestra desorientación con algún otro visitante que dé inicio a una nueva amistad. Porque ésta es una de las virtudes de un lugar como el Born, en el que todo y todos parecemos tener cabida.


 

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