Estilo de Vida

Baños, historia y beneficios

Descubre todo el mágico poder de esta relajante y natural práctica, presente desde tiempos remotos en las antiguas civilizaciones.

14-03-2010, 5:00:00 PM

En la actualidad un baño es considerado sinónimo de aseo e higiene. Sin embargo, antiguas civilizaciones, como la egipcia, la romana y la griega rendían un verdadero culto a esta práctica, situación que tal vez parezca extraña hoy, pero que se entiende perfectamente si consideramos los grandes beneficios para la salud que un buen baño puede aportar.


Así, los egipcios solían entregarse al placer de baños enriquecidos con agua y aceites perfumados, cuya exclusiva preparación dependía en un ciento por ciento de los sacerdotes. ¿La idea? proteger la piel sometida a los rigores del seco y árido clima propio del país.


Por su parte, en Grecia eran sinónimo de lujo, clase y glamour. Por eso en todo banquete que reuniera a la alta sociedad siempre había un baño para los invitados, quienes untaban su cuerpo con aceites de nardo, rosas, almendras y azafrán.


Más tarde los romanos perfeccionarían todas estas técnicas, creando baños públicos desconocidos para la época y en los cuales podían deleitarse a la vez incluso unas tres mil personas. Conocidos por ser modelo de vanguardia, experimentaron con el agua fría, tibia y caliente.
          
¿Pero que buscaban estas antiguas y sabias civilizaciones? Sin duda, la idea principal era dar descanso y reposo al cuerpo y para ello se solían acompañar de masajes, aceites y depilación, todo para una mayor comodidad, nivel de vida y mejor apariencia.


Pese a lo que pudiera pensarse esta práctica no prosperó masivamente, aunque si existen lugares en el planeta perfectamente acondicionados para disfrutar de un reparador y relajante baño, con balnearios y spas que esperan por ti.


Ahora bien, conocida toda esa historia, ¿cuáles son los beneficios de un baño? En primer lugar, en un mundo donde se convive con un frenético y agotador ritmo de vida se puede considerar un verdadero tesoro, ideal para recargar energías tras una extenuante jornada de trabajo.


Además, sirve como una especie de terapia personal, un momento de reconocimiento, análisis y organización de tus actividades y de tu vida en general.


Para ello al momento de disfrutar de una rica ducha, los expertos recomiendan realizarla primero con agua caliente para finalizar con agua fría, conocida también como ducha escocesa que, entre otras cosas, permite tonificar la piel, fortalecer el sistema inmunológico, pues las venas se dilatan y contraen, aumentar el riego sanguíneo y prevenir enfermedades en las vías respiratorias.


Los spas urbanos son otra opción que puedes considerar. Lógicamente no se puede hacer todos los días pero tal vez sería bueno que agendaras al menos una vez por semana una visita a estos centros.


Por ejemplo, el sauna tienen un efecto mucho más potente que los simples baños, ya que elimina toxinas de la piel y permite una desintoxicación de esta a través de la transpiración. Pero no abuses, ya que como en todo en la vida, los excesos son perjudiciales, así que no es recomendable disfrutar de estos baños más de tres veces por semana.


Finalmente, los baños de vapor entregan un efecto analgésico, relajante y descontracturante natural por lo que puedes considerarlos después de la práctica de tu deporte favorito y también te ayudan en las vías respiratorias y en el tratamiento contra el acné.


Sin duda, un aliado natural para dejar atrás los molestos síntomas del estrés y que incluso si lo deseas puedes disfrutar junto a la agradable compañía de tu chica. 

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