Empresas

Así es como México puede darle la vuelta a la guerra comercial

El país puede beneficiar a sus empresas de acero en el mercado interno frente a la guerra comercial, pero la imposición de aranceles recíprocos por parte del gobierno mexicano debe de ir acompañada de medidas de política industrial que incentiven el consumo de lo Hecho en México.

04-06-2018, 6:52:03 AM

El gobierno mexicano tiene la oportunidad de equilibrar la balanza para las empresas nacionales en la guerra comercial de Donald Trump. La imposición de medidas arancelarias recíprocas en la industria del acero y una nueva política industrial pueden ser los mejores frentes de batalla en este conflicto.

“El gobierno mexicano tendrá que promover que en las áreas de infraestructura y en las áreas en donde se puedan consumir los aceros que van enfrentar problemas en Estados Unidos se puedan consumir en el país”, asegura José Luis de la Cruz, director general del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico (Idic).

Para lograr beneficiar a las empresas acereras en el mercado interno, la imposición de aranceles por parte del gobierno mexicano debe de ir acompañada de medidas de política industrial que apuesten por lo Hecho en México.

El pasado jueves 31 de mayo, Estados Unidos decidió imponer aranceles de 25% a las importaciones de acero provenientes de México bajo la sección 232, que se basa en el criterio de la “amenaza a la seguridad nacional”.

“México impondrá medidas equivalentes a diversos productos como aceros planos (lamina caliente y fría, incluidos recubiertos y tubos diversos), lámparas, piernas y paletas de puerco, embutidos y preparaciones alimenticias, manzanas, uvas, arándanos, diversos quesos, entre otros, hasta por un monto equiparable al nivel de la afectación”, dice la Secretaría de Economía en un comunicado difundido el jueves pasado.

El acero y el aluminio son insumos utilizados en las industrias integradas de América del Norte, como es el caso de la automotriz, aeroespacial, electrónica y eléctrica, por mencionar algunas.

El impacto económico de los aranceles impuestos a la industria siderúrgica mexicana es de 2,000 millones de dólares (mdd) al año, de acuerdo con cifras de la Cámara Nacional de la Industria del Hierro y del Acero (Canacero).

“Acorde a un principio de completa reciprocidad, las decisiones que México adopte deben incluir todos los productos de acero a los que Estados Unidos les cierra el mercado, independientemente de que se incluyan otro tipo de productos como los agroindustriales, etc. Una decisión menor sería inaceptable”, asegura la Canacero.

La imposición de aranceles por parte del gobierno mexicano fue la respuesta correcta a las medidas proteccionistas por parte de Estados Unidos. Ahora, las autoridades mexicanas deben de analizar el impacto de lo decidido en la Unión Americana, advierte el director del Idic.

El superávit en materia siderúrgica de Estados Unidos con México es de 3,600 millones de dólares en los últimos dos años, lo que muestra que las medidas de Trump pueden afectar más a la industria de Estados Unidos. En la actualidad, un 76% de las exportaciones del acero de Estados Unidos se envía a México y Canadá.

México es el principal comprador de aluminio y el segundo de acero de Estados Unidos, de acuerdo con la Secretaría de Economía.

Por ahora, los industriales del acero ya han pedido salvaguardar las importaciones que se hacen del material proveniente de países con los que México no tiene tratado comercial, y establecer un esquema de cupos de importación de acero con las naciones que sí tienen tratados con el país. La primera parte de una estrategia para darle la vuelta a la guerra comercial que se ha desatado.

Empresas de acero

En términos de producción y exportación, las empresas más afectadas por los aranceles son Altos Hornos de México (AHMSA), Industrias CH (ICH), Grupo Collado y Autlán, pero no ha sido su única pesadilla.

Durante los últimos 5 años, el acero chino se ha convertido en un dolor de cabeza para los industriales mexicanos. Los bajos costos del material proveniente de Asia y los subsidios que reciben las empresas de China han sido los principales lastres para los nacionales.

El primer productor de acero en el mundo es China, país que produjo 808.4 millones de toneladas de acero crudo, mientras que Estados Unidos ocupa la cuarta posición, con una producción de 78.5 millones de toneladas, y México se ubica en la posición 13, con tan solo 18.8 millones de toneladas, de acuerdo con los últimos datos de la Asociación Latinoamericana del Acero (Alacero).

El país de Trump podría ser el más afectado en comparación con México, ya que necesitará ser competitivo para colocar una mayor producción de acero.

Haber sobrevivido a los embates del dragón chino coloca a las firmas mexicanas en una posición de competitividad ante las condiciones de desleales que ha enfrentado. Así lo cree el director del Idic.

“Las empresas mexicanas han mostrado su competitividad a lo largo de los últimos años, soportando una serie de embates desde distintos frentes”, dice el también académico del Tec de Monterrey.

En Latinoamérica, México ocupa el segundo lugar como productor de acero crudo, con un 31% de la producción, mientras que Brasil ocupa el 53% y es el principal jugador, con una producción de 31.3 millones de toneladas.

“Las empresas mexicanas son competitivas por eso pueden ir al mercado de Estados Unidos. La afectación hacia el sector siderúrgico también comenzó hace algún tiempo con otras medidas que también lo afectaron, como fue la Ley de Transición Energética que encareció los recursos energéticos y también la competencia desleal por parte de China”, dice José Luis de la Cruz.

¿Y el TLCAN?

Por ahora, el bienestar de las familias mexicanas no se ve afectado por la respuesta del gobierno mexicanos, ya que los aranceles hacia productos estadounidenses en el sector agropecuario no se enfocan en elementos de la canasta básica.

Por ahora, la opción de acudir ante la Organización Mundial de Comercio (OMC) para utilizar mecanismos contra las medidas impuestas por la administración de Donald Trump se encuentra fuera de alcance, ya que las medidas no se encuentran diseñadas para el corto plazo.

El destino en las negociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) es incierto y se ve afectado por los tiempos electorales en el país, ya que incidirá en los momentos de su discusión.

José Luis de la Cruz confía en la competitividad de las empresas mexicanas y espera que el efecto de las medidas estadounidenses sea limitado. “El aluminio y el acero no tenían que ser elementos que se utilizaran como moneda de cambio del TLCAN, pero lamentable fue lo que hizo el presidente Trump”.

También podría interesarte:

Comentarios