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Por qué se secaron las cascadas de Agua Azul, en Chiapas

Las cascadas de Agua Azul, uno de los principales atractivos turísticos de Chiapas y de México está en peligro de desaparecer. Te explicamos qué pasa.

14-11-2017, 11:56:03 AM
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Los pobladores del municipio de Tumbalá, en Chiapas, dieron la alerta a finales de la semana pasada: algo grave estaba ocurriendo con las cascadas de Agua Azul, cuyo caudal disminuyó de manera significativa en tan solo 48 horas, lo que provocó que funcionarios de dependencias locales y federales se dieran cita para estudiar el fenómeno.

Si bien los cambios en el afluente que alimenta las cascadas empezaron a registrarse luego del sismo del pasado 7 de septiembre, la drástica reducción de su volumen llamó la atención de los miembros de la Sociedad Cooperativa indígena Tzeltal Ecoturismo Agua Azul, entidad que colabora en el manejo de ese centro turístico en coordinación con la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp).

“Nunca en 41 años que lleva el centro ecoturístico funcionando había pasado algo igual”, aseguró a la prensa Alberto López Urbina, presidente de la cooperativa.

Al respecto, el secretario de Protección Civil del estado de Chiapas, Luis Manuel García Moreno, informó que esa dependencia ya realiza un monitoreo de toda la zona, a fin de conocer el origen de la disminución del afluente.

Un paraíso conflictivo

Las cascadas de Agua Azul reciben cada año más de 200,000 turistas, por lo que esta actividad es la más importante fuente de ingresos para los pobladores de los municipios de Tumbalá y Chilón, en el norte del estado de Chiapas.

Alimentadas por el río Agua Azul, las cascadas cuentan con un lecho calizo en forma de grandes escalones que, junto con la tupida vegetación, hacen de la zona un importante atractivo turístico, además de que es un área rica en flora y fauna.

Justo por esa importancia y belleza natural en las últimas dos décadas estas cortinas de agua han sido escenario de varios conflictos territoriales, en los que también se mezclan las distintas posiciones políticas de los pobladores. Como ejemplo de estos diferendos está la dualidad en el cobro para ingresar al área.

Debido a que antes de llegar a las cascadas debe atravesarse el municipio de Chilón, en ese tramo carretero simpatizantes del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) llevan a cabo un cobro de entre 10 y 20 pesos. Mientras que al llegar al centro turístico la Conanp y la Sociedad Cooperativa Agua Azul son las encargadas de cobrar los derechos correspondientes para el ingreso.

Tremor en el cauce del río

Aun no hay una explicación oficial sobre la disminución del volumen hídrico, aunque una hipótesis apunta a la posible variación del cauce del río que alimenta las cascadas, lo que pudo ocurrir debido a los sismos de septiembre pasado.

Según Alberto López Urbina, después del primer temblor del 7 de septiembre, en un área conocida como La Boquilla, empezó a bajar el nivel del agua “de forma natural”.

Otra posible causa es la formación de un río subterráneo a través del cual el agua de las cascadas se estaría filtrando, aunque ninguna de las dos hipótesis ha sido confirmada aun por las autoridades.

De acuerdo con el delegado de la Conanp en Chiapas, Adrián Méndez, las causas del fenómeno serían multifactoriales. De entrada dijo que la deforestación de la zona podría estar influyendo en la bajada del nivel del agua.

No obstante, el funcionario federal explicó a los medios de comunicación del estado que la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas realizará un minucioso estudio geofísico para determinar qué es lo provocó la disminución del afluente.

Por lo pronto, la sequía en varias zonas de la principal cascada ha sido ampliamente difundida en redes sociales, tanto por turistas sorprendidos como por preocupados habitantes de Chiapas.

Alberto López Urbina detalló que en la orilla de una de las cascadas, conocida como La Golondrina, casi ya no queda agua. Antes en esa fosa había entre uno y dos metros de profundidad, lo que permitía incluso meterse a nadar, dijo.

A su vez, los prestadores de servicios que laboran en esa zona manifestaron su preocupación por las posibles pérdidas económicas que pudieran enfrentar si el fenómeno se mantiene.

El río Agua Azul, que alimenta las cascadas, atraviesa los municipios de Tumbalá, Chilón y Salto de Agua, conformando, junto con las cataratas, un área natural que mide más de 2,500 hectáreas. Al menos 2,000 familias dependen de la derrama económica que deja la actividad turística en esa zona.

Protegidas desde abril de 1980 por un decreto del entonces presidente José López Portillo, las cascadas de Agua Azul están rodeadas de vegetación verde perene, denominada Selva Alta Perennifolia.

De acuerdo con datos de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas, ahí pueden encontrarse ejemplares únicos de los árboles guapaque (dallium guianense), barí (callophylum brasiliense), y el ramón (brosimun alicastrum), entre otros. En cuanto a la fauna, los alrededores de las cascadas son el hogar del mono aullador, el tucán real y el tucán collarejo, entre otras especies.

México cuenta con 177 áreas naturales protegidas, de estas solo 36 cuentan con actividades turísticas.

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