Presión política y de activistas frena inversiones en IA de Amazon, Microsoft y Alphabet
La expansión de la IA enfrenta frenos por al menos 64,000 mdd en centros de datos, entre presión social, regulatoria y cuestionamientos por uso de agua.
La expansión acelerada de la inteligencia artificial abrió un nuevo frente de tensión para gigantes tecnológicos como Amazon, Microsoft y Alphabet: el choque entre el crecimiento de su infraestructura y los límites físicos, sociales y regulatorios del entorno donde operan.
Lo que comenzó como una presión de inversionistas por criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) evolucionó en cuestión de semanas hacia un problema estructural.
La oposición de comunidades locales ya frenó proyectos de centros de datos valuados por Data Center Watch en hasta 2025 en 64,000 millones de dólares (mdd). Mientras tanto, legisladores en Estados Unidos comenzaron a explorar restricciones al desarrollo de nuevas instalaciones por su alto consumo de agua y energía.
Estos proyectos de IA han sido pausados o cancelados
Por ejemplo, una inversión de Microsoft por 1,000 mdd para tres centros de datos en Ohio fue cancelada a inicios de mes. El caso más representativo por escala es el del corredor conocido como “Digital Gateway”, en el condado de Prince William, también en Virginia.
Este megaproyecto, impulsado por desarrolladores de infraestructura para hyperscalers como Amazon, Google y Microsoft, contemplaba inversiones por 24,700 mdd. Sin embargo, este mes quedó prácticamente cancelado tras una combinación de litigios, presión social y decisiones políticas que frenaron su avance.
En Virginia, uno de los principales hubs globales de centros de datos, Amazon enfrenta retrasos en un proyecto de 6,000 mdd en el condado de King George, aprobado inicialmente en 2023. Cambios políticos locales y cuestionamientos sobre el impacto en infraestructura, agua y energía obligaron a renegociar condiciones. Este proceso evidencia cómo incluso proyectos autorizados pueden quedar en suspenso ante la presión comunitaria.
La demanda de infraestructura para IA crece a un ritmo que exige enormes cantidades de energía y agua. Este factor convierte a los centros de datos en un punto crítico de tensión entre innovación tecnológica y disponibilidad de recursos.
Inversionistas cuestionan uso de agua y emisiones de centros de datos
En paralelo, más de una decena de inversionistas mantuvieron la presión sobre las tecnológicas en la antesala de sus asambleas anuales, con exigencias de mayor transparencia sobre el uso de recursos y los planes de sostenibilidad en medio del auge de la inteligencia artificial.
Firmas como Trillium Asset Management impulsaron resoluciones para exigir a Alphabet claridad sobre cómo cumplirá sus metas climáticas. La compañía se comprometió a reducir sus emisiones a la mitad hacia 2030, pero los inversionistas señalaron que estas aumentaron 51%, lo que incrementó la incertidumbre sobre la viabilidad de sus objetivos.
El foco del conflicto se concentró en el agua. Los centros de datos en América del Norte consumieron cerca de 1 billón de litros en 2025, un volumen equivalente a la demanda anual de una ciudad como Nueva York.
Aunque empresas como Meta, Google, Amazon y Microsoft avanzaron en sistemas de enfriamiento de circuito cerrado para reducir el consumo, la falta de datos detallados por ubicación se convirtió en uno de los principales reclamos de inversionistas y analistas.
La información disponible sigue siendo fragmentada. Meta reportó un aumento de 51% en su uso de agua entre 2020 y 2024, pero sin incluir instalaciones arrendadas o en construcción. Google divulgó datos de activos propios y arrendados, pero no de terceros. Amazon y Microsoft publicaron cifras agregadas sin desglose por sitio.
De presión ESG a riesgo regulatorio
El cambio más relevante es que el debate dejó de ser exclusivamente corporativo. La oposición comunitaria escaló hacia el terreno político, con autoridades locales cuestionando si los centros de datos pueden instalarse sin comprometer recursos básicos.
Desde la industria, la Data Center Coalition reconoció que mejorar la relación con comunidades se volvió una prioridad, en particular al comunicar el impacto en agua y energía.
Las empresas, por su parte, optaron por respuestas institucionales. Amazon señaló que incrementa la divulgación de consumo hídrico por sitio y mantiene inversiones en eficiencia. Microsoft reiteró que la sostenibilidad es un eje central de su estrategia. Google evitó comentarios recientes en algunos casos.
Sin embargo, ninguna presentó cambios sustantivos en el nivel de detalle que exigen los inversionistas.
Aún pese a la presión, esta semana el índice Nasdaq Composite cerró su duodécima sesión consecutiva al alza, en un máximo histórico de 24,468 puntos, ante la reapertura del Estrecho de Ormuz.
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