Opinión

La renegociación del TLCAN abre una oportunidad histórica para México

La renegociación del TLCAN puede parecer un gran riesgo, pero también es la oportunidad de diversificar sus mercados y colocarse como uno de los ejes más relevantes del comercio exterior internacional.

27-03-2018, 7:26:27 AM
TLCAN

Mucho se ha escrito ya sobre las renegociaciones que México tiene en dos frentes comerciales, ambos vitales para nuestra economía. De lo que muy poco se ha escrito y reflexionado, es lo que este momento puede representar para el desarrollo del país, y que debemos tener la habilidad de convertirlo en una oportunidad de crecer, contrario a lo que hemos venido escuchando.

En estas circunstancias es cuando debemos crecer, y me parece que como muchas cosas en la vida, cuando se apunta a los grandes riesgos en realidad surgen las grandes oportunidades. Creo firmemente que nuestro país está en eso: en la antesala de una gran oportunidad de ser una nación mucho más madura. En cuanto a integración comercial se refiere, se tiene la capacidad y la necesidad de diversificar nuestra presencia y de que las ventajas geográficas que hoy en día se tienen.  Para ello basta señalar como base y punto de partida que solamente existen dos países con más de 100 millones de habitantes y que tienen acceso por mar a los dos mercados comerciales más importantes del mundo: el Europeo a través del Atlántico y el de Asia vía el Pacífico. Esos dos países son México y Estados Unidos, lo que nos coloca en una situación envidiable para consolidarnos como uno de los ejes más relevantes del comercio exterior internacional.

Lo anterior es una ventaja estratégica pendiente de capitalizar y para hacerlo hay que madurar en nuestra relación con otros mercados. Debemos tener un tratado más sofisticado, así como el menor número posible de barreras y que se nos vea como lo que somos, un punto nodal inigualable para facilitar el intercambio comercial. Un tema que aún falta por explorar en los años por venir es la capacidad que tenemos a través del Istmo de Tehuantepec, una vía estructural que podría significar dar un salto cuántico en cuanto a facilidades de comercio se refiere; solo que para las cosas inmediatas y mediatas tenemos que hacer la tarea y hacerla bien.

Así las cosas, las renegociaciones con los vecinos del norte, en especial con Estados Unidos se han visto encerradas en cuestiones complejas, no solo por lo que está en juego, sino también por la actitud del equipo asignado por el Presidente Trump, a la que poco se puede añadir de lo que ya se conoce públicamente. En este contexto, la fortaleza que tengamos en la renegociación con la Unión Europea es un argumento muy poderoso para que incluso a Estados Unidos le resulte cada vez menos atractivo romper la negociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), y en especial la relación comercial con México.

Sumemos a dicho impulso el que hay un número cada vez mayor de grupos empresariales, sectores económicos e incluso estados de la Unión Americana (un buen número de filiación republicana) que abogan directamente por la supervivencia y evolución del TLCAN – y lo hacen no por otra cosa sino por conveniencia propia al ser expositores directos de enormes beneficios que tienen como resultado del TLCAN y que los pondría  en serios predicamentos si el señor Trump decide cumplir una promesa de campaña que hoy en día es claramente estéril y sin mérito propio.

Pocas coyunturas hemos tenido como la actual, de cara a la renegociación con la Unión Europea, si Estados Unidos sabe que tenemos alternativas mucho más viables y realmente tangibles.  Por ello es totalmente factible evitar un descalabro en función de lo que la renegociación del TLCAN resulte, ya que en función de nuestras otras puertas comerciales nos deben ver como un contrincante fuerte, que no está de rodillas; la combinación de factores internos y externos en EU hace entonces menos apetecible tratar de extinguir el TLCAN, porque saben que aunque generaría un daño importante a México, ellos mismos sufrirían consecuencias adversas sin justificación alguna frente a la mayor parte de su electorado.

Sin duda, como país tenemos una coyuntura histórica en la cual debemos robustecer la relación con la Unión Europea y con otras zonas del mundo. Lo que no está en tela de juicio es que la diversificación de los riesgos es un tema que debemos incorporar a nuestra cultura de comercio exterior, como una enseñanza permanente.  Ese aprendizaje es ya un atributo permanente.   Lo anterior independientemente del resultado de las negociaciones con los vecinos del norte o de que se vea un escenario donde tengamos un acuerdo con Canadá y no con Estados Unidos.

Los ingredientes de una oportunidad histórica los tenemos. Es nuestra obligación crecer y mostrar al mundo que somos competitivos más allá de los salarios y que tenemos mano de obra calificada, infraestructura y logística listas para detonar en lo que hasta hoy es la región comercial más competitiva del mundo con base en su grado de complementariedad entre Estados Unidos, Canadá y México. Insistimos que están en juego intereses de una gran cantidad de empresas estadounidenses que se han beneficiado de su interacción con México, y la razón es porque han encontrado una zona competitiva en costos para alcanzar mayores eficiencias, y eso es justo lo que podemos ofrecer al resto de las economías.

En realidad lo que deberíamos estar planeando en el proceso de renegociación del TLCAN es como hacerlo más grande.  Dejó la idea de que así como EU dejó de ser una economía manufacturera, luego a una de servicios y actualmente a una de conocimiento, México tendría que evolucionar a una economía de servicios y dejar que en un tratado ampliado sea Centro América donde se concentre la manufactura.  Esto sería una evolución seria, propositiva y de largo plazo.  Debemos alejarnos de las ideas sin sustento real y cortoplacistas.  Hay que imprimir un sello de futurismo que justamente rubrique la oportunidad histórica que tenemos hoy y en los años por venir.

El autor es Socio Director de Hogan Lovells en México. Cuenta con más de tres décadas de experiencia como abogado corporativo y ha asesorado a clientes de diversas industrias.

Nota del editor: Este texto pertenece a nuestra sección de Opinión y refleja la visión del autor, no necesariamente el punto de vista de Alto Nivel.

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