Opinión

De conductor a marinero: este es el caos de las inundaciones

Cada año los capitalinos sufren los estragos de inundaciones que desembocan en tráfico vial. ¿Qué acciones se deben implementar para sopesar el daño?

20-08-2018, 9:16:26 AM
inundaciones

El otro día cuando volvía del trabajo a casa, que por lo general me toma alrededor de hora y media de recorrido, se volvió una historia apocalíptica. Hice casi tres horas de camino y lo único que pude hacer junto a otro cúmulo de mexicanos que padecemos este problema año tras año, fue subir el volumen del radio y avanzar.

Al día siguiente, al hacer el mismo ejercicio, pero en sentido contrario (de mi casa al trabajo), escuché en las noticias que el aguacero había dejado dos muertos en Chimalhuacan, Estado de México y que varios vehículos fueron arrastrados por la corriente, además de que varias estaciones de la Línea A del metro se habían quedado sin suministro de energía eléctrica, obligando a los usuarios a moverse a pie para llegar a sus hogares.

Si bien, no es algo nuevo para los capitalinos, llega la temporada de lluvias y con ésta el caos vial. La circulación en las calles y en los medios de transporte público se vuelve crítica; están los que son más intrépidos y deciden, como yo, partir a casa para tener un momento de distracción y realizar otras actividades, pero también hay un gran número de personas que prefieren hacer tiempo dentro de sus oficinas o en un lugar cercano a ellas para esquivar las anegadas que se generan.

Contraproducente

Esto sugiere a la población índices elevados de estrés y poco tiempo de recuperación para la jornada que viene, afectando la productividad del trabajador. Incluso no solo es un predicamento humano, sino técnico, pues se crean estanques en múltiples zonas que ocasionan que los conductores se conviertan en marineros para remar contra corriente y evitar que sus vehículos se descompongan, ya que, si esto sucede, podrían afectar el flujo del tránsito al bloquearlo y al mismo tiempo retrasar el arribo de la ayuda (mecánico o grúa).

Acción en conciencia

Sin embargo, en lamudi.com.mx creemos que es una cadena que empieza desde la concientización, al hacernos responsables de nuestras calles, de no tirar basura que tapen las coladeras y los canales de aguas negras, a vez de que las organizaciones tanto públicas como privadas, creen infraestructura que facilite la movilidad de los ciudadanos. Y que los responsables de planeación urbana identifiquen los cuellos de botella, así como los puntos problemáticos con la intención de coordinar el dibujo de la ciudad de una manera equitativa y mover a la gente por otras arterias.

Leer: Las 10 zonas qué más se inundan en la Ciudad de México

También es deber del gobierno poner atención al drenaje, hacer más esfuerzos por liberar las entradas y salidas del desagüe, al actuar de manera preventiva previo a la llegada de las lluvias, además de incrementar la flotilla de camiones hidroneumáticos de los que hay disponibles actualmente en el Sistema de Aguas de la Ciudad de México (55 unidades).

Automóvil en una inundación.

Notimex.

Asimismo, en conjunto con la CONAGUA y la CAEM, es puntual apegarse a cuatro acciones que comprenden la línea estratégica del Operativo de Lluvias 2018 planteado por el gobierno capitalino:

  1. Tomar todas las previsiones con base en pronósticos de lluvias.
  2. Establecer campamentos provisionales en 90 sitios estratégicamente seleccionados y realizar operativos en atención de dónde y cuánto llueve.
  3. Establecer un sistema de coordinación con las instituciones que cuentan con recursos y personal para emergencias como: Secretaría de Seguridad Pública, Secretaría de Protección Civil, H. Cuerpo de Bomberos, las 16 Delegaciones y el Sistema de Aguas de la Ciudad de México.
  4. Efectuar durante toda la temporada de lluvias una supervisión constante de la infraestructura hidráulica para hacer eficiente su operación.

Además de incorporar un programa de mantenimiento de instalaciones, estructuras, plantas de bombeo, compuertas y cárcamos. El continuo desazolve de presas y lagunas, así como de redes y accesorios de drenaje; llevar a cabo el programa de obras para prevenir inundaciones y por último ejecutar el programa anual de rehabilitación y mantenimiento al drenaje profundo en época de estiaje.

*El autor Jaume Molet es socio fundador y actual Director General de Lamudi México.

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