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La cerveza mexicana sube como la espuma y conquista al mundo

México se prepara para incrementar este año la producción cervecera. Sin embargo, la renegociación del TLCAN podría representar un riesgo para el mercado de exportación.

15-09-2017, 6:30:15 AM
cerveza

La directora de Cerveceros de México, Maribel Quiroga aún recuerda que, durante las últimas tres décadas, la conversación que dominaba todos los foros era la riqueza petrolera de México. Hoy sabe que el petróleo ha cedido su lugar en las charlas y la cerveza es el nuevo invitado en la mesa de discusión.

“Junto con el petróleo y el sector automotriz, la industria cervecera está sacando al país adelante”, asegura Quiroga.

En 2016, la producción de cerveza en México alcanzó los 105 millones de hectolitros, lo que representó un crecimiento de 8 por ciento en comparación con un año previo. El país ya es el primer exportador de cerveza del mundo y el cuarto productor mundial.

La bebida producida en el país alcanzaría para que cada habitante del planeta bebiera al año cuatro botellas de cerveza de 355 mililitros. Una producción que no es despreciable y se encamina a superar sus logros históricos.

En 2017, la perspectiva es que nuestro país logre producir poco más de 110 millones de hectolitros de esta bebida, es decir, 5 millones más que el año pasado, asegura Quiroga, internacionalista de profesión, quien se define como cervecera de corazón.

El sector cervecero en nuestro paístiene un superávit de 2,615 millones de dólares (mdd).

Los planes de los industriales no son un mero sueño. Este año, Grupo Modelo, propiedad de Anheuser-Busch InBev, inauguró su planta en Yucatán y, en los últimos meses de 2017, Cuauhtémoc Moctezuma Heineken abrirá su nueva planta de producción en Chihuahua.

México exporta la bebida de malta a más de 180 países. El año pasado, las exportaciones registraron un incremento de 13 por ciento, en comparación con 2015, lo que se traduce en 32 millones de hectolitros.

Un 80 por ciento de las exportaciones de cerveza se dirigen hacia Estados Unidos, aunque Reino Unido y China también destacan por una demanda creciente de la bebida alcohólica.

Sin embargo, una amenaza se mantiene latente entre los cerveceros: el presidente Donald Trump ha iniciado los diálogos para renegociar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), piedra angular de la economía mexicana, el cual podría traer un arancel de 20 por ciento a las importaciones provenientes de México. Un serio problema para la cerveza nacional.

Los cerveceros ya trabajan, junto con la Confederación de Cámaras Industriales (Concamin), en la defensa de la bebida producida en el país, pero no es el único reto que asumen los industriales. Reforzar la cultura cervecera y convertir al país en un consumidor de cerveza son los otros objetivos en el plan.

Profeta en su propia tierra

La historia de la industria cervecera no es ajena para Reynold Montemayor. El gerente de Cuentas Clave de la firma Cuauhtémoc Moctezuma Heineken caminaba por las plantas productora de cerveza en las que su abuelo y su padre laboraban en Monterrey.

Desde hace 20 años, el ejecutivo ha trabajado en Cuauhtémoc Moctezuma.

La carrera del directivo ha transcurrido por las áreas de mercadotecnia, distribución internacional y comercial del grupo cervecero; además, ha sido gerente de diversas marcas, como Dos Equis, Noche Buena y Bohemia.

Montemayor tiene contacto con los grandes centros de consumo y la responsabilidad de atender 100 cuentas con más de 2,000 centros en la República Mexicana. El directivo es un convencido de la importancia de incrementar el consumo de cerveza en el país.

“Ya no se trata de tomar cerveza por solo tomarla, sino de saber la historia de lo que bebemos”, explica Montemayor.

Entre 2010 y 2016, el consumo per cápita ha aumentado en una tasa anual de 1.7 por ciento. En 2015, la gente tomaba 57 litros por persona, y ahora 63 litros. República Checa, Alemania y Austria son los países con el mayor consumo per cápita de cerveza, al superar los 100 litros por persona al año. Los habitantes de EU consumen cerca de 76 litros anuales por persona, y Brasil, 68 litros.

Hace cinco años, Cuauhtémoc Moctezuma comenzó a visitar los espacios de consumo para revisar empaques y tener más contacto con la población de distintas edades y demografías.

“El rol de la cerveza se ha venido intensificando en los momentos de consumo y las marcas han ido conectando muy bien con los consumidores”, explica Montemayor.

Cada año se suman a la edad legal de consumo de cerveza un millón de personas y la tendencia se espera que se mantenga vigente los próximos cinco años.

El objetivo es replicar el éxito que ha tenido la industria vinícola en crear experiencias y contar historias. El reto para la industria cervecera en el país es ser profeta en su propia tierra y los productores artesanales pueden ayudar.

Los insumos

El crecimiento de la industria representa un reto para el canal de distribución y al estándar de servicio que busca la industria. Asimismo, la cadena de suministro es un reto, ya que se deben abastecer insumos como la cebada, lúpulo, envases de cristal y aluminio, por mencionar algunos. “Ese es el reto principal para la industria de cara a los próximos años”, dice Montemayor.

Grupo Modelo y Cuauhtémoc Moctezuma Heineken se han comprometido con la industria para producir el 100 por ciento de cebada. Le empresa productora de la marca Corona ha invertido desde 2016 a la fecha un monto de 15 millones de pesos (mdp) en la producción del cereal.

El año pasado, la producción nacional de cebada fue de 965,000 toneladas, lo que representó un aumento de 33 por ciento respecto a un año previo.

Los estados de Guanajuato, Tlaxcala y Puebla trabajan a marchas forzadas para cumplir con la meta que se ha fijado en el abasto de cebada.

Más de 10,000 agricultores laboran en el centro del país en la producción de cebada. Quiroga sabe que la producción en territorio nacional incrementará el empleo y aportará a la economía.

Al respecto, Luis Enrique de la Reguera, un joven emprendedor, que fundó hace tres años Casa Cervecera Cru Cru, espera que el auge de esta industria en el país beneficie también a todos los productores artesanales por la importancia que tienen estos en la consolidación del sector.

Por ahora, la próxima lucha de la cerveza mexicana se dará en las renegociaciones del TLCAN en EU, cuya primera ronda arrancó el pasado 16 de agosto. Cerveceros de México trabaja de la mano de la Concamin para vislumbrar lo que sucederá con este  acuerdo comercial.

Otras amenazas que se vislumbran en el mercado cervecero mexicano son el crecimiento de bebidas de bajo contenido de alcohol, como son las bebidas mezcladas con tequila, ron o vodka, y también un aumento en los precios locales de la cerveza por la demanda del mercado de exportación, dice la firma Euromonitor International.

Hoy, la industria vive una fiesta de la cerveza y no se vislumbra una resaca en el camino. Todo dependerá de la oferta y demanda que rigen a cualquier industria por encima de asuntos políticos.

“Se espera que las ventas de cerveza continúen creciendo durante el periodo de previsión, ya que las compañías continúan expandiendo su alcance geográfico a través de nuevos puntos de venta”, asegura Euromonitor.

La categoría de cerveza continúa siendo liderada en el país por Grupo Modelo y Heineken, puesto que marcas como Corona, Victoria, Tecate, Sol y Modelo, por mencionar solo algunas, se han convertido en los estandartes de la producción.

No es extraño escuchar que Corona es la segunda marca más valiosa en la región, con un valor aproximado de 7,647 mdd, que supera a Telcel, propiedad del magnate Carlos Slim, que se valúa en 4,598 mdd, mientras que Tecate ocupa la posición 26 en el ranking BrandZ de las 50 marcas más valiosas de América Latina 2017, con un valor de 1,568 mdd, lo que representa la segunda incursión de la marca de Heineken en la medición que elabora Millward Brown.

En la actualidad, las dos principales cerveceras del país representan un 98 por ciento del volumen total de ventas.

El mercado de le bebida de cebada apenas comienza a diversificarse en términos de precios, con la introducción de nuevos tipos de cerveza.

Los cambios son visibles en la industria. El segmento Premium tuvo un buen rendimiento en 2016, gracias a que marcas como Heineken y Stella Artois tuvieron una presencia muy fuerte en diversos canales de distribución.

Mientras tanto, las compañías cerveceras han anunciado inversiones en nuestro país por más de 47,000 mdp durante los últimos años, las cuales se han dirigido principalmente a estados como Yucatán y Chihuahua. Maribel Quiroga no diluye su sonrisa frente al entorno político y económico. Todo es por una certeza: “Tenemos todo para ser el país cervecero del siglo XXI”.

Luis Enrique de la Reguera estudió Diseño Industrial y dedicaba su vida al mundo de la publicidad, en donde fue artífice de algunas campañas para Grupo Modelo. Las nulas posibilidades de crecimiento llevaron al joven a buscar nuevos horizontes laborales y la cerveza se convirtió en una opción de vida. En sus ratos libres visitaba las cervecerías de la colonia Roma, barrio en donde vivía, y así aprendió sobre la cultura cervecera.

Un kit en internet para producir cerveza lo llevaron a poner una cervecería en el departamento de una amiga y más tarde fundar, durante 2014, Casa Cervecera Cru Cru en Ciudad de México.

“En ese momento todo tuvo sentido, ya que descubrí que yo mismo podía hacer cerveza; así compramos una cubeta de plástico e hicimos la primera cerveza”, dice Luis Enrique de la Reguera, cofundador y director de Cervecera Cru Cru.

Fermentadores con control de temperatura y materiales de acero inoxidable son parte de los nuevos aditamentos que profesionalizan la producción de la amarga bebida. La capacidad instalada es de 4,500 litros mensuales.

“Estamos trabajando en una pequeña planta de cerveza que tratamos como una planta muy grande”, asegura.

Ahora, el objetivo es conseguir una planta 10 veces más grande, la cual ostente una capacidad superior a 45,000 litros mensuales. “Somos una empresa que apenas está empezando”, dice el emprendedor.

En la actualidad, las cervezas artesanales solo alcanzan el 0.08% del mercado nacional, porcentaje que podría escalar por la aparición de nuevas marcas.

Montemayor cree que los cerveceros artesanales han contribuido a incrementar la cultura de la cerveza en el país y Maribel Quiroga coincide en ello.

En 2013, la entonces Comisión Federal de Competencia Económica decidió restringir los contratos de exclusividad de las dos principales cerveceras en el país, Grupo Modelo y Cuauhtémoc Moctezuma, para distribuir sus productos en todos los establecimientos. Este hecho abrió la puerta para que las cervezas artesanales se lanzaran a una competencia abierta con los dos gigantes.

La directora de Cerveceros de México tiene dentro de sus objetivos impulsar a los socios artesanales de su organización. “Hay que sumar dentro de la industria cervecera y no preocuparse por un charco cuando hay un océano fuera”, dice. Sin embargo, las condiciones para los empresarios no son sencillas, ya que los costos son elevados en la producción por la importación de los insumos y el pago de impuestos. “Todos los insumos son importados y caros, lo que hace que su producción sea más costosa y los impuestos son muy altos para desincentivar el consumo de la bebida alcohólica”, dice Luis Enrique.

Hoy, cerca de 40 por ciento de los costos de las cervezas artesanales se destina al pago de impuestos. Son casi tres veces más impuestos que las industriales, ya que la bebida artesanal se encuentra bajo el régimen ad valorem, que genera un pago mayor por el valor del producto.

Por cada litro que la cerveza industrial vende en nuestro país se pagan 4.28 pesos de Impuesto Especial a Productos y Servicios (IEPS) antes de Impuesto al Valor Agregado (IVA), mientras que la cerveza artesanal paga 11.92 pesos, de acuerdo con la Asociación de Cerveceros de la República Mexicana (Acermex).

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