Irán niega veto a la exportación de uranio mientras el petróleo rebasa otra vez los 100 dólares
Las versiones encontradas sobre el programa nuclear iraní coincidieron con un repunte del crudo: el Brent se acercó a los 109 dólares y el WTI volvió a superar el umbral de 100 dólares.
Las negociaciones entre Irán y Estados Unidos enfrentaron este jueves un nuevo episodio de incertidumbre después de que surgieran versiones contradictorias sobre el destino del uranio enriquecido iraní, uno de los temas centrales para cualquier acuerdo de paz y un elemento que volvió a sacudir al mercado petrolero global.
La tensión comenzó cuando Reuters publicó, citando a dos fuentes iraníes de alto nivel, que el líder supremo de Irán, Mojtaba Jameneí, habría ordenado que las reservas de uranio enriquecido cercanas al nivel apto para armas nucleares permanezcan dentro del país y no sean enviadas al extranjero.
De confirmarse, la medida endurecería la posición de Teherán frente a una de las principales exigencias de Washington e Israel: retirar del territorio iraní el material altamente enriquecido como parte de un acuerdo que consolide el cese de hostilidades y reduzca el riesgo de una nueva escalada militar.
Sin embargo, poco después surgió una desmentida desde el propio aparato iraní. Un funcionario de alto nivel negó que existiera una nueva directriz emitida por Jameneí y calificó las versiones como “propaganda enemiga”. Según esa postura, Irán mantendrá la estrategia de diluir internamente el uranio y el tema continuará discutiéndose en la siguiente ronda de negociaciones.
El uranio sigue siendo el principal punto de choque
La contradicción dejó al descubierto la fragilidad del proceso diplomático. Mientras las conversaciones avanzan lentamente, el destino de las reservas nucleares sigue siendo uno de los principales puntos de fricción entre Teherán, Washington e Israel.
Israel ha insistido en que el conflicto no puede darse por cerrado mientras el uranio enriquecido permanezca en Irán. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha sostenido que cualquier arreglo debe incluir la salida de ese material, además del fin del apoyo iraní a milicias aliadas y restricciones sobre sus capacidades balísticas.
Funcionarios israelíes dijeron previamente a Reuters que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, había transmitido garantías sobre la retirada de esas reservas como parte de un eventual acuerdo.
La posición iraní, sin embargo, parece haberse endurecido desde el inicio de las hostilidades. Antes de la guerra, Teherán había mostrado disposición para transferir parte del inventario enriquecido al 60%, muy por encima de los niveles requeridos para usos civiles, aunque todavía por debajo del umbral aproximado de 90% asociado a armamento nuclear.
Fuentes iraníes señalaron que el cálculo cambió después de las amenazas de nuevos ataques estadounidenses y del temor a que desprenderse del material dejara al país en una posición más vulnerable.
Las reservas nucleares siguen bajo observación
La discusión tiene además una dimensión técnica relevante. La Agencia Internacional de Energía Atómica estimaba que Irán contaba con 440.9 kilogramos de uranio enriquecido al 60% antes de los ataques contra instalaciones nucleares ocurridos en 2025, aunque actualmente no existe claridad sobre cuánto material permanece disponible ni dónde está almacenado.
El organismo había señalado previamente que una parte importante se encontraba en instalaciones subterráneas de Isfahán y Natanz.
Irán sostiene que parte de ese uranio es necesario para fines médicos y para alimentar reactores de investigación, mientras que Estados Unidos, Israel y países occidentales han expresado preocupación por el avance del programa nuclear.
El petróleo reacciona a la tensión y al riesgo sobre Ormuz
La incertidumbre política se trasladó casi de inmediato al mercado energético.
El Brent llegó a subir más de 3.5% y se acercó a los 109 dólares por barril, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) avanzó cerca de 3% y superó momentáneamente los 101 dólares.
El movimiento estuvo impulsado tanto por la tensión nuclear como por nuevas advertencias sobre el estrecho de Ormuz, uno de los corredores energéticos más sensibles del planeta.
El director ejecutivo de la Agencia Internacional de Energía, Fatih Birol, alertó que el mercado petrolero podría entrar en una “zona roja” entre julio y agosto si el estrecho no permanece abierto, en un contexto de reducción de inventarios y aumento estacional de la demanda.
El estrecho de Ormuz mueve cerca de una quinta parte del petróleo comercializado en el mundo, por lo que cualquier amenaza sobre esa ruta suele reflejarse rápidamente en los precios internacionales.
La volatilidad alcanza a bolsas, divisas y Bitcoin
El nerviosismo alcanzó también a otros activos financieros.
Wall Street abrió con pérdidas: el Nasdaq retrocedió 0.51%, el S&P 500 cayó 0.41% y el Dow Jones perdió 0.05%.
El euro volvió a situarse por debajo de 1.16 dólares, mientras que Bitcoin retrocedió 0.85% y cotizó cerca de 76,889 dólares.
Por ahora, el mercado enfrenta dos escenarios contrapuestos: uno donde Irán efectivamente endurece su postura nuclear y complica las conversaciones de paz, y otro donde la supuesta orden nunca existió y las negociaciones siguen abiertas.
Pero incluso sin una confirmación oficial, el episodio mostró que el programa nuclear iraní sigue teniendo capacidad para mover al petróleo, elevar la percepción de riesgo y alterar el comportamiento de los mercados globales.
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