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Hershey’s, Mondelēz y Nestlé dan segundo aire al chocolate mexicano

A pesar de que el chocolate es de origen mexicano, el país se ha quedado estancado en su producción y consumo; ahora, varias empresas han comenzado procesos de innovación para darle un nuevo impulso.

21-08-2017, 5:11:29 PM
chocolate

A pesar de que su origen es netamente mexicano, por atribuirse su descubrimiento a las culturas prehispánicas de Mesoamérica, el chocolate, y su semilla el cacao, se mantienen desde hace mucho tiempo como un producto internacional, cuyos principales productores en el mundo son los países africanos, mientras que sus más importantes consumidores son los europeos.

En México, la industria del chocolate ha enfrentado retos que van desde las plagas en los cultivos de cacao hasta la imposición a sus productos de cargas fiscales adicionales, situación que ha obligado a las empresas del ramo a reajustar sus proyecciones de ventas, que se mantienen sin embargo con un crecimiento promedio de entre 5 y 8% en los últimos cuatro años. El reto del país consiste en rescatar esa tradición “chocolatera” mediante apoyos y capacitación a los productores y, en especial, con estrategias culturales y de innovación que permitan colocar al chocolate como parte de la riqueza gastronómica nacional y como un producto versátil capaz de conquistar a los diferentes mercados.

Presencia internacional

En la actualidad, según cifras de la Asociación Nacional de Fabricantes de Chocolates, Dulces y Similares (Aschoco), que preside José Ramón Fernández Martínez-Gallo, México produce alrededor de 23 mil toneladas de cacao de manera anual, cifra que representa apenas el 1% de la producción mundial, mientras que naciones como Costa de Marfil y Ghana producen hasta 1 millón 500 mil y 850 mil toneladas respectivamente.
En cuanto al consumo, nuestro país ocupa el lugar número 11 a nivel internacional con una ingesta promedio anual de alrededor de 800 gramos per cápita, cuando en Suiza, mercado que ostenta el primer lugar en este rubro, se consumen 10 kilogramos de chocolate anuales por persona, en Alemania un total de 8 Kilogramos y en Reino Unido el consumo se coloca en 7.5 kilogramos.

Se estima que para el cierre de 2017 la tendencia de crecimiento en el consumo de chocolate entre los mexicanos se posicione en cifras de doble dígito, lo que hace posible asegurar que esta industria, de la que dependen económicamente alrededor de 80 mil familias, cuenta con un gran potencial de desarrollo, a pesar de que, como sucede en toda Latinoamérica, existe la claridad de que en el mercado local prevalece aún un rezago provocado por múltiples factores.

Problemáticas de la industria

Uno de los más duros golpes para la industria del cacao y el chocolate se experimentó durante la década pasada, con la propagación de una enfermedad de la planta conocida como la moniliasis, la cual estuvo a punto de dejar inservibles las cosechas de nueve de cada 10 hectáreas dedicadas al cultivo del grano y terminó por reducir a la mitad la producción local.

Tras superar la crisis, a través de programas de capacitación a los productores respecto al cuidado de sus cultivos, la radiografía productiva del país en materia de cacao se centró únicamente en cuatro estados: Tabasco, que se presenta como el principal generador del grano con el 67% de las cosechas totales; Chiapas, que mantiene el 32% de la producción; Oaxaca con el 1% y Guerrero con una producción que no alcanza el punto porcentual. Como es de suponerse, el escenario resultante es que México debe importar anualmente más de 60 mil toneladas de cacao para la producción de su chocolate.

La segunda problemática a destacar de la industria chocolatera, aunque quizá la de mayor envergadura en términos de mercado, consiste en la tasa impositiva especial que el gobierno mexicano le impuso al producto en 2014, cuando se le categorizó como un alimento de alto valor calórico y generador de padecimientos como el sobrepeso y la obesidad; es decir, adquirió la categoría de “comida chatarra”.

El IEPS de 8% que cargan de manera adicional los productos fabricados con chocolate puso en cámara lenta a un sector industrial que esperaba registrar, a estas alturas, crecimientos de mercado que rondarían cada año los 10 puntos porcentuales y que se colocaron en la realidad en un loable pero todavía insuficiente 5%, para mantener el mercado chocolatero en un valor que ronda los 22 mil millones de pesos.

Un auténtico despertar

Ante el panorama descrito, empresas como Mondelēz, de Irene Rosenfeld, Hershey’s, de Héctor de la Barrera, y Nestlé, de Marcelo Melchior, han apostado por la innovación y por la búsqueda de formatos de productos estándar con presentaciones pequeñas, los cuales destacan por su menor contenido calórico y por la incorporación de nuevos ingredientes considerados de mejor perfil para el aporte nutricional.

En el estado de Jalisco, por ejemplo, específicamente en el corredor industrial El Salto, The Hershey Company tiene instalado uno de sus tres Centros de Innovación de Chocolate más importantes en el mundo, el cual se encuentra adjunto a una planta que produce anualmente más de 45 millones de kilogramos de chocolate, de los cuales el 90% es para el consumo nacional y el 10% restante para los mercados de Estados Unidos y Centroamérica.

En el mencionado centro se han desarrollado productos como la barra de chocolate con yogurt denominada Chocoyogo, la cual, con apenas cinco meses de presencia en el mercado mexicano tiene ya una participación de 0.4 puntos porcentuales en el mercado, además de que ha contribuido al incremento del mercado integrado por las familias formadas por los llamados millennials, un segmento que representa el 41% de las ventas totales de la industria y que muestra la mayor aceleración en cuanto a ritmo de crecimiento.

Se busca también, como parte del resurgimiento de un cultura del chocolate en el país, involucrar a este producto en la cocina y tradiciones mexicanas, de tal forma que se consiga a futuro una disminución de la carga impositiva, como sucede con el maíz que se considera un producto prioritario en la alimentación del mexicano; o bien, se defina al cacao y a sus derivados como una de las riquezas propias de la nación, susceptible de trascender a diferentes partes del mundo con los consecuentes beneficios para la economía mexicana.

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