Finanzas Personales

El pago por quincena ahorca tu cartera y esta es la triste razón

Las personas recurren a los préstamos o a sobregiros de cuenta bancaria o del límite de las tarjetas de crédito por la temporalidad de su pago.

06-09-2018, 1:52:20 PM

Por Steve Barha

Desde San Francisco hasta Sudáfrica, el problema de pago justo es un tema de debate feroz en todo el mundo, y por buenas razones.

Cada vez más, trabajar a tiempo completo, o incluso tener dos o tres trabajos, no es suficiente para sacar a la gente de la pobreza. Solo en los Estados Unidos, cerca de 10 millones de personas que trabajan viven debajo de la línea de pobreza; en el Reino Unido, más de 14 millones de personas están clasificadas como trabajadores pobres.

Pero terminar con la pobreza no es tan simple como pagar más. Mientras los gobiernos buscan combatir los salarios estancados, en particular en los empleos de nivel básico, algunas empresas luchan por absorber los aumentos salariales. Los recortes resultantes en el personal y los aumentos de precios cuestionan si el crecimiento salarial por sí solo puede mejorar la vida de los trabajadores.

Quiero ser claro: el pago justo es un objetivo importante para la sociedad, y debemos continuar trabajando en él, es solo que aún no hemos descubierto cómo mitigar los posibles efectos indirectos negativos en las empresas y las personas. Mientras tanto, hay un paso que podemos dar para aumentar la independencia financiera de los trabajadores por hora en una escala mucho más amplia: pagar con más frecuencia.

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El potencial no aprovechado de la frecuencia de pago

Una parte importante de la carga financiera que afecta a los trabajadores por hora proviene del hecho de que la mayoría no puede acceder a sus propios ingresos laborales cuando los necesitan. El tradicional ciclo de pago de dos semanas obliga a los trabajadores a endeudarse cuando el dinero no les alcanza para llegar al próximo día de pago.

Las personas recurren a los préstamos sobre el sueldo, o a los sobregiros de cuenta bancaria o del límite de las tarjetas de crédito para cubrir los gastos diarios, y los honorarios incurridos en el proceso pueden constituir una deuda paralizante. El interés de los préstamos sobre el sueldo cuesta a los estadounidenses más de 9 mil millones de dólares anuales, las tasas de sobregiro suman otros 15 mil millones, y la deuda de las tarjetas de crédito llega al inmenso monto de 931 mil millones de dólares. Y a eso se deben sumar los intereses y recargos por falta de pago.

Y esa es solo la carga financiera. Muchos trabajadores con problemas de liquidez llegan a extremos estremecedores, como vender su sangre, para ganar dinero extra entre uno y otro pago. El costo emocional de tomar estas medidas aumenta considerablemente la tensión mental que enfrentan muchos trabajadores por hora, incluso si no agrega mucho a su flujo de caja. A menudo, obtienen solo 30 o 40 dólares por sus esfuerzos, pero para muchos, eso es todo lo que se necesita para comprar alimentos, cargar combustible o pagar una factura antes de su vencimiento.

Repensar un sistema de pago obsoleto

Entonces, ¿por qué perpetuamos un sistema de pago que castiga a quienes más trabajan? La respuesta corta: inercia.

Desde el surgimiento de la economía gig hasta la aparición del trabajo a distancia, la tecnología ha revolucionado la forma en que trabajamos en las últimas décadas y, sin embargo, nuestro ciclo de pago de dos semanas está atrapado en un sistema inventado hace casi un siglo.

Estamos empezando a ver algún cambio en este espacio, con compañías como Uber y Lyft que han ampliado su filosofía empresarial de tiempo real a sus trabajadores con pagos diarios. Y compañías más tradicionales, como las franquicias de comida rápida, que están empezando a modernizar su nómina a través de plataformas como la empresa que fundé, que les permite a los empleados acceder a una porción de lo que ganan cada día sin costo alguno para ellos.

Los trabajadores también comienzan a cuestionar el absurdo de esperar semanas para recibir un pago. Los millennials y la generation Z, en particular, han crecido en un mundo donde todo está disponible por encargo y tienen expectativas similares cuando se trata de acceder al dinero que ganan.

Los dividendos del pago instantáneo

La modernización de nuestras prácticas de nómina no se trata de inclinarse hacia una cultura de gratificación instantánea o posibilitar gastos imprudentes. Se trata de crear un futuro de independencia financiera, uno libre de cargos por pagos atrasados ​​y deudas incurridas por pedir dinero prestado para cubrir las necesidades diarias. De hecho, una encuesta reciente que realizamos con 1,000 trabajadores estadounidenses reveló que, si recibieran su dinero a diario, el 45 % pagaría primero sus facturas.

Más allá de alentar un mejor estado financiero, el impulso psicológico de poder pagar las facturas a tiempo o cubrir una emergencia sin endeudarse, genera dividendos dentro y fuera del trabajo. De hecho, la misma encuesta mostró que los trabajadores que tienen acceso instantáneo a su sueldo tienen opiniones más positivas sobre la empresa, se sienten más apoyados por su jefe y es probable que permanezcan en su trabajo por más tiempo. Y en el mercado laboral más ajustado que le haya tocado vivir a una generación, los efectos positivos de aumentar la frecuencia de los pagos pueden ser una herramienta importante, a menudo olvidada, para reclutar y retener. Por ejemplo, una franquicia de McDonald’s que trabaja con nuestra empresa ha visto caer las tasas de rotación en un 10%.

Por supuesto, esto no es una bala de plata. Los sistemas de nómina que tenemos implementados son máquinas complejas y cambiar el status quo es desalentador para muchas organizaciones grandes. Pero las soluciones de frecuencia de pago que se conectan a los sistemas existentes están comenzando a ser independientes y están allanando el camino para un cambio sistémico real que puede ser un salvavidas para los trabajadores por hora.

Como sociedad, debemos continuar la conversación sobre lo que significa ofrecer un pago justo por el trabajo justo. Pero los trabajadores no pueden esperar a que resolvamos ese debate mientras se continúan endeudando para hacer frente a sus gastos diarios. Necesitan tener acceso a su propio dinero, cuando lo necesitan, sin cargos ni intereses, para poder alcanzar un mayor nivel de independencia financiera, bienestar personal y satisfacción laboral. Y ese es un problema que podemos resolver, en este momento.

Escrito por Steve Barha es CEO de Instant Financial.

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