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Zacatecas, la ciudad rosa que te invita a algarabía de sus callejones

El encanto de Zacatecas reside en su diversidad de atractivos turísticos. No importa la edad ni el motivo del viaje, siempre hay una opción para cada viajero.

05-10-2018, 5:37:59 PM

Por Karina López

Los zacatecanos han encontrado la alquimia para un viaje perfecto: aventura, tradición, arte y sabor. En un mismo día pueden pasar de la adrenalina a la contemplación; de una reunión de negocios a la algarabía de los callejones; de la diversión al sosiego. Llegar a esta ciudad es arribar al reino de la posibilidad. Así es Zacatecas.

La vida en rosa

No es solo la arquitectura virreinal de sus edificaciones, es ese tono rosado que cubre toda la ciudad lo que cautiva la mirada al instante. Si hay algo que llama la atención es el color de la cantera. Hay que dejar que las distintas tonalidades de rosa se impregnen hasta la médula.

Para ello basta caminar por las calles y escuchar las leyendas, tomar el tranvía, dejando que cada jardín cuente su historia, entrar en alguna cantina y sentir en los labios el calor del mezcal, para después perderse en una callejoneada y unirse al jolgorio de la gente que baila al son de La marcha de Zacatecas.

Aunque es una ciudad pequeña, es mejor hospedarse cerca del Centro Histórico; desde este punto se puede llegar a pie a cualquier lugar y evitar el tránsito pesado de las calles principales. Una opción de cinco estrellas es el Hotel Baruk Teleférico y Mina, que combina bienestar y lujo. Entre sus diversos servicios, cuenta con spa, centro de negocios, restaurante sport bar, sala de conferencias y carga de autos eléctricos. Además, tiene acceso directo al teleférico y una vista espectacular de toda la ciudad.

Casa de artistas

Esta ciudad, declarada Patrimonio de la Humanidad en 1993, ha visto nacer a grandes talentos, como los hermanos Coronel, que además donaron gran parte de sus obras, tanto de su autoría como de sus colecciones personales, para dos museos que ahora llevan sus nombres. Al interior de sus salas, diferentes corrientes artísticas expresan, atrapan y seducen. Más vale dedicar una parte del viaje para recorrer las exposiciones que aquí se muestran, no solo por las obras, sino también por la riqueza arquitectónica de cada inmueble: un convento franciscano, un colegio jesuita y hasta una cárcel sirven ahora de escaparate para el arte.

Tres museos son los imperdibles si es la primera visita y se tiene poco tiempo: el primero es el Museo Pedro Coronel, que resguarda una colección de arte universal y piezas de célebres exponentes de la plástica contemporánea, como Miró, Dalí, Kandinsky, Picasso y Goya. El segundo es el Museo Manuel Felguérez, que además de los enormes murales de Osaka que penden de sus paredes, es el único de arte abstracto en América Latina. Y el tercero es el Museo Rafael Coronel, que se ubica en el ex Convento de San Francisco y exhibe una extensa colección de máscaras mexicanas, que van de la época prehispánica hasta la actualidad.

Experiencias de altura

Ha llegado el momento de ser audaz y poner las emociones al límite; para esto se debe comenzar por el teleférico, que lleva al cerro de la Bufa. Basta elegir la cabina con piso transparente para poder contemplar la ciudad entera rendida a los pies. Tras alcanzar los 85 metros por encima del centro zacatecano es inevitable dirigir los pasos hacia cualquiera de los miradores, pues desde aquí se presencian los atardeceres más delicados: la ciudad rosa bañada con la luz del ocaso.

El siguiente movimiento en esta aventura es la Tirolesa 840: 440 metros de ida y 400 de vuelta en un vertiginoso sobrevuelo por la barranca. Ya sea sentado, acostado o de cabeza, la experiencia es un shot de adrenalina.

Para los que van por todo está el recorrido en cuatrimoto por la mina San Bernabé. Se requiere cierto grado de valentía y un ligero dominio de los nervios, pues hay que sortear intrincados caminos de terracería, tomar varias curvas cerradas y saber hasta dónde apretar el acelerador. Al llegar a la entrada de la mina hay que descender en las profundidades rocosas para escuchar las historias de niños y hombres que se dedicaron a la extracción de metales preciosos. Se puede elegir entre dos recorridos: uno de 7 km que dura una hora y el circuito completo de 12 km, que pasa por riachuelos y presas.

Bocados inesperados

Es difícil definir la gastronomía zacatecana; a la vez que está compuesta por ingredientes comunes y conocidos para el paladar, las combinaciones de los mismos son complejas. Un ejemplo es el ‘asado de boda’, carne de cerdo adobada en una salsa de varios chiles y especias, que suele acompañarse de frijoles y arroz.

Para probar lo mejor de la comida típica de Zacatecas hay que ir al restaurante El Mesonero del hotel Mesón de Jobito. Entre los chilaquiles caballo negro, totopos bañados en salsa de frijol y chile pasilla; y los huevos encarcelados, que se sirven sobre una cazuelita de maíz dorada y se cubren uno con salsa verde, la elección se vuelve difícil. Se dice que lo más íntimo de una casa es la cocina, lo mismo pasa con cada destino. Así que, para conocer esta ciudad, hay que descifrar su sabor.

Toma en cuenta

El clima es muy parecido al de la CDMX: en un mismo día puedes pasar de calor a frío y de llovizna ligera a lluvia torrencial. Lleva ropa cómoda, tenis, impermeable y bloqueador solar.

Los Imprescindibles

  • Visita la cámara oscura, podrás ver la ciudad completa en tiempo real en un recorrido virtual que dura 40 min aprox.
  • Tómate un mezcal en Las Quince Letras, la cantina más antigua de Zacatecas.
  • Contrata el tour de observación sideral en la zona arqueológica La Quemada, una de las más importantes en el norte del país.

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